Capítulo cincuenta y nueve

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"Cuando te proclamaste luna, no hubo hombre que te pisara".

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Betty abría las puertas del restaurante, luego de que Jughead la hubiera dejado ahí segundos antes.

Le dió una ojeada y en una de las mesas del centro visualizó a su jefe, quien alzaba una mano en su dirección, para llamar su atención.

—Buenas noches— saludó con una sonrisa encantadora, en lo que se quitaba su abrigo rojo y lo dejaba en el respaldo de su silla. Seguidamente, tomó asiento.

—Buenas noches, Betty— saludó amable, acomodándose en su asiento.

La mayor parte de la cena, se basó prácticamente en cerrar el contrato, pagar el último sueldo y hablar sobre trabajo, trabajo y más trabajo.

Sin embargo, para Betty no pasó desapercibido el destello de desilusión y tristeza que Ethan tenía en sus ojos. Le fue muy fácil identificarlo, era él mismo que ella tenía cada vez que se veía en un espejo.

—Oye— comenzó con discreción— ¿Tú cómo estás? Me refiero al ámbito personal.

—Creo que no es moralmente correcto preguntarle eso a tu jefe— bromeó el castaño, evadiendo la pregunta.

—Ups, menos mal que ya no eres mi jefe— se encogió de hombros con una sonrisa— si no quieres hablarme de eso, está bien. Lo entiendo y lo respeto.

Ethan dejó salir un suspiro, vaciando sus pulmones de aire y llenándolos de nuevo, preparándose para hablar. Betty centró su máxima atención en él, observando con curiosidad cada una de las expresiones del chico.

—Es un tema familiar— soltó con una mueca.

—Si, la familia puede ser difícil de llevar— aceptó.

—Yo toda mi vida he vivido solo con mi madre y mi abuela. Nunca conocí a mi padre, él nos abandonó cuando era muy pequeño— explicó— pero… mamá enfermó hace unos meses, está muy grave, y me dijo que en el caso de que no pueda soportarlo, no quiere llevarse ningún secreto con ella.

—Lo siento mucho— murmuró apenada— debe ser muy difícil.

—Mi padre resultó ser alguien que hasta hace una semana, admiraba mucho— siguió— ofreció darme su apellido, pero no lo quiero, lo que yo quería era un padre, pero ahora no lo necesito.

—Supongo que ya tenemos algo en común— intentó sonreír levemente.

—Mi padre es Hal Cooper— soltó de repente, la rubia palideció y se atragantó con su propia saliva, comenzando a toser— Betty ¿Estás bien?— preguntó preocupado, alzando la mirada hacia ella.

—¿Qué..?— parecía haber entrado en un especie de shock— ¿Que tu padre es quién?— balbuceó— ¿Cómo pue…? ¿Él…? ¿Estás seguro?

—Sí, me dieron los resultados de la prueba de ADN hace dos días— asintió confundido.

La rubia se llevó las manos a la cabeza, irritada, tratando de contener el remolino de emociones que la abatian— ¿Él sigue en la ciudad?— murmuró apenas.

—Creo que se va en dos días— sonrió divertido, al ver que la estupefacción en la cara de la rubia no decaía— ¿Te emociona tener al hijo de Hal Cooper frente a ti?

Betty lo miró y se obligó a reaccionar— de hecho, no sé como sentirme— la voz seguía saliendo sin fuerza.

—¿Por qué?— frunció el ceño con confusión.

Y como si quisiera responder, el celular de Betty comenzó a sonar por una llamada entrante. Esta se llevó el aparato al oído luego de descolgarlo.

—¿Si, Jug?— preguntó aún un poco perdida.

—Betts, te tengo una sorpresa— intentó sonar divertido, pero también estaba bastante tenso.

—No me lo digas— se llevó una mano a la frente, cansada— está en la puerta de casa.

—Sentado en el sofá— corrigió— y pidiendo ver a su hija, para hablar.

Betty soltó un suspiro, ante la atenta mirada de Ethan— llego en 15 minutos.

—¿Quieres que vaya a buscarte?

—No será necesario.

Y cortó la llamada sin despedirse. Miró al chico frente a ella.

—¿Te encuentras bien?— la analizó brevemente con la mirada.

—¿Puedes llevarme a casa?— evadió su pregunta— no quiero alterarme demasiado en un lugar público.

El castaño no entendió nada, sin embargo, asintió y luego de pagar la cuenta, ambos salieron del local y subieron al coche de él.

Minutos más tarde, ambos ingresaban al departamento que la rubia compartía con su novio.

Ethan aún llevaba su mueca de confusión plasmada en el rostro. Ni siquiera sabía porqué Betty le había pedido que subiera con ella.

El castaño se quedó petrificado en su lugar al ver como su padre se levantaba del sofá para recibirlos, Betty, en cambio, siguió caminando, ignorando por completo su presencia.

La rubia llegó hasta su novio y lo tomó suavemente del codo, acercándose a su oído— amor, ¿Puedes…?— le murmuró con una mueca, enviando la clara indirecta— no quiero que tengas que presenciar esto.

—Está bien— asintió el pelinegro y dejó un beso en la frente de su novia— estaré en el parque de a unas cuadras, llámame si algo sucede.

—Espero que sepas cómo deshacerte de un cadáver— bromeó y este solo negó para salir del departamento, cerrando la puerta detrás de sí.

Elizabeth— el mayor hizo un ademán de acercarse.

Betty, muchas gracias— murmuró con hostilidad— siéntense, hay mucho de que hablar— señaló la mesa y se colocó en la punta de esta, cada uno de los otros dos se sentó a cada lado de la misma— que empiecen los juegos del hambre— susurró, quitándose el abrigo.

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 Disculpen ¿Acaso esta es Lu subiendo dos capítulos en un día, después de desaparecer más de una semana?

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