Holaaaaa!!!!! Aqui teneis un nuevo capiii!!!! espero que os gusteeeeeee!!!
Capítulo 53: Heridas que Escuecen
Narra Galván
Por fin tenía lo que tanto anhelaba, la dirección de ella. Por fin Helena me la dio y yo no pude esperar para verla con lo que cuando el día empezaba a despuntar me monté en el coche listo para encontrarme con mi amada. Pero antes, le dije a Quino que fuera a casa de la rubia y le diera el dinero del trato.
La casa se encontraba pegada a un vertedero. Estaba tan vieja, desaliñada y desvencijada que por momentos pensaba que se derrumbaría por el aire frio de diciembre, por la chimenea se veía el humo y la puerta de madera tenía picotazos, como si alguien hubiera intentado entrar por la fuerza.
Durante unos minutos llegué a la conclusión de que Helena me volvió a mentir pero lo deseché cuando la puerta se abrió de golpe.
Contuve la respiración. Estaba precisamente escondido para que nadie me viera, quería evitar a toda costa ser visto por Ella. Era mi última oportunidad para verla, para volver a mirar sus ojos y decirle cuanto le eché de menos.
De pronto, alguien salió, una mujer. Llevaba el pelo moreno recogido en una coleta bien alta mientras que sus pantalones vaqueros parecían manchados de algo negro, probablemente grasa mientras que la chaqueta verde limón estaba algo vieja. Respiré poco a poco, era ella.
Mi Ángela.
Caminaba segura de sí misma con una confianza que no recordaba en ella y a su lado un hombre trajeado con lo que pude ver armas en su cintura, ese detalle me despistó.
¿Para que necesitaba ella a alguien armado a su lado? Pronto lo comprendería.
Vi un coche llegar, de él se bajaron dos hombres también trajeados caminaron hasta ellos y se saludaron con un apretón de manos, me pareció algo demasiado forzoso ya que ninguno de los cuatro parecía estar cómodo. Entablaron una conversación que no oía, Ángela gesticulaba en demasía como si estuviera enfadada. Después uno de los hombres le entregó un maletín negro.
Y lo abrió.
Desde mi punto de vista lo vi todo. Muchas bolsitas con polvo blanco, cogió una y se la entregó al hombre que le acompañaba. Este sacó una navaja e hizo un pequeño corte a la bolsa, luego se chupó el dedo índice y lo metió entre el polvo para después, probarlo.
Los dos hombres contuvieron la respiración hasta que él asintió.
Ángela se llevó la mano a la chaqueta y sacó un fajo de billetes que entregó a uno de ellos. Estaba confuso. Muy confuso no entendía nada de lo que acabada de ver. ¿Desde cuando mi amor se había convertido en aquello que odiaba tanto de mí? ¿Cómo fue que acabó siendo eso, un camello? O acaso… ¿Ella era la jefa aquella banda?
Miles de preguntas rondaban mi explosiva mente, ¿Cuál de todas era la verdad? Admito que me defraudé muchísimo con ella y conmigo mismo.
Estaba tan inmerso en mis pensamientos que ni cuenta me di cuando un niño pequeño de unos ocho años salió corriendo de la casa y la abrazó por detrás.
Lo miré con interés y me di cuenta de que ese dato lo pasó por alto Helena o quizás lo omitió pero ¿Por qué hacerlo?
Ángela lo miró acariciando su cabecita morena mientras el niño miraba desconfiado a los hombres con los que ella hablaba, después, se agachó y le dio un beso en la mejilla. Debió decirle algo al oído porque el niño cogió el maletín y se fue corriendo dentro de la casa mientras el hombre fortachón, también lo hacía.
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Un Disparo a mi Corazon 2: Solo Tu (PAUSADA)
AçãoSecuela de Un Disparo a mi Corazon. Es recomendable leer la primera parte para entender ciertas situaciones que viviaran los personajes. Después del final tan traumatico por parte de Quino y Helena ambos han tomado caminos diferentes. Sus vidas han...