"Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así." Miguel Delibes.
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Todos se encontraban en el auditorio de la universidad, directivos, profesores, alumnos de último año y los seres queridos de estos.
Si, era la graduación y al frente de todas las personas, en la segunda fila, se hallaba Jughead, rodeado de sus compañeros, con una sonrisa, una túnica y un gorro azules.
Mientras, que más atrás, estaban todos sus amigos y familiares.
Betty aplaudió orgullosa cuando su novio subió al escenario para recibir su título de geólogo.
—¡Dale, flaco! ¡Gritalo, rey!— alentó Archie a los gritos, mientras el pelinegro bajaba los pocos escalones del escenario y negaba disimuladamente, avergonzado por la imprudencia de su mejor amigo.
—Ubícate— Toni le dió un golpe en el hombro y continuó con los aplausos.
—Ese es mi muchacho— Fp aplaudía con una sonrisa.
—Mi niño ya está grande— Gladys se limpió un par de lágrimas y la rubia la miró con una sonrisa tierna.
—Si hay preferencia que no se note— murmuró Jellybean mientras aplaudía con pocas ganas al siguiente egresado en el escenario.
—También lloraré en la tuya— se defendió la mujer.
—Okey— aceptó la adolescente sin prestarle atención realmente.
Luego de que varios más recibieran sus diplomas y de que una de las alumnas diera un discurso increíblemente largo sobre sus años ahí, todos pudieron finalmente retirarse.
Jughead se acercó hasta el gran grupo que lo esperaba, donde fue muy bien recibido.
—Felicidades, cariño— murmuró Betty, abrazándolo y dejando un corto beso en sus labios.
Este la apretó un poco en sus brazos, pero de repente, sintió como una fuerza la alejaba de él.
—¡Archie!— se quejó la rubia, viendo como el pelirrojo se apoderaba de su novio.
—Quítate de mi camino, yo llegué primero a su vida— soltó con superioridad y abrazó a su amigo, el cual los seguía observando un poco desconcertado.
—¿Por qué la empujaste?— preguntó al final, correspondiendo al abrazo lentamente.
—Porque es un idiota— respondió Betty y se dirigió a conversar con Toni.
—¿No le dirás nada?— preguntó el pelirrojo, señalando con su pulgar a la chica.
—La empujaste, ¿Esperabas que te tirara flores? Agradece que no te golpeó— respondió incrédulo.
Finalmente, Jughead llegó hasta su familia.
—Bueno, nosotros nos iremos ya— habló su padre, luego de varios minutos de conversación— Festejen, felicitaciones nuevamente, hijo— le dió un último abrazo y la familia Jones se retiró de la institución dejando ahí a su hijo mayor.
El grupo de amigos, en cambio, pasaron por la universidad a pasar el rato y más tarde, por la noche se dirigieron a un restaurant.
—¿No se dan cuenta de que estamos creciendo muy rápido?— preguntó Archie, llevándose comida a la boca.
—Archiekings, estamos por terminar la universidad, debimos crecer hace mucho tiempo— aclaró Verónica.
—Bueno, pero Archie nunca va a crecer y eso lo tenemos superado todos— se burló Toni y todos la acompañaron con una risa.
Betty suspiró disimuladamente— ¿Qué harán estas vacaciones?— decidió cambiar el tema de conversación, por el bien de todos.
—Iré de campamento con mi familia— contó el pelirrojo— al sur, tal vez.
—Yo viajaré a Brooklyn para conocer el paisaje— comentó Kevin— y quizá chicos lindos también— dijo divertido.
—Visitaré Riverdale— habló la pelirosa.
—¿Puedo ir también?— pidió la morocha.
—¿Por qué no me dijeron nada? Se pueden quedar conmigo— ofreció la rubia, algo confundida.
—Porque no fuiste tú quien me invitó, dulzura— soltó Toni, con una sonrisa inusual— pasaré unas semanas con Cheryl.
—¿Se han hecho muy amigas, no?— alzó una ceja, recostandose en el respaldo de su silla y cruzándose de brazos.
—Nos llevamos bien— fue su única respuesta, aunque el leve sonrojo en sus mejillas decía otra cosa.
—Mhm— asintió, ocultando su diversión e intentando tomar una posición seria. La verdad es que no le salía muy bien— entonces, creo que te veré por allá.
—¿Irás a Riverdale?— le murmuró su novio.
—Solo unas semanas, luego regresaré.
—Cierto, deben adornar su nido de amor— se burló Kevin.
—Por favor, no vuelvas a llamarlo así— pidió la chica con una mueca.
Sin darse cuenta, cada uno estaba comenzando a guiar su propio camino.
La universidad los había unido, pero luego de salir de ahí, tendrían trabajos diferentes y conocerían a nuevas personas. Vivirían en diferentes estados o, si tenían suerte, coincidirían en la misma ciudad.
Ninguno sabía lo que pasaría una vez que todos estuvieran graduados y con un título en sus manos, pero tampoco importaba mucho, porque si algo quedaba claro, es que ellos jamás se separarían o dejarían de ser amigos.
Aunque Verónica se mudara a Los Ángeles para inaugurar su propia boutique.
Aunque Archie consiguiera un empleo en un estudio jurídico en Nebraska.
Aunque Jughead decidiera quedarse en Houston y vivir con Betty en un pequeño departamento.
Aunque Kevin decidiera que Brooklyn tenía lindas oportunidades para su futuro como periodista.
Y aunque Toni encontrara por fin el amor y dejara todo para estar con esa persona, aceptando el trabajo que fuera.
O incluso si eso no sucedía, si sus sueños no llegaban a convertirse en realidad. Tampoco se separarían, porque lo habían prometido una noche en un bar, borrachos hasta la médula y lo cumplirían.
Porque los borrachos nunca mienten y porque ese ron les había costado muy caro.
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Lloro porque queda muy poco para que esta novela se termine y no sé si estoy lista para que llegue el momento.