Capítulo 49: Paso a Paso nos Encontraremos
Narra Galván
Caminaba por peores calles de la ciudad con la seguridad de encontrarla, ella debía estar muy cerca. Tanto que cuando la viera no sabía cómo reaccionar aunque era verdad que nervioso no estaba, la tranquilidad era una de mis muchas cualidades y no solía impacientarme, menos cuando se trataba de Helena. Ella era capaz de agotar mi paciencia con facilidad.
De pronto llegué a una calle repleta de prostíbulos, miré la dirección apuntada en un papel. Era allí. Algo intrigado crucé hasta el otro lado de la calle, miré a mí alrededor sintiendo las miradas de la gente. Muchos de los que iban a esos sitios me conocían y no solo eso, me respetaban y admiraban pero en cambio otros me odiaban y deseaban mi muerte de inmediato.
Con cautela pasé al primero. La Pasión. Bueno...no era mal nombre refiriéndose al sitio en el que estaba. El local era pequeño y abundaban las barras de metal donde las chicas semi desnudas bailaban provocando a los clientes.
Por experiencia supe que en ese sitio se movía la mafia, las drogas y la prostitución no consentida. Muchas crías se veían asustadas mientras que otras, ya experimentas cazaban a los más ricachones del lugar.
Fui a la barra. Pedí a la joven camarera un gin-tonic seco que por cierto, estaba sialismo de la muerte, después le pagué pero antes debía preguntar por ella.
—Quien es tu jefe —Dije en su oído. Ella me miró con el ceño fruncido.
— ¿Para qué quieres ver a mi jefe? —Su desconfianza me frustró.
—Dime quien es —Solté cogiéndole del pelo con fuerza. Sabía que así provocaría a su jefe y saldría en defensa de su empleada.
Efectivamente. No se hizo esperar. Un grandullón con traje grisáceo se paró justo a mi lado. En cuanto lo detecté solté a la chica y le miré.
—Galván —Su voz era grave —Que cojones haces en mi local.
—Calo —Le miré mientras bebía la copa —Tengo que hablar contigo.
Su mirada oscura me miró con seriedad después, sin decir nada, comenzó a caminar directo a las escaleras que daban a su despacho escondido. Una vez allí, abrió la puerta y se sentó en el sofá color burdeos.
—Tú dirás.
Me apoyé en su mesa de escritorio y encendí un cigarro, a continuación saqué una foto de ella. Calo la miró durante unos segundos con interés. Luego sus ojos se posaron en los míos.
—Hace años que no la veo. Desde que pasó lo que pasó nunca más volví a saber de ella —Negó con la cabeza —Soló sé qué hace un par de años uno de mis hombres la vio de re filón en un barrio de Sevilla.
— ¿Sevilla? —Pregunté confundido — ¿Que hacia allí tu hombre?
Calo se encogió de hombros —Lo de siempre, negocios Galván.
— ¿Podría hablar con tu hombre?
—Puedes intentarlo, otra cosa es que te conteste —Dijo riendo.
— ¿Y eso?
—Muy sencillo, después de ese viaje lo mataron. Unos de una banda con la que traficaba hubo un tiroteo y el murió.
Asentí sin creerme mi mala suerte.
— ¿Y nadie de por aquí la habrá visto?
—Um...no creo, todos sabíamos que era tu chica y si alguien la hubiera visto se habría corrido la voz.
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Un Disparo a mi Corazon 2: Solo Tu (PAUSADA)
ActionSecuela de Un Disparo a mi Corazon. Es recomendable leer la primera parte para entender ciertas situaciones que viviaran los personajes. Después del final tan traumatico por parte de Quino y Helena ambos han tomado caminos diferentes. Sus vidas han...