"Que las cosas no hayan salido como querías, a veces también es fortuna."
Rafael Cabaliere.
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Jueves, el último día que Verónica y Betty pasarían ahí, para luego ir a Riverdale por un par de semanas.
—Entonces, recuerda tener todo listo. El avión sale a las 6a.m, por lo tanto, a las 4a.m tenemos que estar tomando un taxi hacia el aeropuerto— habló la rubia, mientras terminaba de alistarse.
—Sí, señora— asintió la morocha con un saludo militar, Betty sonrió y se giró para verla de frente.
—¿Estás segura de esto?
—Claro que lo estoy, estoy muy ansiosa por conocer a tus amigos y a tu prima, además de que me servirá para despejarme.
Cuando Betty había regresado de su cita, la noche anterior, se había pasado muchas horas consolando a su amiga por su rompimiento con Archie.
Él había estado a punto de engañarla, la había evitado y además la había menospreciado y aunque Verónica lo quisiera mucho, no era estúpida y se valoraba a sí misma lo suficiente para saber que no necesitaba pasar por todo eso.
—El estúpido de Archie no lo vale— negó, tomándola por los hombros— si te sirve de consuelo, en Riverdale hay chicos lindos— dijo divertida, con la intención de hacerla sonreír.
—Muchas gracias B, por ser mi amiga y apoyarme.
—Gracias a ti— ambas se abrazaron por unos segundos— vámonos a clases antes de que se nos haga tarde.
Durante todo el día, Betty se había encargado de arreglar todo para que no sucediera ningún imprevisto.
Le había pedido a Kevin que las llevara al aeropuerto.
—Kev, necesito un favor— miró al chico, mientras caminaban hacia la clase que tenían juntos.
—Lo que mi rubia desee— concedió divertido.
—¿Podrías llevarnos al aeropuerto a Verónica y a mí? Es muy difícil conseguir un taxi a las 4 de la madrugada— habló con una mueca.
—Por supuesto, esta noche veré a un chico y como a esa hora las estaré esperando frente a la universidad— asintió.
—Muchas gracias— le dió un corto abrazo e ingresaron al salón.
También se había despedido de Toni.
—Entonces ¿Se van en la madrugada?— preguntó la pelirosa mientras ambas caminaban hacia la cafetería.
—Si, espero que pases unas lindas vacaciones junto a tu familia— le sonrió.
—Yo espero que Vero vuelva más animada— admitió con un destello de tristeza.
—Lo hará— aseguró— yo me encargaré de eso. No tendrá tiempo ni de aburrirse, ni de pensar en Archie— sentenció.
—Confío en ti— posó una mano en el hombro de la rubia y le dió un pequeño apretón con cariño.
—No te arrepentirás— dijo divertida, mientras cruzaban las puertas del comedor.
Había hablado con su jefe e incluso se había despedido de Catherine y Rosa.
—Extrañaré a esta pequeña— asintió la señora, mientras veía a la rubia quitarse el delantal.
—Yo también, la verdad— admitió la otra camarera— es divertido trabajar con Betty, aunque se burle de mí la mayoría del tiempo— dijo fingiendo dolor.
—Si tú no hicieras cosas dignas de burla— se defendió y les sonrió dulcemente— las extrañaré mucho a ambas, aunque solo serán unas semanas y cuando menos se den cuenta, las fiestas habrán pasado y yo ya estaré aquí de vuelta sirviendo café.
—Dejen a la pobre chica irse en paz— soltó un castaño, mientras entraba en la zona de atención al cliente.
—Usted también va a extrañarme— lo señaló divertida.
—Bueno, pocas empleadas como tú se encuentran— se encogió de hombros.
Luego de unos minutos más de charla, la rubia se envolvió en su gran abrigo y salió de la cafetería.
Solo le quedaba una cosa por hacer, cenar con Jughead. Justamente, como si el destino actuara, le llegó un mensaje del chico.
"¿Ya saliste del trabajo? Te estoy esperando en mi habitación, linda."
Sonrió tontamente y decidió contestar.
"Solo me queda pasar por la comida, en 15 minutos estaré ahí."
Guardó el celular en su bolsillo y pasó por el resto bar que habían colocado hacía poco en esa cuadra. Entró en el lugar y llegó hasta el mostrador, para ser inmediatamente atendida por un joven.
—Vengo por una orden para llevar a nombre de Betty Cooper— habló con una sonrisa.
—Claro, enseguida te lo traigo— contestó amablemente y se fue por una puerta, probablemente la que llevaba a la cocina.
La rubia esperó unos minutos, tarareando una canción en su cabeza, hasta que el chico volvió a aparecer con dos bolsas de papel, con el logo de la tienda.
—Aquí está— asintió dejándolas sobre la mesada.
—Muchas gracias— dijo y le entregó el dinero— que tengas linda noche— se despidió.
—Igualmente para ti, rubia— la saludó con un movimiento de mano.
Betty volvió a salir, dispuesta a seguir con su camino. Llegó hasta el edificio en donde estudiaba y colocó la contraseña para poder abrir la gran puerta, subió por el ascensor que todavía funcionaba y bajó en el piso que correspondía a la habitación de Jughead.
Buscó la puerta y la abrió directamente, como él se lo había pedido. Gran error, puedo asegurar que deseó no haberlo hecho.
Se quedó estática por unos segundos en su lugar y sus hermosos ojos verdes se encontraron con los azules de él.
—¿Qué carajos?— murmuró, sin poder creerlo.
—Betty— habló él.
—No— lo interrumpió, muy molesta.
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It's not your fault I ruin everything...
Estaba pensando que tendría que hacer un banner para mis novelas, como para darle más profesionalismo.
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Coincidencias || Bughead.
FanficEl que se conocieran fue una coincidencia y el que se enamoraran también. • Novela 100% mía. • Prohibida su copia o adaptación.
