Capítulo uno

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"Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance de toda la vida".
Oscar Wilde.

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Betty se hallaba en el escenario del Whyte Wyrm, con un micrófono en su mano derecha y una sonrisa melancólica en su rostro.

—Hoy, estoy aquí parada. Cagada de nervios— comenzó, todos los presentes soltaron una risa— en una hora estaré subiendo al avión que me llevará hasta Houston Texas para poder comenzar la universidad— todos aplaudieron y ella les sonrió con sinceridad absoluta— la verdad, pensé mucho en rechazar esta oportunidad y quedarme con ustedes, han sido mi verdadera familia y la única que he tenido, no quiero alejarme de ustedes. Pero Fangs— esta miró a su amigo entre la gente, el cual sonreía orgullo— Fangs casi me patea el trasero y me obligó a aceptar, porque es por lo que he trabajado tan duro y según él, me lo merezco.

—¡Lo haces, rubia!— gritó este, Betty sorbió su nariz y soltó una risa.

—Aunque esté algo lejos, nunca voy a dejarlos. Seguiré luchando por ustedes y volveré de visita todas las veces que pueda y sean necesarias— aclaró— su reina serpiente, seguirá siendo su reina serpiente hasta el fin. Por favor, cuídense los unos a los otros, sigamos fortaleciendo a esta familia. ¡La unión hace la fuerza!— gritó, alzando su mano izquierda en un puño.

—¡La unión hace la fuerza!— correspondieron en coro.

—Gracias por apoyarme en todo y por recibirme con los brazos abiertos cuando no tenía a nadie y por permitirme ser su reina.

—¡Por la reina serpiente!— gritaron todos y luego Betty fue alabada por una oleada de aplausos.

La música volvió a sonar y ella bajó las escaleras que estaban a un lado. Para llegar hasta la pista, donde la esperaban su mejor amigo y su prima. Era su fiesta de despedida.

—Te irás y me dejarás sola— chilló la pelirroja mientras la abrazaba.

—Disculpala, se pasó un poco de tragos— murmuró Fangs con una mueca.

—Yo también te extrañaré Cher, pero tú te irás en dos días también. De todas formas estaremos separadas, pero cumpliremos nuestros sueños.

—Y deben mantenerme— aclaró el morocho.

—Y debemos mantenerlo— añadió divertida.

—Bien, iré a bailar con Heather— se separó y como si no hubiese pasado nada, caminó hasta su novia.

Betty y Fangs se miraron para soltar una carcajada.

—En 15 minutos llegará el taxi— habló, mirando su reloj.

—Te extrañaré, pequeña— él la abrazó y ella se lo correspondió.

Betty siempre recordaba cuando se habían conocido. Ella trabajaba en Pop's como mesera desde los 12 años, cuando su padre y su hermana la habían dejado con la drogadicta y violenta de su madre. Había tenido que aprender a sacarse adelante sola.

Luego, cuando tenía 15. Su madre había sobrepasado sus límites, entonces la rubia había decidido irse de su casa.

Dormía en una casa vieja y abandonada, había faltado al colegio durante ese tiempo. Hasta que una noche, al llegar al lugar en donde se estaba quedando. Se encontró con un morocho entre la oscuridad, bastante alcoholizado.

Ninguno estaba pasando un buen momento, pero él la llevó con su familia "las serpientes sureñas", donde encontraría su nuevo hogar y ambos se convertirían en hermanos del alma.

Luego, Cheryl se había unido también. Cuando su madre puso un burdel y ya no quiso saber más de la mujer que le había dado la vida.

Una persona se paró junto a Fangs. Un morocho alto, tenía abrazada a una chica a su lado.

La rubia lo miró, era su ex, Sweet Pea, con su actual novia. Él era el rey serpiente, el chico que la había engañado y le había roto el corazón hace tan solo unos meses atrás.

—Betty ¿Podemos hablar?— preguntó, con su típica seriedad en su rostro.

—Claro— asintió esta de la misma forma.

Los tres se alejaron, dejando a Fangs solo.

—Felicidades Betty— habló Josie, con una sonrisa. Era toda una cínica, como si no hubiera sido la amante de Sweet Pea por tanto tiempo.

La rubia solo asintió, aceptando las felicitaciones.

—Ahora que te vas, agradecería que dejaras de decirles a todos que eres la reina.

—Lo soy, Pea— asintió, él iba a hablar, pero Betty no se lo permitió— y no, porque tú hayas sido tan cobarde para engañarme y que ahora seas mi ex, no me hace menos reina— negó— tú no decides mi posición en esta pandilla, lo deciden todos y justamente, todos han votado que yo siga siendo su reina. Deja el puto drama de una buena vez y madura, por eso prefieren darme la responsabilidad a mí, antes que a tí solo.

Ambos frente a ella, estaban demasiado molestos. Pero Betty no les temía, ni tenía por qué hacerlo.

Cheryl, Heather y Fangs llegaron hasta ellos.

—El taxi ya está afuera— informó la castaña.

—Ya hemos subido tus maletas— informó el morocho.

—Muchas gracias, chicos— les sonrió y se giró, pero antes miró a la pareja con la que estaba hablando anteriormente— feliz vida.

El grupo salió por la gran puerta del bar y el aire frío de la noche los recibió, aún era verano, pero esa zona siempre había sido algo helada.

Betty se quitó la chaqueta y la reemplazó por una de tela común.

—Cuídala hasta que vuelva— le pidió a Fangs, entregándosela.

Los cuatro se abrazaron y la rubia suspiró.

—Muchas gracias, de verdad. Los voy a extrañar mucho.

Luego de unos minutos más. La puerta del taxi fue abierta y la chica, con su mochila, entró en él. Sintiéndose nerviosa y algo asustada por su futuro, pero se armó de valor y soltó un "hasta el aeropuerto".

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Espero que lo disfruten.

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