"Estamos todos en la cloaca, pero algunos de nosotros estamos mirando las estrellas".
Oscar Wilde.
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El día en que Betty había llegado a Houston, se lo había pasado acomodando sus pertenencias y conversando con su nueva compañera de habitación y amiga. Verónica había resultado ser una chica bastante carismática y coqueta, que le encantaba hablar sobre cualquier tema y compartir opiniones.
Esa noche había decidido salir a cenar sola y de paso conocer la ciudad. Por más que la morocha había insistido en que cenara con ella y con sus amigos, para presentarselos, la rubia se negó, sin ánimos de molestarla.
También prefería conocer un poco de la ciudad, aunque pasaría la mayoría de su tiempo en la universidad, siempre es bueno conocer el entorno en el que vivimos, además, necesitaba un empleo y claramente no lo conseguiría encerrada en su habitación.
Caminó algunas cuadras y llegó hasta un bar bastante sencillo. Tenía algunas mesas y sillas para sentarse y poder consumir algo, perfecto para alguien que solo quería pasar el rato. También había música de fondo y en el folleto que había pegado en la puerta de vidrio que era la entrada, decía que una banda poco conocida se presentaría esa noche.
Ingresó en el lugar, estaba bastante vacío para ser un viernes, tal vez solo era porque aún era bastante temprano. Se sentó en una de las mesas cercanas a la barra e inmediatamente una mesera se le acercó y tomó su pedido con una de las mejores sonrisas.
Cuando le trajeron su hamburguesa y su refresco, se dispuso a cenar oyendo la música de fondo y sumiéndose en sus pensamientos.
Veía a su alrededor, algunas parejas y otros grupos de amigos que parecían disfrutar de la calidez del ambiente. Por supuesto que también habían algunas personas que estaban pasando la noche en soledad, al igual que ella, a ninguno parecía molestarle.
Terminó de comer, cuando la banda de jóvenes estaba cantando su tercer tema. Se dispuso a oír un poco más y luego pagó para irse del establecimiento.
Caminando entre las calles vacías llegó hasta un parque y se sentó en un banco, ya era algo tarde, la madrugada estaba acercándose, pero no había problema mientras recordara la contraseña para poder volver a entrar en la universidad.
Miró al cielo, estaba estrellado y la luna brillaba iluminando la noche que la rodeaba. Le hacía recordar a todas esas noches que había pasado con su mejor amigo y su prima cuando salían a acampar o las noches que había pasado con Sweet Pea cuando aún eran novios y se quedaban fuera de su trailer tomando cerveza, también le recordó cuando vivía con su madre y subía al techo para poder escapar aunque sea por un momento de su despreciable realidad. Siempre se había refugiado en la luna y en las estrellas, ellas parecían ocultar todos los secretos que ella les contaba y guardar todos los lindos momentos que había vivido.
Viendo que ya rondaban las 2a.m, decidió volver. Al pasar por un local vió el cartel que indicaba que se buscaba personal, decidió que volvería en la mañana y siguió caminando.
Cuando llegó, tuvo que subir las escaleras, porque a esa hora ya no funcionaban los ascensores. Al llegar al piso correspondiente, llegó a su habitación y abrió la puerta. Pero se tensó al no solo encontrar a su compañera ahí, sino a tres personas más.
—Lo siento, no sabía que no estarías sola— se disculpó viendo a Verónica.
—¡Betty!— soltó esta con alegría al verla— no te apenes, ven pasa— la alentó, al ver lo avergonzada que esta se sentía.
La rubia caminó dentro y cerró la puerta detrás de sí, sintiendo todas las miradas en ella. Eso era a lo único a lo que no podía acostumbrarse, a ser el centro de atención.
Se acercó y se sentó en el suelo como todos, a un lado de la morocha.
—Ellos son Toni, Jughead y Archie, mi novio— los presentó mientras los señalaba— chicos, ella es Betty, ya les hablé de ella.
—Un placer— sonrió con confianza.
—¡Eres más hermosa de lo que Verónica dijo!— chilló la pelirosa y Betty soltó una risa.
—Toni, compórtate— pidió su amiga.
—Entonces, Betty— comenzó a hablar el pelirrojo— cuéntanos sobre ti.
—No soy alguien interesante— dijo con una mueca, odiaba hablar de sí misma, no encontraba mucho que destacar.
—Mientes— la señaló su compañera— esta chica— pasó un brazo por sus hombros— curiosamente tiene bastante en común con Jughead.
El nombrado levantó la vista y observó a la rubia. La cual solo estaba seria, escuchando a la morocha.
—Prefiere los libros en físico, antes que leerlos en línea, me dijo lo mismo que Jughead dice siempre.
—¿Qué tipo de libros prefieres?— preguntó Jughead, que por primera vez había hablado desde que Betty había aparecido en la habitación.
—Romance, también puede ser un poco de misterio. Soy una gran fan de Jane Austen.
—Yo prefiero el misterio, pero también he leído algo de romance— opinó él.
Los demás presentes se miraron entre sí. Jughead no solía interesarse por las personas que sus amigos le presentaban, pero tenía algo en común con la rubia y eso le parecía curioso.
—¿Qué estudias?— preguntó la rubia, luego de algunos minutos de charla.
—Paleontología, el penúltimo año— respondió, llevándose la lata de cerveza a los labios. Betty asintió lentamente— ¿Y tú?
—Recién he ingresado en primer año de periodismo— comentó, encogiéndose de hombros.
—¿Ha sido difícil para tus padres que te mudes?— este le dió una mirada confundida a Verónica, quien negaba disimuladamente con los ojos bien abiertos.
Betty sonrió levemente, mirando de reojo a su amiga— de hecho, no hablo con ellos desde hace mucho tiempo. Me independicé a los 12— se encogió de hombros.
Todos llevaron su atención hacia ella. Ellos recién habían logrado independizarse a los 18 y con mucha suerte, porque a veces sus padres tenían que depositarles dinero.
—¿Por qué?— preguntó Toni.
—No me gusta hablar sobre mí— soltó, sintiéndose incómoda.
—Lo siento— se disculpó la de cabello rosado.
—No te preocupes— le restó importancia.
Y Jughead solo la observó, algo tenía esa chica que había logrado despertar su curiosidad por ella. Sin embargo, era muy joven para que él se interesara en la rubia.
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Estoy con una taza de café en una mano y con el celular en la otra, viendo la cantidad de mensajes que mandaron en todos los grupos del colegio que son como 10. Mientras tanto, mis apuntes del año pasado están en el escritorio frente a mí listos para ser releídos. ¿Dónde carajos dejé el arma para pegarme ocho tiros?
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Coincidencias || Bughead.
FanfictieEl que se conocieran fue una coincidencia y el que se enamoraran también. • Novela 100% mía. • Prohibida su copia o adaptación.
