— ¡Maldición! — Exclamó Jungkook haciendo brincar a Taehyung en la cama. — Lo siento, lo siento... — Musitó al ver que lo había despertado, inclinándose para abrazarlo suavemente.
Entre pláticas, sonrisas y algunos besos, Jungkook terminó quedándose dormido recostado al pecho de Taehyung. El Theta no tuvo corazón para despertarlo o alejarlo, no quiso hacerlo. Se limitó a acomodarlo a su lado y abrazarlo hasta que sus párpados también se cerraron.
Era peligroso lo bien que se sentía en su compañía, si no contaba aquel primer encuentro que aún no recordaba con lujo de detalles once años atrás, esa fue la tercera vez que durmió a su lado y se sintió tan bien como las anteriores. La paz, comodidad y seguridad que sentía junto a ese licántropo era algo a lo que podía volverse adicto.
— ¿Qué sucedió? — Preguntó confundido mirando a Jungkook.
— Los cachorros, cuando estamos juntos desayunamos siempre juntos, quiero jugar al menos una hora con ellos y luego tengo que ponerme a hacer cosas. Esta noche tenemos una reunión en WayL.
— ¿Es hoy? ¿Ya pasaron tres semanas desde la última? — Jungkook asintió tallando sus ojos para abandonar la cama. — Recién está amaneciendo, regresa aquí. ¿A dónde vas sin darme un beso en la mañana?
— Vaya, esto me gusta. — Musitó el pelinegro antes de inclinarse a depositar un beso en su cabeza. — Cuando estuvimos hablando ayer, olvidé mencionarte algo. — Sin saber a qué se refería, Taehyung lo miró con atención. — Sé que a pesar de tu sorprendente aceptación por ellos, puede que sea muy difícil para ti aceptar por completo a mis cachorros. Te pido que... — Un dedo fue posado en sus labios antes de que este fuera sustituido por unos labios que callaron cualquier intento de frase.
— No soy el mejor para tratar con los niños, ni siquiera con los de mi manada, pero ellos no me incomodan. Cuando están cerca de mí puedo olerte en ellos, son bastante cariñosos y se hace imposible no encariñarse con los dos. Tienen dos padres que los aman y dan la vida por ellos, yo seré solamente tu compañero, alguien que estará para ellos si lo necesitan y al que podrán llamar tío Tae.
Cerrando sus ojos, Jungkook atrajo con un poco más de fuerza de la que planeaba al contrario, mordiendo sus labios, apropiándose de ellos. Los mimaba con lamidas, se relajaban con los pequeños chasquidos generados hasta que el pelinegro se separó y Taehyung quedó con sus labios entreabiertos deseosos de más.
Sus ojos brillaron, una mueca se dibujó en su rostro por el repentino ardor en su vientre, demasiado caliento como para soportarlo. Sin embargo, cuando Jungkook volvió a tomar sus manos un poco preocupado, el calor fue mermando. Recordando las palabras de Yoongi, sobre los símbolos intercambiados por sus manadas, se separó rápidamente del Alfa.
— Yo necesito teñirme el cabello, hacerme algo para regresar a mi antiguo aspecto. — Mencionó incorporándose, sin notar la mirada que el contrario le daba.
Jungkook sentía que había algo en ese cambio tan repentino, el menor ya le había dicho que por ahora no estaba preparado para hablar sobre el tema, pero no podía evitar preocuparse. Asintió a todo lo que le decía y luego le sonrió. No podía creer aún que tuviera a Taehyung ahí, en su casa, junto a él y sin ningún secreto de por medio.
Estiró su cuerpo antes de salir, olisqueando en el aire. Fue entonces que regresó sobre sus pasos hasta llegar al peli blanco y perder su nariz en el cuello de este sorpresivamente.
— ¿Cuándo es tu próxima rutina? — Taehyung llevó la mano a su cuello y se alejó algo extrañado, tragando en seco.
Aquello se sintió casi como una invasión en su espacio personal aunque era absurdo, tal vez se debía a que todavía no le había contado toda la verdad a Jungkook. No sabía exactamente cómo explicarle algo que él todavía no entendía.
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Between Wolves
LobisomemKim Taehyung es un alfa que crea sus propias reglas. Sin embargo, hay algunas que simplemente no puede cambiar, como lo es el hecho de que, por herencia, él debe tomar el liderazgo de la manada "Mul" también conocida como la manada "Agua". Una vez e...
