"Si estimaran que él está enamorado de mí, no intentarían separarnos; si lo estuviera, no podrían separarnos aunque así lo intentaran."
Jane Austen.
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Los chicos se habían ido a sus habitaciones casi al amanecer. Entonces las dos chicas durmieron durante prácticamente toda la mañana, solo se habían levantado a recibir el desayuno en la cafetería y volvieron a dormir.
Ya por la tarde, Betty decidió que era momento de ir a ver ese empleo en la cafetería que estaba a unas cuadras. Se alistó y salió del edificio.
Caminó unas cinco cuadras y paró frente al local, se veía más lindo de día y en funcionamiento. Una señora y una joven estaban detrás del mostrador, entonces se acercó.
—Buenas tardes, cariño— saludó la mujer con amabilidad— ¿Qué deseas ordenar?
—Buenas tardes— correspondió con una sonrisa— de hecho, venía porque ví que buscan personal.
—¡Oh, claro!— exclamó la mayor, uniendo sus manos— puedes pasar en la puerta de aquí al costado, mi nieto será el encargado de entrevistarte.
La rubia asintió conforme y caminó hacia donde le habían indicado, dió unos golpes en la puerta y luego de un "pase" la abrió.
Después de aproximadamente una hora, Betty salió con una sonrisa, el trabajo le había sido otorgado y completamente accesible para poder estudiar en las mañanas y trabajar por las tardes de lunes a viernes. El salario era suficiente para que pudiera cubrir sus gastos y aún así poder ahorrar un poco.
Muy feliz y con un brownie en sus manos, salió de la pequeña cafetería. Pasó por algunas tiendas a comprar un par de cosas que necesitaría y volvió al establecimiento en el que vivía.
La habitación estaba vacía y Verónica le había avisado anteriormente que estaría pasando el rato con Archie, así que no se preocupó y empezó a acomodar sus compras.
Cuando terminó, se encontraba extremadamente aburrida, así que decidió que recorrería la universidad. Sola no era una muy buena idea, por el hecho de que sería la primera vez que lo haría, pero no perdía nada con intentar, después de todo, el edificio no era muy grande.
Primero pasó por la cafetería, la cual ya conocía, siguió pasando por la zona de los salones en donde tendría clases y finalmente por la biblioteca, esta era grande y tenía una decoración delicada. Luego llegó al patio trasero, era una cancha de fútbol americano con gradas, nada fuera de lo común.
Se sentó en la sexta fila de estas y se dispuso a mirar el cielo, era algo que disfrutaba demasiado. Luego de unos minutos sintió una presencia a su lado, pero algo lejos, miró, era el chico que le había presentado Verónica, con el que tenía algo en común.
—Hola— saludó suavemente, volviendo su vista al frente.
—Hola— este le sonrió con delicadeza— si te molesto puedo irme a otra parte.
—No te preocupes— negó— no eres una compañía desagradable.
Ambos se quedaron unos minutos en silencio.
—¿Qué hacías aquí sola?
—Solo estaba recorriendo la universidad y llegué aquí— contestó con simpleza— ¿Tú por qué has venido aquí?
—Suelo venir aquí a pasar el rato cuando Verónica y Archie se juntan en nuestra habitación. Disfruto de la soledad y el silencio— comentó.
—El silencio puede ser acogedor— concordó.
—Así que… ¿Estás nerviosa por comenzar la universidad?
—No realmente, si es un gran cambio, pero para mí es solo una etapa más en la que espero no fracasar.
—Recuerdo que cuando entré en primer año, mi madre estaba más nerviosa que yo— contó divertido— no le agradaba la idea de que me mudara.
—¿De dónde eres?— la rubia lo miró y se encontró con que él también la estaba observando, pero ninguno se incomodó en lo absoluto.
—Toledo, es un pueblo algo desierto, está bastante lejos de Houston. ¿Tú de dónde vienes?
—Riverdale, nuestros pueblos natales están sorpresivamente cerca— dijo sorprendida.
—He ido algunas veces cuando era niño, mi padre nació allí— la rubia asintió.
—Qué coincidencia— soltó divertida.
—Lo es— admitió el pelinegro. Él la observó con atención y frunció un poco el ceño— te noto nerviosa ¿Estás bien?
—Si— le restó importancia— solo que mi prima debe estar tomando un vuelo a Boston ahora mismo y estoy esperando su llamada— contó.
—Oh, ¿Ella también inicia la universidad?
—Si, tenemos la misma edad— dijo con una sonrisa— ella estaba realmente preocupada por eso e inconscientemente también me preocupo porque ella esté bien.
—Eres muy dulce— opinó con diversión, la rubia soltó una risa.
—No lo soy, solo me preocupo por las personas que son importantes para mí.
En ese instante su celular sonó y Betty miró la pantalla.
—¿Es tu prima?
—No, pero debe tener que ver con ella— supuso y dió inicio a la llamada.
—Hola Fangs— saludó y oyó a su amigo sorber la nariz del otro lado de la línea, formó una línea con sus labios.
—Ella se fue— soltó un lloroso Fangs— y tú también lo hiciste, ahora estoy solo y me aburriré por cuatro meses.
Betty trató de no burlarse de él— tú mismo apoyaste la idea y no estás solo, Heather también está ahí.
—Esa zorra ya me está ignorando— se quejó y también pudo oír como la castaña lo insultaba.
Se retiró el celular del oído y miró a Jughead— lo siento Jughead, tengo que tratar algo importante— soltó con una mueca, el chico asintió y ella bajó las gradas.
—¿Oí Jughead?— indagó el morocho, que parecía que había dejado de llorar— ¿Estabas con un chico?
—¿Tú no estabas llorando?— preguntó incrédula.
—El chisme también es importante. Eres rapidita, me encanta— la felicitó.
—Es amigo de mi compañera de habitación y lo he conocido ayer, no hay más noticias que eso.
—Yo los shippeo— aclaró.
—Háblame de Cheryl— pidió.
—Ella tomó el avión hace ya bastante rato. Dijo que no te llamaría antes porque no quería que su maquillaje se arruine. Pero pidió que te dijera que te quiere mucho y que muchas gracias por apoyarla siempre— contó todo al pie de la letra.
—Bien ¿Cómo está Heather?
—No lo supera la maricona— se burló.
—Lo dice el que estaba llorando porque sus amigas se fueron— oyó a la chica burlarse y soltó una carcajada.
—Me alegra enterarme de que todos están bien, por favor, cuida de mis bebés y mantén mi hogar limpio en lo que no estoy.
—Ya me lo has dicho miles de veces antes de irte. Tu motocicleta y tu chaqueta están en perfecto estado y tu trailer aún ni se ha ensuciado— soltó cansado.
—Genial, que sigan así. Muchas gracias, los quiero. Si sucede cualquier cosa mantenme al tanto.
—Si si si si— asintió— adiós.
La rubia miró la pantalla indignada, al sentir el pitido que indicaba el final de la llamada.
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Coincidencias || Bughead.
FanficEl que se conocieran fue una coincidencia y el que se enamoraran también. • Novela 100% mía. • Prohibida su copia o adaptación.
