Capítulo quince

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"Lleva dentro de ella varias lunas rotas, una por cada noche solitaria que ha tenido que soportar."
Ron Israel.

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En la vida de Betty todo iba bastante equilibrado, estudiaba, trabajaba y tenía amigos. Todo lo que una persona necesitaba para tener una salud mental estable.

Solo por el hecho de que lo único que necesitaba era encontrar algo en contra de Sweet Pea y aún no tenía ni pruebas, ni mucho menos sabía la ubicación de Kurts.

La decisión que acababa de tomar, no era la menos indicada en su posición, pero no le quedaba de otra que enfrentar a Fangs y pedirle ayuda, al menos él razonaría más que Cheryl o eso era lo que Betty esperaba.

En ese momento se encontraba marcando el número de su mejor amigo, estaba sola en la habitación ya que Verónica había salido con Toni. La habían invitado, pero ella se negó, teniendo muchas cosas de las que ocuparse.

Fangs atendió en ese instante, cuando se trataba de sus amigas, nunca las hacía esperar.

—¡Hola Betty!— saludó con emoción.

—Hola Fangs— correspondió con una sonrisa— ¿Cómo estás?

—Pues, extrañándote ¿Cómo más?— la rubia soltó una risita y buscó seriedad en sí misma.

—Necesito decirte algo, pero quiero que no te enojes y realmente espero que me ayudes en esto— habló dudosa, sentándose en su cama.

—Sabes que puedes decirme lo que sea y si estás embarazada criamos al niño juntos, sería un gran tío.

—¡Por Dios, Fangs, no!— negó exaltada— que la vida no permita que eso pase.

—Entonces no es tan grave— negó divertido.

—Seré directa, antes de que continúes especulando— tomó aire y lo soltó lentamente— ¿Recuerdas el viernes, hace unas semanas? Ese día Sweet Pea me llamó y me amenazó.

—¿¡Qué hizo qué!?— preguntó exaltado.

—Ahora temo contarte lo que sigue— murmuró agudamente— necesito que te calmes y te centres ¿Okey?

Fangs tomó una respiración y habló— okey.

—Envió a dos gárgolas y me mandó a golpear, les pagó supongo.

—¿Por eso no querías que hiciéramos videollamadas? ¿No pensabas contármelo?

La rubia sintió un nudo en su garganta al escuchar como su amigo ya no sonaba molesto, sino triste.

—Yo no quería preocuparlos— negó— pero estoy bien— aclaró, tratando de sonar positiva y fallando en el intento— ¿Recuerdas cuando apenas comenzaba a salir con él y tú de alguna forma hackeaste su celular para burlarte?— preguntó, oyó un sonido de asentimiento y continuó— necesito que lo hagas otra vez, él envió a Kurts y a alguien más, debes buscar mensajes o fotografías— soltó, recordando como había sentido un flash en su cara antes de que la dejaran tirada como basura, su voz comenzaba a cristalizarse.

—Primero voy a sacarle los órganos— soltó molesto— al menos dime que Cheryl ya está al tanto de esto.

—No— negó, comenzando a llorar, no lo había hecho y ya se sentía abatida— solo necesito que hagas lo que te pido y me pases las pruebas, aún estoy intentando localizar a Kurts para obligarlo a hablar. Voy a sacar a Sweet Pea del trono y de las serpientes— dictaminó, con lágrimas corriendo por sus mejillas y con la voz más firme que pudo encontrar en ese momento de debilidad.

—Está bien pequeña, haré hasta lo imposible para ayudarte— soltó compasivo. Cuánto se odiaba por no poder abrazar a su amiga en ese momento.

—Muchas gracias, Fangs— murmuró con la voz cortada— te veré en unos meses, gracias de verdad por ayudarme y entenderme.

—Adiós linda— soltó con dulzura y escuchó el pitido que anunciaba que la llamada había terminado.

Betty solo se tiró hacia atrás y se dispuso a soltar toda la ira e impotencia que había estado guardando, mediante llantos y gritos ahogados con la almohada. Lo necesitaba, a veces es necesario permitirnos debilitarnos para luego tener más fuerza para enfrentar todo y para Betty era mejor si quebrara en soledad, arrullandose en sí misma.

Por otro lado, en Riverdale, Fangs corrió hasta su laptop y la encendió. En ese momento agradeció haber hecho ese curso de informática en el que Betty lo había obligado a inscribirse y a asistir a cada una de las clases.

Esa era otra de las razones de  porqué valoraba tanto a esa rubia. Ella, desde que lo había conocido, aún con su alma destrozada, se había propuesto a ayudarlo a sanar y a salir de sus problemas. Ella siempre lo había impulsado a mejorar y a ser mejor persona, a superarse a sí mismo y a superar sus debilidades.

Esa chica lo había escuchado llorar de tristeza y gritar de cólera y en ningún momento se había alejado o le había soltado la mano. Lo abrazaba si él lo necesitaba y le daba cachetadas para que entrara en razón, esa era su amistad y lo mucho que valía para ambos era inexplicable.

El morocho se sentó en la mesa de su cocina y abrió el sistema que ya tenía descargado, eso siempre le facilitaba las cosas. No era que se dedicaba a hackear equipos todo el tiempo, pero nunca sabía cuando necesitaría hacerlo, como en ese momento por ejemplo.

Solo necesitaba ingresar un código y el del celular de Sweet Pea, que por suerte aún tenía.

Se la pasó buscando y buscando. Fuera suerte o no, el rey serpiente era muy despistado, no encontró conversaciones con Kurts u otra gárgola, pero si encontró algo comprometedor, algo mucho peor. También sintió una rabia inexplicable en cuanto encontró la foto de su amiga en una carpeta bien escondida.

El rostro de Betty se veía terriblemente roto y los ojos de la rubia se veían cerrados sin ninguna preocupación, como si estuviera durmiendo. En la imagen, parecía incluso que Betty no sentía nada del dolor que ese ataque le había provocado.

Se imaginó la situación tal cual, ella no había llamado a nadie y se las había arreglado sola. Como cada vez que su madre la había golpeado o como esa vez que Penny y los diablos la habían acorralado y le habían dado un par de golpes.

El rostro de la reina serpiente había soportado mucho y sorpresivamente no tenía ni el puto tabique desviado por algún golpe mal dado, ni una maldita cicatriz. Bueno, tenía unas pequeñas, pero apenas se notaban, por lo tanto ni contaban.

Fangs, luego de haber descargado todo lo que necesitaba, le pasó los archivos al mail de su amiga y apagó su computadora.

Mientras bebía un trago que se había servido, era un whisky barato que servían en el Whyte Wyrm, para los menos agraciados por la situación económica, como lo era él. Pensó, que tal vez si podía aportar más en el plan de Betty de lo que ella había pedido, si salía bien, le ahorraría un montón de nervios y enojos a su amiga, lo cual era justamente su idea.

Betty, por su lado, ya se había dormido, ni siquiera se había colocado el pijama. Solo estaba abrazada a un almohadón, con restos de lágrimas secas en su rostro y sus hermosos ojos hinchados.

Esa fue la imagen con la que se encontró Verónica al entrar en la habitación, solo la cubrió con una manta, para que la rubia no sufriera el frío de la noche y le acarició la mejilla con cariño. Sabía que su amiga estaba pasando por un momento no muy agradable, pero por alguna razón no se atrevía a contárselo y ella lo respetaba, dedicándose solamente a sacarle sonrisas y distraerla un poco de fuera cual fuera su preocupación.

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✨Fangs y Verónica✨

Coincidencias || Bughead.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora