Capítulo 42.

117 15 0
                                        

Después de un par de horas de estar hablando con Lena de cualquier tema que surgiera para distraer mi cabeza, cuando nos dimos cuenta de la hora, nos levantamos y caminamos hasta las habitaciones, Lena se metió a su cuarto, sin pedir esta vez que me quedara a dormir con ella, así que nos dimos las buenas noches y Caleb y yo fuimos juntos hasta la habitación.

—¿Cómo te sientes? —preguntó mientras preparaba la cama.

—Mucho mejor, la conversación me tranquilizo un poco y he estado pensando en todo lo que ustedes me dijeron y tienen razón, debo darle la oportunidad de ser mi madre, no la conocí de esa manera y no voy a negar que me gustaría hacerlo, quiero saber lo que se siente tener una madre, que te muestre su cariño y se preocupe por ti.

—Supongo que también tienes miedo ¿o estoy equivocado? —se quitó la camisa y me quedé un momento en silencio, pensando mi respuesta y admirando su torso desnudo, él era un hombre digno de admirar y no podía perder la oportunidad de hacerlo, cuando se dio cuenta de lo que hacía, sonrió coqueto y caminó hasta donde estaba de pie, mirándolo, rodeó mi cintura con los brazos y dio un beso suave en mis labios —Deja de distraerte con mi hermoso cuerpo y responde.

—¿Tu que? —no pude evitar soltar una carcajada, mientras abrazaba su cuello.

—Ariana... —se quejó cuando noto que solamente trataba de no evitar responder a esa pregunta.

—Si, tengo miedo, mucho —suspiré y cerré los ojos por unos segundos —No me gustaría nada volver a sufrir por su abandono, pero esta vez es inevitable, lo quiera o no, va a abandonarme y se que va a doler más, porque sabré lo que es tenerla a mi lado y no soy la única que va a sentir eso, Owen va a perderla estando muy pequeño y no... —no pude terminar de hablar porque mi voz se quebró y las lágrimas empezaron a salir de mis ojos, llevaba bastantes horas aguantando, porque no quería quebrarme delante de ellos, pero ya no podía más.

Caleb se quedó en silencio, abrazándome, permitiéndome llorar todo lo que sintiera necesario, cuando ya pensó que había sido suficiente, empezó a hablar casi en un susurro, suave y cerca de mi oreja.

—El miedo es normal y pensar en lo que pasará más adelante, también te hace sentir asustada de lo que sigue, porque vas a perder a esa madre que extrañaste y quisiste a tu lado por años, pero también vas a ganar una responsabilidad muy grande: educar un niño, y tú eres muy joven, ni siquiera pensabas en tener tus propios niños aún, ¿O si?

—No, aún no he pensado en tenerlos, no me he imaginado cuidando de alguien y me da muchísimo miedo, ¿Qué pasa si lo arruino y me odia?

—Estás pensando demasiado a futuro cariño, solo deja que tu cerebro se acostumbre a la idea, aún tienes unos meses para estar tranquila con este tema, conocer al niño y ver que tan bien van a llevarse, es probable que cuando esté creciendo se comporte como si te odiará, todos los niños lo hacen en algún momento, porque siempre queremos hacer lo contrario a lo que nos dicen nuestros padres o quienes están encargados de nosotros.

—¿Porque siempre eres tan sabio? —dio un beso en mis labios, río un poco y se alejo de mi.

—Los años hacen esto, prepárate para ser muy sabia algún día —bromeó y camino a la cama —Ve a ponerte una pijama, ya es bastante tarde y necesitas dormir.

Asentí e iba a buscar una pijama, pero preferí tomar una de sus camisas, desnudarme y ponérmela, caminé hasta la cama y me acosté a su lado, me abrazó y besó mi frente.

—Duerme bien cielo y no te preocupes demasiado por el futuro, disfruta el presente y reúne buenos recuerdos para cuando lleguen épocas más difíciles —asentí de nuevo y cerré los ojos.

—Le pediré que me acompañe a organizar lo que me falta para la boda —hizo un ruido de aprobación con su garganta y sonreí un poco, ya estaba cansado, más dormido que despierto.

Me quede el silencio y acaricié suave su brazo, yo me sentía cansada, pero tenía todavía tantas cosas en la cabeza que no era capaz de dormir. cerré los ojos para no despertar a Caleb. cuando estaba en el orfanato, me di cuenta de que si se quedan mirándote mientras duermes, te despiertas por la sensación de su mirada.

No me di cuenta de la hora en que me dormida, pero si que al despertar, estaba sola en la cama y ya había bastante luz que se filtraba por las cortinas, volteé a mirar el reloj y eran las diez de la mañana, me levanté, fui al baño, me duché y baje a la sala de estar, donde estaban Caleb, Lena y Chris Taylor sentados hablando, cuando me vieron bajar, me hicieron una señal para que me acercara, caminé hasta donde estaban ellos y me senté en un espacio vacío junto a Caleb.

—Uno de los hombres que atrapamos está dispuesto a hablar, pero sólo va a hacerlo si le damos protección a testigos y lo enviamos a otro lugar, dice que si se queda en la cárcel después de hablar, encontrarán la forma de matarlo fácilmente —empezó a hablar Taylor, Caleb tomó unas de mis manos y la acarició.

—¿Se puede confiar en él? —pregunté, Lena sonrió un poco.

—Nunca se puede confiar en un criminal, pero lo que dice es cierto, si habla y se queda en la cárcel, encontrarán la forma de acabar con él. las personas de las que estamos hablando son muy peligrosas y probablemente buscarán la forma de silenciar a los que más puedan.

—Ellos siguen siendo una amenaza, pero para ellos mismos, cuando en la mafia rusa el jefe cae, alguien más toma su lugar y deja atrás todos los "proyectos" de quién estuvo antes —Taylor hizo comillas con los dedos mientras hablaba, probablemente para que yo entendiera mejor de lo que hablaba —Este nuevo hombre que va a tomar el mando, va a empezar una nueva administración, por lo que dejarán de perseguirte, al nuevo jefe no le interesará proteger la identidad y negocios que hizo el hombre que te estaba persiguiendo.

Sonreí mientras los miraba, aún faltaba mucho para que condenaran a quienes me persiguieron desde Rusia, pero ya podía sentir un poco de tranquilidad.

—Eso quiere decir que finalmente puedo tener una vida tranquila, sin el miedo de que quieran matarme por lo que se —ellos asintieron, sonriendo.

—Una cosa menos de la cual preocuparme.

Ya podía seguir con mi vida y podría pensar en cumplir mi sueño, tener un restaurante. 

Sin promesasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora