Capítulo 25

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Fundidos en un abrazo

Harry no podía creer lo que veía, su Sophi estaba en la bodega tan bella como una princesa, su corazón parecía haberse quedado en silencio congelado ante tan maravillosa visión. Ella estaba en el mismo lugar dónde le había confesado a su padre que la amaba. El mismo lugar dónde lloró por que ella se fue y dónde le contaba muchas veces a su padre lo que ella le compartía en sus cartas..

En en mismo lugar dónde él le habló a su padre de sus temores, de sus celos, de sus sueños con ella y alguna que otra cosa que ella le había escrito en sus cartas que lo hacían reír.. Esa bodega era un nido de recuerdos para él y de confidencias con su padre..

¡Te extrañé tanto Harry! ¡Te amo tanto mi amor! -- le dijo Sophi mientras veía como los ojos de Harry se llenaban de lágrimas por la emoción al verla allí y por los recuerdos que inundaban su mente..

¡Te amo locamente Sophi! Y muero por que llegue el día en que te conviertas en mi esposa.. Lo he soñado tanto, que verte aquí y ¡tan bela! ¡Mi Sophi..! No sé si estoy soñando o esto es real..

Acercandose a él, Sophia lo besó y le dijo: ¡Mi amor, es real! ..Vine para nunca más volverme a alejar de ti, hazme tu esposa Harry .. Y, ¡No dejes que me vaya nunca más de tu lado!

Esas palabras le recordaron a Harry su promesa escrita y resguardada entre las ramas del abeto..

Harry Carusso, ¡Quiero ser tuya para siempre! -- Un beso sellaba esas dulces palabras de amor y ponían el corazón de Harry a latir intensa y alocadamente por los besos de su novia y las palabras que le había dicho su prometida, Sophi.

Ella no lo dejaba hablar aunque él quería decirle miles cosas, sus besos callaban sus palabras, estaba tan feliz de tenerla en sus brazos que sus besos le hablarían a Sophi de su gran amor hacía ella. Sus brazos la sostenían con fuerza y sus cuerpos temblaban de la emoción. Dos enamorados que habían deseado besarse de nuevo se comían a besos a la luz de las velas que adornaban la mesa.

La cena se enfriaba y el vino servido en las copas se quedó inmóvil ante dos enamorados que no saciaban sus deseos de acariciarse y de besarse, se decían que se amaban el uno al otro y nada existía en ese lugar que quisieran probar que el dulce sabor de sus bocas.

Harry saciaba sus deseos de sentir a Sophi y ella de estar en los brazos de Harry, nada había más hermoso ni más exquisito que lo que estaban viviendo en ese momento.

Cada minuto separados debía ser compensado con un beso y habían sido muchos los que sus mentes y corazones deseaban compensar. Cada palabra de amor escrita en sus correos debían ser suplidas con caricias y te amos. Harry enloquecia en su dicha al sentirla junto a él

Cada noche soñandose juntos debía culminar en un ¡te amo! y un beso en medio de miradas que hablaban de lo mucho que se habían extrañado..

No fueron necesarias muchas palabras para confesarse su amor esa noche una y otra vez sus corazones lo repetían con cada latido y ambos corazones latian al mismo ritmo y en sus pechos fluia el mismo deseo, unirse en uno solo para siempre..

Sophi acariciaba a un muy emocionado y feliz Harry y éste le robaba el aliento con cada beso, era un momento eterno que ninguno de los dos deseaba detener..

Los padres de Harry creyeron que ya debían haber terminado de cenar y que era el momento de preguntarle a Harry ¿que le había parecido su sorpresa?

Muy contentos bajaron las escaleras sin hacer ruido querían sorprender a los muchachos.. Pero al bajar las escaleras los dos chicos no habían tocado su tan esmerada cena y aún se hallaban abrazados y besándose como si acabaran de saludarse y ni siquiera habían notado su presencia allí..

Eva iba a hablar, estaba un poco molesta con su figlio por echar a perder su tan elaborada cena. Pero Paolo al entender lo que iba a hacer su esposa, puso su mano en la boca de Eva y tomandola del brazo se la llevó a toda prisa..

¿Cómo puede ser que ese figlio mío prefiera besar a su novia por tanto tiempo y no disfrutar de lo que tanto trabajo me costó? -- reprochaba Eva

Jajaja.. Eva, ¿ya olvidaste que varias veces se nos quemó la pasta por besarnos en la cocina?

Oh Paolo, eso era diferente..

¡No! Es igual.. ¡Se aman! Apasionadamente, como nos amamos tú y yo -- dijo Paolo, tomando de su cintura a su robusta y bella esposa, Eva..

¡Oh Paolo! ¿que haces? -- Besar a mi esposa -- Le contestó Paolo y con un profundo beso Paolo calmaba el enojo injustificado de su amada Eva..

¿Celos de madre? ¡Talves! Pero Paolo sabía como calmar a su esposa, que estaba disfrutando en los brazos de Paolo de los besos de su marido, en la salita que se adornaba esplendorosa cada navidad..

La atmósfera tan romántica que habían preparado para su hijo Harry y su novia Sophia los habían alcanzado a ellos también y ver a su hijo Harry comerse a besos a su novia Sophia hizo que a Paolo se le antojara lo mismo.

Mientras su hijo se comía a besos a su prometida, Paolo se comía a besos a su esposa Eva, quién sonreía feliz en los brazos de su esposo.

Lo que habían preparado para Harry en la bodega era una atmósfera perfecta para el amor y esa misma atmósfera los tenía tomados a ellos dos..

Paolo recordaba las muchas veces que sintiendo ganas besaba a su mujer en la cocina y mientras lo hacían las pastas perfectamente preparadas se echaban a perder en la cocina o como las pizzas se quemaban en el horno y como a él no le importaba porque estaba comiendo el mejor platillo y disfrutando la mejor bebida..

Paolo y Eva terminaban riendo al oler el aroma a quemado por culpa de olvidar que estaban cocinando..

Su hijo en la bodega sólo seguía los pasos de su padre, cuando provaba el manjar del amor todo lo demás era asunto para después..


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