Capitulo 11: Gente nueva y Deuda

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La noche empezó bien, Quino bajaba de vez en cuando a pedir alguna copa y nos mirábamos con complicidad pero ambos sabíamos que lo sucedido horas antes tardaría en repetirse. Me aviso en un susurro que el venezolano vendría hoy y que estuviera atenta a cualquier persona nueva en el local. Me puse nerviosa porque tenía miedo de cagarla y no estar a la altura de tal responsabilidad. Miriam por su parte, hablaba conmigo de pasada poco nos decíamos, todavía no sabía el porqué me trataba de ese modo y empecé a sospechar que Raúl le confesó lo que sentía por mí. Una de las veces que subí al reservado, me encontré con Di Matteo, este me miro muy serio como si hubiera discutido con alguien. Intente hablar con él para cambiar la deuda pero me esquivo y se fue a hacer negocios con gente que le esperaba en otro reservado. Me quede allí plantada y luego seguí mi camino derechita donde estaban los demás, esa noche mi cuñado volvía a estar con ellos por suerte ninguna zorra estaba entre sus piernas con lo que se ahorro una buena paliza de mi parte, sin embargo al ver las bolsitas de droga encima de la mesa el enfado me consumió y antes de liarla salí por patitas lo más rápido posible. Limpiaba la barra con los pensamientos revolucionados cuando una voz masculina con acento raro me saludo.

-Hola hermosa –Le mire. Su cara alargada formada con una barba de varios días, sus labios largos y finos junto con una media sonrisa de lado y esos ojos oscuros que imponían le daba un aire de autoridad que supe en seguida de quien se trataba.

-Hola –Dije todo lo tranquila que pude ya que estaba hecha un manojo de nervios. –¿Que quieres beber?

Sus ojos oscuros me taladraron antes de contestar –Un ron solo por favor

Me gire y le serví un vaso ancho junto con varios hielos junto con lo que  había pedido, al acercárselo me miro con tanta intensidad que me dejo clavada en el sitio, su semblante era serio e imponía incluso más que Galván. El caso era que aunque quisiera no podía separarme de su mirada que parecía poder leerme el pensamiento.

-¿Estas libre? –Me pregunto de sopetón, no le conteste porque me quede sin palabras, me sobre salte cuando su mano derecha se entrelazo a la mía. El sonrió un poco pero volvió a ponerse serio enseguida. –¿Me estás oyendo?

Trague la saliva con dificultad y cuando hable lo hice en una especie de gallo –No. –Me miro alzando su ceja  –Digo, si te he oído pero no estoy libre. –Dio un largo trago a su bebida observándome con sus ojos oscuros

-Aquí se pueden obtener el placer de las mujeres ¿Por qué de ti no?

-No estoy disponible, las chicas que trabajamos sirviendo en la barra no estamos disponibles para los clientes. –Le vi asentir con fastidio o más bien enfado. –Si quieres puedo traerte la carta.

-No –Apoyo sus codos en la barra echándose hacia delante de forma que nuestras frentes casi se tocaban –¿Cuanto quieres? Puedo darte lo que me pidas. –No sabía lo que contestar Galván me exigió que le diera todo lo que pidiera pero yo no estaba por la labor de meterme en la cama con un desconocido. Estaba indecisa…en ese momento me salvo una pareja de jóvenes. El los miro con asco pero cuando poso sus ojos en la niña un brillo diferente cruzo en su mirada. Y entonces yo sonreí, ella sería  mi moneda de cambio.

Serví a la joven pareja lo que me pidieron y luego volví a su lado para chantajearle un poco… -Es guapa ¿Verdad? –Seguí su mirada –Puedo conseguírtela –Se giro tan deprisa que me extraño que no se mareara.

Me escruto con la mirada –¿A cambio de qué? –Sonreía de forma maliciosa. -Tiene novio y no creo que le vaya el hacer intercambio

-A cambio de que –Me arrime a el por encima de la barra, acaricie su barba mientras nuestros ojos chocaban, perfile sus largos labios con la yema de mis dedos hasta llegar a su barbilla –No le metas esto en la bebida –Le enseñe una bolsita con pastillas, me miro con enfado e intento quitármelo pero esquive su mano y negué con la cabeza –Si la quieres, tendrás que ceder ante mi –guiñe un ojo con sensualidad pero seguía enfadado, reconozco que me daba miedo pero intentaba mantener la compostura

Un Disparo a mi Corazon 2: Solo Tu (PAUSADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora