"A veces el paraíso es apoyar la cabeza en el hombro correcto."
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La pareja entró en su departamento y el pelinegro se encargó de cerrar la puerta, ya que Betty siquiera se había detenido en la entrada.
La rubia solo se quitó los tacones camino a su habitación y minutos después salió completamente vestida con ropa cómoda y un moño en su cabello. Se encontró con Jughead ya más cómodo también, sin sus zapatos y solo su camisa arremangada hasta los codos.
Ninguno dijo nada, ella solo pasó a la cocina y cocinó macarrones con queso para ambos y se sentaron a la mesa a almorzar.
—Lo siento por la imprudencia de Archie— habló él de repente.
La rubia alzó su vista y le sonrió levemente— no debes preocuparte, es Archie, te puedes esperar cualquier estupidez de su parte— dijo y continuó comiendo.
—Betty, sé que te molestó, no tienes que fingir que nada sucedió.
Suspiró y volvió a mirarlo— bien, sí me molestó— admitió— lo hizo porque tiene razón, pero no tiene ningún derecho de meterse en mi vida y mucho menos de hacer chistes con ella. Si no lo insulté, fue porque estábamos en un lugar público y las demás personas no tenían porqué pasar un mal rato. Ahora, por favor olvídalo y sigamos comiendo que se va a enfriar— finalizó.
—Está bien, pero hablaré con él— le informó.
—No tienes que defenderme.
—Lo sé, pero no puedo dejar pasar que se comportó como un estúpido.
—Haz lo que quieras— murmuró sin poder hacer más y así terminaron de comer en silencio.
Más tarde, la rubia tuvo que dirigirse a su actual trabajo a cumplir con las horas que le tocaban ese día.
Saludó a Catherine y a Rosa, se colocó su delantal y simplemente se dispuso a atender clientes.
Por otro lado, Jughead llegó a la casa de los padres de Archie, donde el pelirrojo se estaba quedando en lo que las clases comenzaban y podía volver a su habitación de universidad.
Tocó la puerta y fue instantáneamente atendiendo por una pelirroja de unos 50 años.
—¡Jughead!— le dió un abrazo y este lo recibió con una sonrisa.
—Hola, Mary— le saludó— ¿Está Archie?— si lo veías desde otro ángulo, parecía un niño que quería invitar a jugar a su amigo.
—Claro, está en la sala, pasa.
El pelinegro asintió y pasó por un lado de la mujer, fue directo a la sala, que no se encontraba tan lejos de la entrada y se encontró con su amigo en uno de los sillones individuales con un montón de papeles de colores encima de la pequeña mesa central.
—Yo… Hola— saludó, bastante confundido.
El pelirrojo alzó la vista del papel que estaba escribiendo y dejó la lapicera a un lado.
—Hola, Jug.
Jughead se sentó en un sillón frente a él y se preparó para hablar.
—Archie…
—Lo sé— lo interrumpió— me comporté como un imbécil y lo siento, pero ya lo estoy arreglando— señaló todo lo que tenía en la mesa.
—¿Para qué es todo esto?
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Coincidencias || Bughead.
Fiksi PenggemarEl que se conocieran fue una coincidencia y el que se enamoraran también. • Novela 100% mía. • Prohibida su copia o adaptación.
