Capítulo veintiocho

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"Mándalos al carajo con buen tono."
Joaquín Sabina.

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Ambos llegaron al bar en completo silencio. Betty lo guió hasta la mesa donde se encontraba la familia de Jughead y sus amigos.

En cuanto llegaron, ambos tomaron asiento, uno enfrente del otro.

—¿Cómo estuvo el viaje?— preguntó la rubia a su recién llegada amiga.

—Aburrido— contestó Jellybean en su lugar y Betty sonrió a la niña.

—¿Ya me vas a decir que haces aquí, Gladys?— indagó sin rodeos, recostandose en su asiento.

—Me preguntaba cuánto tardarías en preguntarlo— admitió la mujer— las noticias en las serpientes vuelan— se encogió de hombros— Me he enterado que la reina del sur desterró al rey y ahora lleva el mando sola.

—Así fue— asintió orgullosa.

—Y también me he enterado de que mañana habrá una carrera— la señaló— las serpientes contra los diablos por el sur— lo relató como si fuera el nombre de una película en cartelera— No podía perderme a Betty Cooper corriendo otra vez.

—Si, como la última vez que casi muere incinerada entre el asiento y el volante— dijo Cheryl, llegando con la destacada elegancia que siempre portaba para caminar.

—No fue nada— restó importancia la rubia, apretando los dientes por la impertinencia de su prima. Verónica solo la había observado, sin poder creerlo.

—Lo recuerdo- asintió la mujer— saliste segundos antes de la explosión. Tienes ovarios para aceptar otra carrera contra Malachai.

—Era eso o perder todo— soltó en un suspiro, mientras se llevaba un trago, que le había traído la pelirroja, a los labios— y yo nunca pierdo.

—Esta vez decidí traer a mi familia conmigo, deseaba que te conocieran, eres como una hija más— esas palabras habían tocado el corazón de la rubia, al menos alguien la quería como su familia— pero resulta que Jughead y tú ya se conocían.

—Ah, sí. Resultó un poco raro— habló, algo incómoda.

—Espera un momento— murmuró Cheryl para sí misma— ¡Prima! ¿Podemos hablar un momento?— preguntó con extraño interés.

—Claro— asintió esta, algo confundida— vuelvo en un instante— logró decir, antes de ser arrastrada por Cheryl.

Ambas se alejaron hasta la barra.

—¿Qué sucede?

—¿Ese no es el chico que te rompió el corazón antes de que vinieras?— señaló disimuladamente al pelinegro que conversaba animadamente con Fangs— lo reconocí por su nombre raro.

—Bueno, que lo rompió, es un decir— aclaró.

—Lo rompió, no le des más vueltas— la cortó— ¿Tanta mala suerte tienes como para que sea el hijo de Gladys y justo te lo encuentres aquí?— preguntó divertida.

—Si lo estás haciendo solo para burlarte y recordarme lo miserable que soy. Gracias Cher, pero ahora no estoy mentalmente lista para soportar tus bromas crueles— dijo, levantándose del banco en el que se había sentado con anterioridad, bastante molesta.

—No te vayas— la sostuvo de la muñeca— créeme que lo detesto con cada parte de mi ser por haberte hecho eso— asintió— pero tengo una grandiosa idea— sonrió maliciosa.

Betty la miró con temor, las ideas de Cheryl no solían ser muy convenientes la mayoría del tiempo. En un instante lo entendió.

—No, no lo haré— negó, soltandose, decidida.

—Oh, vamos— insistió, volviendo a tomarla del brazo.

—Ya no tengo 15 años y no es de Sweet Pea de quien estamos hablando— negó— Jughead, aunque no lo parezca, es más maduro que él, mucho más maduro.

—Betty, cualquier persona en el mundo es más madura que Sweet Pea— dijo con sinceridad— pero al fin y al cabo son hombres y tienen testosterona, eso no los hace pensar con la cabeza de arriba en una situación así.

—¿Y planeas que baile en un tubo solo para llamar su atención?— frunció el ceño.

—Para que se dé cuenta de lo que se pierde por estúpido— corrigió, alzando su dedo índice.

Betty la miró por unos segundos, analizando la situación y los posibles hechos. Mientras observaba la sonrisa de niña inocente que su prima tenía plasmada en el rostro.

—Ni en tus más morbosos sueños, Blossom— negó y se volteó.

—Eres cruel y me caes mal— se quejó.

—Sí, hasta que tengas hambre en la mañana y no tengas ganas de hacer el desayuno— se encogió de hombros— puedo soportar sin que me hables hasta mañana.

—Creo que deberías pensarlo— le palmeó el hombro y ambas volvieron a la mesa.

—Entonces ¿Suelen hacer espectáculos o algo así?— preguntó FP, mirando el escenario.

—Todas las noches— dijo Fangs— esta noche creo que habrá karaoke y algún que otro baile— comentó.

—De hecho— la pelirroja aprovechó la situación y se apoyó en los hombros de su prima, con una sonrisa— esta noche, la reina nos dará un bello y placentero espectáculo.

La rubia soltó una risita burlona, sin despegar sus labios— Cheryl quiere volar alto y se olvida de que hay techo— se burló.

—Sería espectacular— asintió la mujer— hace mucho tiempo que no te veo en movimiento.

—B es realmente una buena bailarina— acotó Verónica. Apoyando la situación, ante la mirada que le daba Cheryl.

—O mejor, tú podrías cantar— intentó Betty, adulando a Gladys.

—Cariño, claro que lo haré— dijo obvia— Pero también me merezco un buen servicio, será nuestro festejo anticipado porque ganarás la carrera mañana.

—Lo pensaré— murmuró.

—Genial, porque Verónica y yo te acompañaremos cantando. Yo elijo la canción— soltó Cheryl, dando todo por hecho— espero verlos a todos esta noche aquí, para disfrutar de una maravillosa velada.

Y así como había llegado, también se retiró, con una sonrisa y postura triunfante.

Betty suspiró y tomó las llaves de su motocicleta.

—Bien, V— se levantó— vamos, te llevaré a conocer Pop's.

—No me subiré a una motocicleta— negó, de brazos cruzados.

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