C-46 Primera vez.

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La noche estaba yendo de lo mejor y todos se la estaban pasando muy bien. Pronto llegaba la madrugada y los chicos tenían que regresar a sus casas. Daniel y Amelia se quedaron en el salón porque tenían que cerciorarse de que todo estuviera en orden una vez que todos se hayan ido de la fiesta. Eran las 4 de la mañana cuando ambos habían terminado de cerrar el salón, Daniel llevaba a Amelia a su casa. Entraron a la casa y...

Amelia: Todos están dormidos.

Daniel: Es muy seguro que sí. Iré a mi casa.

Amelia: No, espera.

Daniel: ¿Qué pasa?

Amelia: No quiero que te vayas.

Daniel: ¿Por qué?

Amelia: Subamos.

Ambos subieron a la habitación de Amelia y cerraron la puerta.

Daniel: Bueno, si me voy a quedar aquí, tienes que hacerme un espacio en tu cama.

Amelia: Está bien, pero... Yo no quiero dormir.

Daniel: ¿Entonces?

Amelia: Quiero... Estar contigo.

Daniel: Estás conmi... Oh, espera. Ya entendí.

Amelia: Estoy segura.

Daniel: Amm... Yo...

Amelia: Te noto nervioso.

Daniel: Es que, me impresiona verte así.

Amelia: ¿Por qué?

Daniel: Eres más atrevida. ¿Bebiste?

Amelia: Un poquito nada más.

Daniel: Ay, no. ¿Estás ebria? Porque si lo estás, esto no sería buena idea.

Amelia: Daniel, no estoy ebria. Creo que bebí la misma cantidad que tú.

Daniel: Bueno, está bien. Pero, ¿en serio estás segura de esto?

Amelia: ¿Cómo no estarlo? Te quiero, ahora.

Daniel: Amelia, realmente cada vez me sorprendes más.

Amelia: Tú me gustas más, más y más.

Todo empezó entre abrazos y besos, se quitaron la ropa, y terminaron haciendo el amor. La primera vez de ambos para ellos fue maravilloso. Amaneció y los dos se habían quedado dormidos después de lo que había pasado. Llamaron a la puerta de la habitación y ambos despertaron.

Nancy: Amelia, ¿estás ahí?

Amelia: Aaam... Sí, ammm...

Nancy: ¿Vas a desayunar?

Amelia: Tal vez en un rato, tengo dolor de cabeza.

Nancy: Está bien, pero desayunarás sola, yo iré a ver a Rich y Joel se irá a pasear a Laika con Karen.

Amelia: No te preocupes, tal vez vaya a casa de Daniel.

Nancy: Está bien, pero, su auto está en la puerta.

Amelia: ¿QUÉ? -susurra. ¿Dejaste tu auto en la puerta?

Daniel: -susurra. Creo que sí.

Amelia: Tal vez lo dejó aquí porque su padre se quedó en su casa, no lo sé. Lo llamaré y le preguntaré.

Nancy: Está bien, Joel estaba preguntando pero ya se fue.

Amelia: Está bien, cierra bien la puerta cuando te vayas.

Nancy: Okay, adiós.

Se escucho el cerrojo de la puerta. Ambos estaban aliviados, prácticamente no había nadie en la casa. Amelia se metió a bañar, mientras que Daniel pensaba, la noche había estado perfecta para ambos, aunque él sabía que no había utilizado protección. Dirán "¿Qué?" Pues, así es, Daniel no había utilizado protección, no creía que eso sucediera y sabía que tenía que decírselo a Amelia. Cuando ella salió del baño, lo vió ahí sentado en la cama y le preguntó.

Amelia: ¿Qué tienes?

Daniel: Es que, necesito decirte algo.

Amelia: ¿Qué cosa?

Daniel: Anoche, yo no utilicé protección.

Amelia: ¿Qué? ¿por qué?

Daniel: Porque no creí que eso sucediera, no creí que pasará eso. Estábamos ebrios y se me fue...

Amelia: Pero, te saliste antes, verdad?

Daniel: Lo hice pero, me deja intrigado.

Amelia: Tranquilicemos esto, ¿okay?

Daniel: Está bien, estoy tranquilo.

Amelia: Bueno, deberías bañarte. El agua está rica.

Daniel: Está bien y oye... Cualquier cosa que pase, sabremos cómo sobrellevarlo, ¿okay?

Amelia: Okay, amor. Hay ropa en tu cajón, la que te compré y no te gustó.

Daniel: No dije que no me gustó, dije que mejor la dejaba aquí para alguna emergencia.

Daniel se metió a bañar y al salir, bajaron juntos a desayunar, Amelia preparó sus famosos chilaquiles.

Continuará...

A falta de amor: La última llave.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora