Un hombre
Jan temía que su hermano Paolo fuera a buscar consuelo en la dulce Hanny, tía de la siñora de su sobrino Harry, pero no fue así, Hanny estaba en su casa y de Paolo nadie sabía nada.
El viaje de Eva fue cancelado por ella misma, se quedó en su casa por si su marido volvía.
Harry estuvo rondando la casa de la señora Matilde por muchos días, pero de su pápa no había noticias y no contestaba ningún mensaje ni las llamadas que le hacían.
¡No puedo creer que Paolo hiciera esto!
¿Por que no Jan?
Eva prácticamente lo echó a la calle, su hijo lo crucifico y su hermano bajo a la bodega para hacer más ir la del árbol caído...
¡Pobre de Paolo!
Hasta sus padres no le hablaban...
¿Que querías que hiciera?
Fue culpa de su familia que no supo ayudarlo...
Él siempre te ayudo Jan; ¡Siempre!
Tú si fuiste un pica flor...
Él no...
Paolo vivió siempre enamorado de Eva, y mostrándole su amor por encima de las croquetas esas que venían a buscar al restaurante lo que no se les perdió...
Muchas veces te ayudo a sacar tu cabeza de la nube del ego...
¡Te llamaba la atención y cuidaba de que no cometieras un error!
¡Te cuidó Jan!
¿Y qué hiciste tú cuando Paolo te necesitó
Dime Jan...
En lugar de ayudarlo lo empujaste más a los brazos de esa mala mujer...
Esa Matilde no tiene corazón...
Pero lo que más me molesta de todas los Carusso, es que tampoco tuvieron un buen corazón para el pobre de Paolo no lo comprendieron...
¡Lo acusaron y lo sentenciaron!
¿Porqué no hicieron lo mismo con Eva?
Ella solo se quejaba y se quejaba...
El pobre Paolo se veía muy cansado...
Y mirala ahora...
¿La has escuchado quejarse?
¡No! Ya no se queja...
Y sabes porque Jan...
Por que ya no está quién le servía de sirviente y de bastón...
Se le olvidó que su marido seguía siendo su marido y lo tomó como un sirviente...
¡Lo manipuló hasta que lo cansó!
Leila la esposa de Jan dejó salir su enojo y su indignación por la actitud tan cerrada que tuvieron con Paolo y le enojaba mucho más que su marido no recordara la paciencia y el cariño que Paolo uso con su marido Jan, para enseñarle a desconfiar de sí mismo y a fijarse más en su mujer y en su familia.
Leila estaba muy enojada con Eva y la culpaba directamente de lo que había pasado con su esposo Paolo.
Leila no le dirigía la palabra a Eva y tampoco quería hablar con los padres de Paolo, también los culpaba de haber sido tan duros con el pobre de Paolo.
En el restaurante todo seguía normal, el trabajo siempre era mucho y las manos escaciaban; mientras la pequeña Eva preguntaba todos los días cuándo volvería su nonno...
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Casate conmigo
RomanceDesde muy pequeña Sophia se había enamorado del mejor amigo de su hermano un guapo italiano de nombre Harry Carusso, y éste guardaba en su corazón el secreto amor hacía la bella hermana de su mejor amigo Frank, pero no se imaginaba que era corr...
