Una decisión apresurada
Mientras Hanny Ferrer se sentía afortunada en el amor cegandose ante una realidad, Paolo era casado y aunque no lo dijera él aún amaba a su esposa Eva.
Hanny solo pensaba en como no decírselo a su pastor y en qué excusa poner en su Iglesia para ausentarse, y no solo por un tiempo.
Probablemente ella debía desaparecer del pueblo y mudarse a la casa de la playa.
Pensaba que junto a Paolo podrían construir un pequeño restaurante para que las extraordinarias cualidades culinarias de Paolo Carusso siguieran alegrando paladares.
Estaba tan contenta con la idea que se volvería a casar que no notó en Paolo su seriedad y la tristeza que reinaba en sus ojos.
Paolo querido, estaba pensando que con mis ahorros podríamos construir un pequeño restaurante, hay por aquí cerca una tierra que podríamos comprar y construir nuestro futuro juntos; ¿Que te parece cielo?
Creo que es una buena idea Hanny, podría volver a cocinar y en poco tiempo estaríamos teniendo ganancias...
¡Sabía que era una buena idea!
Y que te gustaría mucho...
Abrazandose a Paolo dijo: Y entre platillo y platillo nos robaremos besos...
Esa imagen tan romántica en la mente de Hanny, era en la memoria de Paolo un recuerdo.
Mi amore; ¡Si sigues robandome besos, se nos quemara la pizza!
Deja que se queme Eva, haré dos más con gusto con tal de besarte...
Entonces siñore Carusso déjeme robarle un beso muy grande...
Los labios de Eva le gustaban mucho y por eso en sus inicios en el restaurante que en principio solo ellos trabajaban en él, se volvió para los dos en un romántico inicio donde se animaban mutuamente con sus caricias y sus besos.
Su comienzo no fue fácil, Eva se volvió su baluarte y motivación.
Ella lo animaba cada día con un desayuno cargado de besos y buenos deseos para ese día.
Con Eva inicio a cocinar, con Eva aprendió a dirigir un restaurante, con Eva lucho en los momentos difíciles y sonrió feliz en los momentos de éxito.
Su esposa Eva le había dado momentos muy hermosos y había estado a su lado, hombro a hombro en todo momento.
Empezar con Hanny un nuevo restaurante era algo en lo que no había pensado.
De hecho no estaba pensando mucho últimamente.
Parecía que era gobernado por una serie de emociones que no le permitían tener la mente clara.
Paolo era otro y no estaba seguro de sentirse bien bajo esa piel.
Es un terreno precioso Paolo, te gustará.
Allí crearemos un nido para nuestros sueños y todos verán lo mucho que nos amamos...
¡Cómo esos chicos en la playa!
Parecían estar celosos de nuestro amor, nos veían con envidia al amarnos en las aguas del mar...
Yo jamás me habría imaginado en algo así; ¡pero no me arrepiento!
¡Ha sido un sueño maravilloso!
Amarnos entre esas rocas a flor de piel, sin temer a que nos vieran...
Solo con dos pequeñas linternas para ver nuestros rostros...
¡Que romántico!
Oh Paolo, nunca había sido tan feliz en toda mi vida...
ESTÁS LEYENDO
Casate conmigo
Roman d'amourDesde muy pequeña Sophia se había enamorado del mejor amigo de su hermano un guapo italiano de nombre Harry Carusso, y éste guardaba en su corazón el secreto amor hacía la bella hermana de su mejor amigo Frank, pero no se imaginaba que era corr...
