El Mercado de Ciudad Academia es un lugar enorme, tan grande que está dividido en 5 zonas, cada una ubicada en los extremos de la ciudad con una ocupando el centro. La zona del mercado más cercana a mi casa es la zona oeste, se especializa en bienes de segunda mano y cosas básicas para el día día.
Mientras paseaba por los diversos puestos sin saber que comprar alguien toco mi hombro, al volverme vi un soldado que no conocía, el me sonrió y me dijo:
- ¿Señor Pam Klaus?
- Si, ese soy yo ¿En qué puedo ayudarlo señor soldado?- Le respondí con cordialidad.
- Me envió la Capitana Ahud, fui a su casa y de ahí me enviaron al mercado. Me pidió que lo llevara a la caseta de la guardia, así que por favor acompáñeme.
Asentí con la cabeza y comencé a seguir al soldado, el parecía que quería preguntarme algo pero no lo hizo. Después de caminar tramo de camino llegamos a la caseta de la guardia, un edificio cuadrado, tan grande como tres casas, de un piso hecho de ladrillo sin adornos más que un escudo con un número que indica que caseta es. Al entrar el espacio se divide en habitaciones, oficinas y celdas. El soldado que me acompañaba me guio hacia una oficina ubicada al fondo del cuartel. Al abrir la puerta me encontré con mi diosa y por primera vez la vi sin casco, su cabello rojo corto me causo una gran impresión y sus orejas gatunas me hicieron entender que lo que pensé era un adorno extraño fueron sus orejas todo este tiempo. Quizás estoy rodeado de Catfolk y no lo sabía, quizás debería revisar a la Agente del Gremio cuando la vea.
- Bienvenido señor Pam, mis subordinados me informaron que las hermanas salieron de riesgo vital. – Dijo con un tono serio y duro Sasha, un tono que rara vez usaba cuando hablaba conmigo en la panadería.
- Eh, si, al parecer se envenenaron al comer hierva Alois- respondí
- Debieron estar realmente desesperadas para comer esas hierbas- Me respondió un tono duro pero con un dejo de tristeza, movió su mano y el soldado cuya existencia olvide salió de la habitación- Muy bien, lamento informarle que no hay ningún aviso de niño perdido o similar, además por la condición de esas niñas solo se me ocurre a que fueron echadas de su casa o son huérfanas.
*** Cambio de Vista Sasha ***
Al pronunciar esas palabras puede ver como el señor del señor Pam se fruncía, y de cierta manera entendía el gesto ¿Si esas niñas no tienen familia qué haría él con ellas ahora? ¿Echarlas? ¿Ponerlas en un Orfanato? Era una decisión difícil, el soltó un suspiro y me miro con una expresión de tristeza que no esperaba
-¿Quién sería tan cruel de arrojar unos niños a la calle? – me pregunto con unos ojos brillantes casi como si fuese a llorar.
-A veces ocurre, más de las que me gustaría admitir – Le respondí con franqueza, no mentiré, las ganas de abrazarlo y consolarlo inundaron mi pecho, pero no creo que un abrazo de una mujer como yo lo confortara.
-¿Hay alguna forma de saber si son huérfanas? – Me pregunto
-Sí, hay que pedirles sus nombres y podremos revisarlo en los documentos del censo de la ciudad, una de las pocas cosas buenas de vivir entre cerebritos es que a ellos les gusta contar todo, hasta la gente- le dije mientras levantaba una pequeña sonrisa, el me la devolvió, luego suspiro fuerte, me miro y dijo:
-¿A qué hora termina su turno Capitana Sasha? – Me sorprendió que dijese mi rango, pero luego entendí que lo hacía por las formalidades.
-Si nada grave ocurre podre desocuparme en una hora
-Entonces permítame hacer uso de su tiempo, necesito comprar algunas cosas para mis invitadas y siendo sincero no sé por dónde empezar. ¿Le parece bien si nos juntamos en el distrito comercial en la fuente?
Cuando dijo eso sonrió e hizo que mi corazón latiera rápido ¿Es una cita verdad?, me acaba de invitar a una cita, si no fuese por mi autocontrol hubiese gritado como adolecente y hubiese dado dos vueltas alrededor del cuartel de pura felicidad, sí, me gusta el señor Pam, pero eso es algo que nadie debe saber, en especial él, rápidamente me calme y le dije.
- Sí, claro no hay problema.
El volvió a sonreír y luego de despedirse se marchó de mi oficina, me quede un momento estupefacta por lo que pasaba, seguramente su intención no era pedirme una cita, es más, ni siquiera sé si me ve como mujer, un poco desanimada me quede pensado en mil y un cosas cuando escuche a alguien decir a mi lado:
- Así que hermana tiene una cita, quizás aún no sea tarde para que te cases.
Al volverme para ver el origen, casi me caí de la silla, era una mujer de cabello largo y rojo, piel morena, de rasgos agradables a la vista vestida con ropas holgadas que no ocultaban de todo su bien formado cuerpo, era mi hermana mayor quien seguramente había escuchado toda la conversación
ESTÁS LEYENDO
Pantasya
Fantasy"Me gusta hornear pan, me gusta tanto que morí haciendo pan. Ahora que he reencarnado en otro mundo seguiré haciendo pan, porque el pan es amor, el pan es vida." Ese es el ideal de Pam Klust, un ex panadero que ha reencarnado en un mundo lleno de ma...
