Extra: Hospital's coffee shop secrets.

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Greco habia salido de servicio varias horas antes de su hora habitual para visitar a Volkov, que hacía tres días había sido operado.
Cuando llegó su amigo dormía con  Horacio en la cama de hospital. El peligris estaba con su cabeza apoyada en el hombro del chico de cresta mientras este escribía a toda velocidad en su teléfono. Era una imagen adorable.

-Vitkor, ha llegado Greco.- Murmuró el moreno acariciando la mejilla de su novio para despertarlo.

El ruso abrió los ojos perezosamente para saludar con un gesto de cabeza a su amigo mientras Horacio se levantaba de la cama con cuidado.
"Iré a tomar algo abajo" repuso el chico saliendo de la habitación con una sonrisa para dejarlos solos.
Después de aquello Greco había comenzado a informarle de lo más gracioso y destacable del día para hacer reír a su amigo.

En otro lugar del hospital, más concretamente en la cafetería, Horacio se sentaba frente a L.J con una sonrisa que no cabía en su cara.

-Venga canta como un pajarito, chica.- Exclamó su amiga morena claramente emocionada.

El chico sin dejar de sonreír le relataba el gran cambio que habían dado las cosas desde aquella noche en la fiesta. Su, ahora, novio había comenzado el lunes siguiente a dicha fiesta a tratarle de manera más cariñosa y amable cuando estaban solos. No lo transmitía en palabras pero él sabía que trataba de decírselo con sus acciones.

-Joder, que bien sienta esta victoria.- Dijo su amiga para acercarse y darle un abrazo al de cresta.- Cuando dijo eso de "mi pareja" creí que te ibas a morir allí mismo.

Para Horacio él si que había muerto. Lo había hecho y ahora estaba en el cielo dónde todo era posible. Pero no, aquello era el mundo de los vivos, y ellos dos juntos era algo real.

-Aún no me lo creo del todo y eso que llevo quedándome aquí todas las noches desde la operación.- Confesó en chico con una sonrisa soñadora.

Morgan quería decirle que se lo creyese, porque era exactamente lo que se merecía, una relación de ensueño con su ruso de dos metros, pero sabía que su amigo necesitaba tiempo para asimilarlo.

-¿Quién está cuidando de Perla y Pablito?- Preguntó ella entonces recordando sus dos mascotas.

-No te preocupes, el super se los ha llevado a su casa mientras Volkov está aquí.

-¿El superintendente? ¿Estás de coña?- Exclamó totalmente sorprendida.

Si bien era cierto que Conway no parecía para nada la típica persona que cuida a las mascotas de sus seres queridos para hacerles un favor, mucho menos se iba a imaginar alguien que se las llevaría a su casa durante tres días.

-Te lo digo enserio, de hecho saca a ambos a pasear por la mañana y por la noche, me ha mandando fotos.- Dijo para coger su teléfono y abrir el chat con "Papá🕶️" y mostrarle una foto que el superintendente había enviado de su caniche y su cerdo con sus correas en la calle.- Perla ayer se peleó con otro perro y él multó a la dueña del otro perro por agresión a un funcionario público.- Añadió riéndose a carcajada limpia con su amiga sin poder evitarlo.

El reloj marcó las ocho y Horacio le envío un mensaje a Greco informándole de que se encontraba en la cafetería con Morgan y pronto subiría.

El barbudo al leer el mensaje se planteó si bajar y invitarla a tomar un café o dejar un espacio entre ambos, cuando su teléfono empezó a sonar por una llamada de Horacio.

-Si quieres subir ya yo me...

-Hola comisario, tenemos un café pendiente ¿no?- Saludó al otro lado la voz de Morgan.

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