"Cada quien hace lo que quiere con lo que recibe."
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Esa mañana, la rubia se hallaba frente al espejo de su habitación, que ahora compartía con Jughead.
Se puso de lado y alisó su falda de vestir, dobló una pierna hacia atrás, chocando su talón con su trasero.
—Auch— se quejó despacio cuando sintió su tacón en la parte baja, aún mirando su reflejo.
Volvió a bajar su pie y se vió de frente.
—El desayuno está listo— Jughead apareció por la puerta y se apoyó en el marco con una sonrisa tonta— estás hermosa.
—¿Tú crees?— se giró hacia él con una mueca de duda, colocando sus manos en sus caderas.
—Estoy completamente seguro— se puso tras ella y la abrazó por la espalda, ahora ambos mirándose en el espejo. El pelinegro besó su mejilla con delicadeza.
—Es que no luzco como Betty Cooper ¿Entiendes?— intentó explicar su inseguridad.
—Luces como la señorita Cooper— se burló.
—Te estoy hablando en serio— se puso seria, mirándolo por el reflejo.
—Yo también hablo en serio— afirmó— estás hermosa, de verdad.
—Señorita Cooper— murmuró con una sonrisa, mientras seguía viéndose— suena profesional.
—El día en que ponga un anillo en este dedo— tomó con delicadeza el dedo anular de su novia— serás la señora Jones.
—No digas esas cosas o lograrás que me ilusione— lo regañó con una sonrisa.
—¿No quieres serlo acaso?— formó un puchero con sus labios y colocó su mejor cara tierna.
—Cállate— apretó sus labios, intentando reprimir su sonrisa y fallando en el intento— si en 5 años no me llaman señora Jones estaré muy molesta contigo— le siguió el juego.
—¿5 años? En 2 ya deberías llevarlo— la volteó suavemente, quedando frente a frente— ahora vamos a desayunar, cariño— dejó un beso en sus labios.
—Está bien— aceptó.
Y una hora más tarde, Jughead estacionaba su auto frente a un gran edificio de color blanco, "Periódico Newston" decía en grandes letras azules.
—Llegamos— le informó, viendo el manojo de nervios que tenía por novia.
—Bien, lo haré, es solo un puesto de secretaria, puedo hacerlo— se mentalizó.
—Vas a arrasar con todos— la alentó— ahora ve y contesta todas las preguntas con la valentía de Betty Cooper, pero con la elegancia de la señorita Cooper— continuó con el juego de esa mañana.
—Bien, señor Jones, usted vaya a su trabajo que está llegando tarde— soltó divertida.
Se despidieron con un beso y la rubia bajó del vehículo. Jughead se quedó ahí hasta que la vió entrar y luego arrancó el auto para irse a su trabajo.
No pudieron verse durante toda la mañana, el pelinegro se la había pasado trabajando, mientras que Betty luego de su entrevista había tenido una prueba para el trabajo, se había pasado las primeras horas del día cumpliendo con la labor para la cual iba a ser contratada. Recibiendo muy buenas noticias para la hora del almuerzo y el final de su jornada.
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Coincidencias || Bughead.
FanfictionEl que se conocieran fue una coincidencia y el que se enamoraran también. • Novela 100% mía. • Prohibida su copia o adaptación.
