"Ella me gustaba. Era bueno tener un sitio a donde ir cuando las cosas iban mal." Charles Bukowski.
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Betty y Jughead guardaron la última caja de la rubia en el maletero del auto y lo cerraron. Se miraron con una sonrisa que expresaba todo el amor que se tenían.
—Esa era la última— anunció él, como si ella no lo supiera y esta asintió levemente, agachando un poco su cabeza.
Ya se habían despedido de todos, saldrían en la noche para llegar en la tarde del otro día. Habían decidido viajar en carretera, era una de sus metas como pareja, hacer un viaje en carro juntos, aprovecharon la situación.
Cheryl y Verónica se acercaron hasta ellos, salieron del bar justo a tiempo, la morocha traía un tupper en sus manos y la pelirroja una manta algo gastada de color azul oscuro.
—Les hice hamburguesas para el viaje— Ronnie les extendió la caja de plástico con al menos unas 6 hamburguesas dentro.
—Muchas gracias, V— la rubia las aceptó gustosa.
—Me preocupa un poco porque no sabe cocinar muy bien— murmuró el pelinegro, burlándose de ella— pero a la comida no se le dice que no.
—Estúpido— bufó su amiga, cruzandose de brazos.
—Yo solo te acercaba esto, prima— la pelirroja alzó lo que tenía en sus manos— tu amada manta— sonrió dulcemente.
—Oh— esta la miró con una pequeña mueca, era su manta preferida, pero pensaba dejarla en Riverdale— gracias, Cher— aceptó, tomándola también.
Una vez más, se despidieron de ambas y subieron al vehículo, el reloj en la pantalla del auto marcaba las 23:07.
Betty acomodó los dos bolsos, uno perteneciente a cada uno, en el suelo del auto y subió sus pies al asiento, cruzandolos en forma de flor de loto, tiró un poco el asiento hacia atrás y enchufó su celular al auto para poder poner música.
Jughead solo se preparó para unas largas horas de viaje al volante.
—Te amo— habló Betty de repente.
El pelinegro la miró en cuanto la oyó y le dedicó una sonrisa en lo que prendía el motor y colocaba la primera marcha.
—Y yo a tí, con todo mi corazón— afirmó y volvió su vista al frente, para finalmente entrar en la carretera.
La rubia se dedicó a poner música todo el camino y Jughead a manejar mientras movía la cabeza al ritmo de las canciones que su novia colocaba en el stereo.
Comenzaba a amanecer y el sol iluminaba sus rostros a medida que se iba haciendo presente en el cielo, aclarando otro día más como lo venía haciendo desde hacía millones de años.
Al ya ser de día, decidieron parar en una estación de servicio para descansar un poco y cargar combustible.
Estaban sentados en los asientos, luego de haber estirado un poco las piernas. Jughead tomaba una siesta y Betty robaba wifi del pequeño bar que estaba ahí.
La conexión a internet había logrado que todos los mensajes entraran en su celular, incluído un mail de la oficina del periódico al que había enviado su currículum, inmediatamente se agachó para buscar su laptop y abrir su Gmail de ahí.
—Auch— se quejó bajo, cuando por la emoción se dió la frente contra la guantera por levantarse rápido.
Estaba tan emocionada, que les podía asegurar que nunca había tecleado tan rápido en su vida. Llegó a la bandeja de entrada y abrió el archivo enviado.
"De: Oficinas del periódico Newston.
Para: Elizabeth Cooper.
Señorita Cooper:
Nos hemos tomado el tiempo necesario para leer su currículum enviado hace unas semanas.
El motivo principal por el que la contactamos, es que el gerente solicita tener una entrevista con usted este miércoles por la mañana.
Por favor, se le solicita responder en cuanto pueda para acordar un horario. Muchas gracias.
Oficinas del periódico Newston."
Tuvo que leerlo dos veces para comprobar que lo que leía era cierto.
—¡Si!— chilló sin poder evitarlo, provocando que su novio despertara.
—Mhm— se quejó, abriendo sus ojos apenas. La rubia se cubrió la boca por inercia— ¿Qué pasó, amor?— preguntó mientras se acomodaba en el asiento otra vez.
—No pasa nada, cariño, sigue durmiendo— le acarició el rostro. Pero Jughead ya se había asomado para ver la pantalla.
—Muchas gracias— finalizó entre murmullos y la miró— creo que no me habías contado esto— aún seguía algo dormido— pero felicidades, amor— sonrió le dejó un beso en los labios.
—Bueno, planeaba contártelo en cuanto lo lograra, pero mi imprudencia me delató— se encogió de hombros.
—Entonces, cuéntale a tu novio todos los detalles— la atrajo más hacia él y esta cerró la computadora luego de enviar una respuesta.
—En el caso de ser contratada, voy a tomar el puesto de secretaria de una de las escritoras del periódico. Es una especie de pasantía y si resulta bien el salario es el doble de lo que cobro en la cafetería— comentó— pienso en nuestro futuro y con lo que cobro ahora apenas nos alcanzará para pagar la renta.
—Ya que es la hora de las buenas noticias…— comenzó— te lo iba a decir esta noche, pero, me contrataron.
—¿Cuándo empiezas?— preguntó emocionada.
—El mes entrante— Betty le dió un fuerte abrazo y besó su mejilla.
—Esta noche tenemos que festejar— murmuró en su oído.
—¿Cómo Dios lo manda?— preguntó con una sonrisa maliciosa.
—No sé Dios lo manda así, pero Betty Cooper tiene sus ideas— le guiñó un ojo y lo besó una vez más.
—Estoy totalmente dispuesto.
—Arranca el auto, cariño, tenemos que llegar a Houston hoy.
Volvió a poner música en el stereo y emprendieron el viaje nuevamente.
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