Greco Rodríguez. House of the rising sun - Nomy.
Greco se encontraba en su casa aquel sábado. Había pasado la semana atendiendo denuncias ya que tras ser herido en aquel atraco Conway no había querido dejarlo patrullar.
"-Suerte tienes de que te deje venir a trabajar." le había dicho la tercer día cuando fue a suplicarle que le dejase atender avisos menores.
Durante todo el día había limpiado y recogido su casa, cosa que no tenía tiempo de hacer cuando trabajaba normalmente.
La herida por otro lado se estaba curando perfectamente y no le molestaba más que cuando hacía demasiado esfuerzo.
El reloj marcaba las nueve y ya estaba hasta los cojones de no hacer absolutamente nada, por lo que decidió por primera vez en años llenar la bañera y darse un largo y tranquilo baño.
Pero aquello tampoco hizo que su mente se relajase, ya que al ver la herida de su costado no podia dejar de rememorar aquel día en el hospital.
"-Aguanta Greco, no me jodas.- Gritaba Conway conduciendo con un kamikaze, mientras Horacio con él en el asiento trasero presionaba la herida en su costado como podía.
Greco sentía que estaba luchando contra un sueño terrible y todo su cuerpo le pedía que cerrase los ojos.
No sabía cuanto tiempo pasaba llendo y viniendo ya que al abrir los ojos estaba siendo llevado por Horacio y Conway al interior de la zona de urgencias.
Era como un sueño confuso y abrumador.
Entonces escuchó su voz, no podía entender nada de lo que decía, ni tampoco verla pero sabía que L.J estaba allí con él. Sintió también el olor de su colonia, parecía vainilla, mezclada con un ligero toque de tabaco y café. Y de pronto sintió sus cálidas manos sobre su pecho y una brisa, probablemente le habían retirado el jersey que llevaba.
Se sumergió de nuevo en la oscuridad durante lo que para él se sentían como años. No soñaba, no sentía, no veía u oía nada. Era como nadar en la completa y absoluta oscuridad sin fin.
Abriendo los ojos por fin, se encontró en una cama de hospital, en un cuarto blanco con olor a desinfectante y con los ojos de cuatro personas mirándole fijamente.
Negro, azul, marrón y verde.
Lo que más le llamó la atención no fue encontrarse a Conway sin gafas y con el rostro preocupado, o a Horacio y Gustabo sentados a los pies de su cama, ni si quiera a Volkov con un apósito en su cabeza. Se sorprendió al no ver los ojos grises de L.J entre todas aquellas personas, ya que lo último que había sentido había sido su voz, su olor y su tacto.
-El barbas está catatónico, si es que yo sabía que había algo más que no nos contaban.- Exclamó Gustabo a lo que Conway le respondió con una colleja.
-Dale otra de mi parte.- Murmuró sintiendo su garganta irritada y seca. Nada más decir eso todos suspiraron aliviados y Volkov le tendió un vaso de plástico con agua.- Gracias. ¿Que cojones hago aquí?
Horacio siendo el que estaba a su lado cuando todo sucedió comenzo a relatarle como en un código tres el Marciano, un atracador que le hacía gracia, le había disparado en un costado de pura suerte.
Volkov entonces procedió a vacilarlo como hacía habitualmente cuando le abatían.
Alguien llamó a la puerta suavemente, Conway le indicó que pasara.
Ahí estaban esos ojos grises otra vez.
Horacio la abrazó dándole las gracias para luego soltarla y que esta le mirase con una sonrisa.
-¿Cómo te encuentras Greco?
Todos en la sala menos Horacio, parecieron extrañarse al ver que delante de ellos le tuteaba y en parte eso le animó un poco más.
-Bien, jodido, pero bien.- Respondió él sonriéndole de vuelta.- Gracias a ti L.J.
El barbudo notó como la mirada de la doctora pareció brillar por unos segundos al oírle, no supo porqué pero le gustó esa cálida sensación que trasmitía.
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Remedy
FanfictionEl comisario Greco Rodríguez cree que su día no podría ir peor. Tras varios códigos 3 fallidos, dos accidentes con el z y aguantar el enfado del Superintendente por el comportamiento inmaduro de los alumnos, está casi seguro de que ha cumplido la cu...
