"Cuando más adentro escondes el dolor, más duele por dentro, recuerda que todas las heridas necesitan aire para sanar."
Ron Israel.
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A la mañana siguiente, Betty estaba del asco.
Había sido despertada por Verónica, que con su dulzura y carisma había tratado de sacar algo de verdadera alegría de la rubia, pero le había resultado difícil.
Betty actuaba como si todo fuera normal y nada hubiera sucedido, pero esta vez, hasta el más tonto podía ver que ella solo estaba fingiendo su bienestar.
Tenía los ojos hinchados que indicaban que había llorado hasta dormirse, unas ojeras oscuras que indicaban que había dormido pésimo y estaba más desalineada que de costumbre, sonreía solo cuando las personas le hablaban y luego volvía a un rostro apagado, sus acciones se veían forzadas y… esa no era Betty Cooper.
Se sentía frustrada y triste, estaba enojada con ella misma, porque se había prometido que nunca permitiría que alguien la lastimara otra vez, pero ahí estaba ella, soltando lágrimas porque el idiota de su ex había hecho todo para romperla.
Ni siquiera había tenido tiempo de revisar su correo para ver si Fangs había conseguido algo, todo era culpa de que de había despertado sobre la hora y además de que tenía que estar sola para poder hacer eso. Esa era la razón por la que había pedido el día libre en el trabajo, Verónica estaría con Archie y ella tendría la habitación libre para poder descifrar todo y si lo necesitaba también seguir llorando.
Todos habían intentado subirle el ánimo, ella reía, sonreía y también conversaba, pero en sus ojos se notaba que nada estaba bien, que algo la había golpeado y que no había sido fácil de sobrellevar.
Incluso, Jughead, se había propuesto esa tarde, subirle el ánimo a la rubia. Era como devolverle un favor, ella siempre se ocupaba de que sus tardes no fueran aburridas y rutinarias, ese día, Betty lo necesitaba y él se encargaría de al menos, sacarle una carcajada y hacerla sentir bien.
Entonces, golpeó la puerta con sus nudillos.
Para ese momento, Betty había visto todo lo que su mejor amigo le había enviado y ver su rostro en esa imagen, destrozado, le había terminado de golpear el alma. Ignoró los golpes en la puerta por un momento, la verdad, es que no quería fingir que todo estaba perfecto, pero no quería preocupar a nadie.
Jughead continuó insistiendo, sabía que la rubia se encontraba ahí.
Entonces, Betty dió un largo suspiro, se limpió las lágrimas y practicó una sonrisa amable, entonces abrió la puerta.
—Hey Jughead— saludó— pensé que hoy estabas ocupado.
—Si, lo estaba hasta que te ví esta mañana— dijo, mientras pasaba.
—¿Qué sucedió esta mañana? No hice nada y estaba igual que siempre.
En ese momento, solo llevaba una remera grande que usaba para dormir y unos shorts, estaba descalza y con un moño en la cabeza.
—Betts— suspiró sentándose en la cama de la rubia— sé que no estás bien y no te exijo que me lo cuentes, solo quiero que me dejes hacerte sentir mejor.
—Pero si yo estoy bien— sonó muy convincente, incluso, se lo podía haber creído.
—Bien, entonces supongo que no te molestará que te haga compañía esta tarde.
—Vas a aburrirte, tengo mucha tarea que hacer— estaba mintiendo, solo quería que Jughead dejara de insistir y que se largara.
—Como siempre y nunca me he quejado.
La menor inhaló profundamente y lo miró molesta, o no, iba a cometer un error en ese instante, iba a desquitarse con quién no lo merecía.
—Jughead— llamó— ¡Solo déjame en paz y vete! Lo lamento, pero hoy necesito estar sola.
—¡Quiero ayudarte!— se levantó de la cama y la enfrentó. Él era más alto por varios centímetros, pero eso no disminuyó la molestia de la rubia.
—¡No necesito que nadie me ayude! ¿¡Okey!? ¡Solo necesito estar sola y llorar, así que vete, yo me ocupo de lo mío, ya estoy bastante grandecita para eso!— señaló la puerta.
Pero él no se movió, ni dejó de mirarla. Betty se veía abrumada, las lágrimas estaban a un paso de hacerse presentes y respiraba agitada, era por los gritos que había soltado y por las emociones que se mostraban fácilmente.
El pelinegro se le acercó, pero ella se alejó— necesito aire— mencionó, acercándose a la ventana que estaba abierta, sentía su estómago revuelto.
Jughead fue con ella, Betty empezó a palidecer y él lo notó, se veía mal.
Pero en un momento, pasó algo inesperado. Jughead se esperaba que ella lo empujara, que lo echara otra vez o incluso que se desmayara. Pero lo que pasó, fue que Betty le dió la espalda y vomitó, todo cayó hacía la acera desde ese tercer piso y que suerte que tenía el chico que caminaba por ahí, que justo el emesis había caído a su costado y no sobre su cabeza.
Lo único que hizo, con una gran vergüenza, fue pasarse el antebrazo por los labios y volver a voltearse.
—Dios, qué asco, lo siento— murmuró y se encerró en el baño.
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En un rato subiré otro.
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Coincidencias || Bughead.
FanfictionEl que se conocieran fue una coincidencia y el que se enamoraran también. • Novela 100% mía. • Prohibida su copia o adaptación.
