Capítulo 57

7.6K 1.4K 939
                                        

— ¿Qué le ocurrió? — Preguntaba Kim Jungwoo, el último hombre de confianza que le restaba a Lezle, ese que siempre permanecía en sus propiedades. — ¿Por qué estuvo sangrando tanto, señor?

— Porque evidentemente me hirieron, idiota. — Contestó con dificultad estirando su mano para prepararse. — Tráeme la caja que tengo guardada en el frigorífico de mi cuarto. La contraseña es... — Le dio la contraseña sin preocuparse dado que era algo que cambiaba diariamente sin un patrón fijo.

Había logrado restaurar rápidamente gran parte de su cuerpo, pero esto le fue un poco difícil en Rusia. Ahora que regresaba a China, podría recuperarse mejor. Una vez recibida la caja, colocó otra serie de dígitos que la abrió y de esta sacó unas cápsulas de dos centímetros aproximadamente con pequeñas agujas incluidas. Él le había vendido al MIT el prototipo cuando estos batallaban para encontrar mejores opciones para quienes debían inyectarse constantemente como los diabéticos con su insulina.

Evidentemente, la de él estaba mucho más avanzadas. No solo estaban recubiertas de un material acrílico que se deshacía al entrar en contacto con los ácidos digestivos del estómago para que de este modo cuando se ingirieran, solo fueran como una cápsula normal y corriente. Las agujas se clavaban más tarde directamente en las paredes del intestino maximizando el efecto de los fármacos.

A diferencias de la mayoría de los antibióticos fuertes y otros tratamientos que se digerían al pasar por el estómago impidiendo que llegaran las moléculas enteras al final del trayecto digestivo, su invento fue mucho mejor. Esas pastillas ayudaban a proteger las moléculas para que no se desnaturalizaran en el tránsito a través de los ácidos gástricos. No corría riesgo de que las agujas se clavaran en el intestino o alguna otra zona delicada, ya que no existían receptores del dolor en el tracto intestinal.

La tecnología y la química eran facultades que al Ksi se le daban muy bien. Por eso había avanzado tanto en esos años, descubriendo cosas que miles de científicos ya fueran humanos o licántropos no se le hubiesen ocurrido ni en un milenio más. Había logrado algunas cosas significativas, como esa pastilla que ahora que se la había tragado, agilizaría en cuestiones de minutos todos los tejidos dañados en su cuerpo y los regeneraría. Una gran fortuna que Jungkook no hubiera alcanzado ningún órgano vital en su cuerpo y que no hubiese terminado de decapitarlo con sus dientes.

Cerrando sus ojos dispensó a Jungwoo, solo cuando sintió la puerta cerrarse, acarició suavemente su barriga. Fue negligente, impulsivo, no estaba actuando como él últimamente y eso quizás se debía a todas sus hormonas en revolución. Taeyong le había confirmado que el Theta no viajaba con el Alfa de Alfas, fue por eso que guiándose por la energía, llegó al Ártico. Solo esperaba agarrar algunas muestras de la sangre de su sobrino para inyectársela, quería que su hijo naciera fuerte, mucho más que cualquier otro theta o cualquier casta.

No contó con que en aquel pueblo quedaran personas que lo reconocieran y le hicieran frente. No tenía pensado matar a toda esa gente, pero cuando si interpusieron en su camino impidiéndole el paso e incluso disparándole, tuvo que dar la orden de que abrieran fuego contra todo lo que se moviera cerca de ellos. Prefería matar a que lo mataran, era supervivencia básica en todos los seres vivos incluyendo las plantas. Mataban a todas las bacterias, a todo ser vivo que pusieran en riesgo su vida tal cual él hizo.

Ya no solo debía protegerse él, lo más importante era su hijo. Después de tantos años lo había logrado, estaba embarazado nuevamente y eso le confirmaba que sus estudios y conjeturas fueron correctas. Ese Bul era el descendiente de aquel que llevaba el símbolo del ártico en su cuerpo. Al igual que su padre, tenía la capacidad para fecundarlo con éxito.

Tras las mejoras que hizo, aquellas inyecciones que le colocó para que pudiera liberar la más pura y potente de sus esencias en el estado más salvaje de un licántropo que no podía retraerse, aseguró el resultado final. Solo el Alfa de Alfa y el Theta lograrían dejarlo embarazado, solo la sangre de su sobrino lograría mejorar su casta y genética junto a la de su hijo, dicho sea de paso.

Between WolvesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora