Lía.
Mi mañana comienza espantosa, la cabeza me duele, la vergüenza toma el control y solo quiero meter la cabeza debajo del suelo.
Froto mis ojos con mis manos. Huelo el perfume que conozco bien y abro los ojos.
Estoy en la habitación de Shawn.
En su cama, y con una camisa de él.
—Agh —me quejo cuento veo directamente la luz de la ventana entrando a través del cristal dejándome lucida unos segundos antes de acostumbrarme a la luz.
No quiero recordar lo de anoche, eso traerá consecuencias mas adelante.
También me pregunto dónde esta Brisa mientras salgo de la cama.
Mi ropa esta en el suelo y un vago recuerdo de yo media inconsciente tratando de quitármela a la fuerza por el calor que sentía se enclarece.
Se que anoche me pasé con el vino, y recuerdo todas las cosas que hice con Brise solo que no recuerdo donde estaba mientras yo trataba de dormirme imaginando a Shawn junto a mi.
Dios, doy pena.
Salgo de la habitación y no escucho nada así que puedo asegurar que no está. Camino por el pasillo y paro frente a la puerta de mi habitación.
Donde debería estar durmiendo.
Abro y todo esta como ayer, me cambio y consigo hacerme una trenza en el cabello.
El estomago me gruñe y al mismo tiempo presiono mi mano sintiendo el movimiento que provoca.
Un bebé.
Desayuno sin hambre y con lo que alcanzo a preparar.
El cielo esta gris, una tormenta se avecina y debo admitir que me gusta la vista que tengo desde este lugar.
Enfrente no hay edificios solo casas que se ven pequeñas desde la altura y las personas también. Parecen hormigas.
—Mira —alza la mano para que vea la pequeña hormiga que sostiene entre los dedos— Es pequeña y muy energética, ve como se quiere escapar.
—Es muy inquieta —digo observando al insecto, el niño en cuclillas a mi lado me observa.
Siempre olvido su nombre, es raro como se escribe y como suena.
Estamos en un patio pero no se en que y ubicación exacta.
—Igual que tu —me ofende.
Le empujo logrando que caiga sentado y no pierdo el tiempo mirándolo porque salgo a correr.
Vuelvo a estar en la sala aturdida por el recuerdo borroso, oigo de fondo el ruido de truenos, me gusta el cielo nublado pero no los truenos asi que cierro las cortinas y me siento en el sillón observando lo que aún me falta por recoger de anoche.
Tomo la almohada mientras cruzo mis piernas para ubicarla arriba de ellas acomodando mi mentón sobre mi puño. Las imágenes mías y de Brise besándonos me persiguen, y por mucho que quiera borrarlas no puedo evitar pensar en la persona que invadía mi mente en el momento. Solo a mi se me ocurre dejarme llevar.
Recuerdo sus labios.
El sabor del vino dulce en su lengua.
Los labios suaves.
Mis manos aferrradas a su camisa.
Recuerdo haberme sentado sobre su regazo, pero cuando senti un bulto me detuve y me fui a dormir.
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Segunda Oportunidad
Teen FictionElla: Atrapada desde que tiene memoria en el mismo lugar, siendo apartada del mundo, torturada, maltratada, sintiéndose destrozada y sin vida. Creyéndose nadie para el resto del mundo y para sí misma, hasta que todo cambia y, el poco conocimiento qu...
