Hacer la maleta no me gusta nada, no lo soporto pero es algo que tengo que hacer si o si.
Camila llevaba sus pequeñas medicinas en una bolsita con sus juguetes de colores chillones.
Mama y papa si que sabían hacer bien la maleta la hacían enseguida por la práctica que tiene hacerla mucho. Seguramente papa lo sabía por todos los viajes que tiene que hacer cada semana o cada día. El viaja mucho y las maletas son sus compañeras en los viajes en avión o en tren que siempre hacía. En las vacaciones siempre íbamos en tren porque papa no soportaba ir más en avión pero cuando venimos al pueblo siempre en coche aunque no nos guste tanto como el tren o el avión.
A mi hermana le daba un poco igual hacerla bien o mal, o simplemente no hacerla por que había traído muy poca ropa y se la ha ido comprando aquí. Tenía mucha más ropa en casa y le daba igual dejar aquí la que tenía ya que íbamos a volver en navidades y en verano.
Mis primos vivían a unos quince minutos de aquí y no tenían que hacer una gran maleta como la de nosotros.
No sabía si me iba a caber todos los vestidos y los zapatos que tenía, ya que ocupaban muchísimo espacio y estaba dudando si iba a caber en una maleta mediana.
Pensando en ello, fui a comprar una especie de mochila para llevar ahí más cosas. Cogí mi bicicleta rosa y fui directamente a la tienda donde vendían papelería y productos para la limpieza de casa. La tienda en sí era un poco cara pero la mochila tenía que estar allí y además estaba relativamente cerca de casa de la abuela. Unos pocos minutos después llegué a la tienda unos minutos antes de que cerraran completamente ya que en esta tienda los horarios eran muy raros.
Fui a la sección de mochilas y solo veía algunas muy grandes y muy caras para las monedas que llevaba en la mano.
Vi una con unos dibujos muy raros pero fue la única así que vi con mi presupuesto y que necesitaba.
Entonces lo cogí y en mente de cambiarle los dibujos o borrárselos enseguida en cuanto llegue a casa.
Le di las monedas y con la bolsa en la mano me llevé la mochila a la bicicleta y fui directamente a la casa de mi abuela.
Llegué a casa y todos estaban poniendo las maletas en la entrada, hasta mi hermana ya estaba lista.
Me empecé a estresar mucho y le sumamos mi cara muy expresiva de todo. Mi padre se dio cuenta y me hizo una señal para que subiéramos. Subimos por las escaleras y empezamos a hacer mi maleta. En la mochila borré los dibujos y fui para terminar de meter ropa y zapatos. Cuando llegué a la habitación papá ya estaba todo metido en la maleta y súper organizado todo. En menos de unos tres minutos él ya me había hecho la maleta entera sin hacer ni un solo ruido.
Bajamos la maleta hacia el recibidor donde estaban las demás. Volví a subir a coger a Camila para ir yendo al coche y ir recogiendo un verano mágico.
Lleve a Camila a el asiento de al lado mío mientras poníamos las maletas y nos asegurábamos que todo estaba bien. Ella no era muy exploradora pero en ese momento se le despertó la exploración por la venas y estuvo caminando por toda la parte de atrás del coche sin golpearse ni nada así del estilo. Una vez todo recogido nos fuimos a despedir de la familia, empezamos por los tíos, después fuimos a los primos y por último a mis abuelos. Los abrace y me despedí de ellos como siempre hacíamos.
Nos subimos al coche y cogimos carretera enseguida, los ojos se me cerraban y tenía que admitir que tenía sueño y que era el momento ideal para dormir mientras llegábamos a casa después de tantos días con los abuelos en su enorme casa. Desperté con el día ya en la anochecer y Camila estaba junto a mi hermana. Así que como faltaban unos quince minutos me volví a echar un poco más hasta que lleguemos a casa.
-Hera despierta ya hemos llegado me dijo mi hermana.
Desperté un poco con mareo pero se me pasó muy rápido y levanté enseguida del asiento en el que estaba. Camila ya estaba caminando por encima de todos nosotros y la cogí con dirección a mi habitación y a su camita. A su nueva camita, recién compraba antes de su operación que iba a ser dentro de unos cuantos días. Creo que yo estaba mucho más nerviosa que ella en cuanto a ese tema. Mis padres me dijeron que le iban a poner mucha anestesia y que íbamos a tener que mimarla mucho después de la operación. La anestesia era un poco fuerte para lo pequeña que era, no tenía ni un año. En el fondo estaba aterrada pero intentaba que no se me notara mucho.
Subí por las escaleras hasta el segundo piso intentando hacer un poco de ejercicio pero llegué al tercer piso y llamé al ascensor y me subí en él. La puerta estaba abierta y todos estaban ya adentro fundidos en el sofá o en su cama.
La nueva cama de Camila se la habían comprado los abuelos, la cama era relativamente grande para el tamaño de la gatita. Era peludita y de color gris, en forma de óvalo. La iba a poner encima de la cama por las mañanas y las tardes, y por las noches se la iba a dejar en el espacio de ella para que se sintiera más cómoda y con más ganas de caminar, de correr, de saltar, de comer más, de hacer más cosas. Cuando esta sola no hace mucho pero cuando siente que yo estoy rondando por la habitación y así pues ella se empieza a revolucionar. A hacer muchas más cosas.
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Soy yo
Roman pour AdolescentsHera lo tenia todo a su familia, sus amigos... La vida le trataba bien y se sentía cómoda en ella. Tenía amigas de verdad que la querían y familia que la adoraban, no necesitaba más. La perdida de sus familiares hacen que su ansiedad y sus problema...
