Capítulo 44

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El otro lado de la luna

Paolo se hallaba con su amigo Warren trabajando en su negocio cuando una voz conocida lo sobresalto: ¡Abuelo!

Paolo se volvió hacía aquella voz y halló a Hanny de la mano de la pequeña Eva.

¡Abuelo! La tía me dijo que estabas aquí y vine a verte...

¿No estás enojado conmigo por venir a verte verdad abuelo?

¡Claro que no cariño!

¡Ven aquí y abraza a tu abuelo!

Paolo abrazo con mucho cariño a su pequeña nieta y después de besar sus mejillas y de hacerla reír le preguntó: ¿Tu papá vino contigo?

Esa pregunta emocionaba y a la vez entristecia mucho a Paolo.

No, mi papito y mi mamita se pelearon y mamita vino a quedarse con la tía Hanny...

¿Porqué han peleado tus papiros Eva?

¡No lo sé!

Pero mi mamita está muy enojada con papá y dice que ya no quiere verlo...

No te preocupes cariño, muy pronto tus papitos están juntos...

Yo no  quiero  que mis papitos ya no vuelvan a estar juntos como tú y la abuela...

Tranquila cara mía, que eso no le pasará a tus papitos...

Ellos se aman y no van a separarse...

¿Por eso  la abuela y tú se separaron, porque tú  ya no la quieres?

Al escuchar a su pequeña nieta Paolo se entristecio mucho.

Y Hanny sonrió, algo que hizo enojar a Paolo.

Paolo Carusso siempre tuvo un buen concepto de Hanny, él siempre creyó que ella era una mujer muy buena y dulce, que había tenido una maravillosa relación con su difunto marido.

Pero ahora que conocía la parte oscura de Hanny recordaba la visita de la madre del esposo de Hanny a su restaurante dónde el esposo de Hanny vino a ver a su madre.

En ese momento le pareció extraño que en lugar de reunirse con su madre en su casa con su esposa Hanny, Carlo el esposo  de  Hanny se reunía con ella en su restaurante como si lo hiciera a escondidas.

Algo extraño porque Carlo era un tipo muy agradable y parecía muy enamorado de la linda Hanny.

Él recordaba que la madre de Carlo se veía muy triste al despedirse de su hijo, Paolo pensó que ella había venido a despedirse de su hijo porque después de aquella visita no volvió a ver a la madre del esposo de Hanny.

Carlo vivió para Hanny hasta que murió por complicaciones en su salud.

Carlo tenía una enfermedad degenerativa y Hanny siempre estuvo a su lado como una fiel enfermera y esposa.

Eso dejaba a Hanny como  una mujer excepcional y muy dulce.

Su imagen de esposa abnegada y buena siempre fue su referente.

Además de ser agradable y una mujer que disfrutaba de ayudar a los necesitados.

El tipo de mujer que un hombre consideraría la mujer perfecta.

Pero como la luna tiene dos caras, Hanny Ferrer también tenía un lado oscuro, ella ante todos era una mujer dulce y tierna, una mujer a la que hay que proteger y amar.

Una  buena amiga con la que puedes confiar y la que siempre estaba dispuesta a ayudar.

Una dulce mujer que siempre tenía una mano extendida para ayudar.

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