Capítulo 5.- Primeros días

101 15 1
                                        


Mi nombre es Sashamarit, pero todos me llaman Sasha, soy la cuarta hija de la familia Ahud una de las grandes familias de Ciudad Academia. Soy más alta que el varón promedio y debido a mi trabajo tengo un cuerpo tonificado y rostro duro. Mi piel tiene un tono oliva lo que hace que se destaque mi pelo rojo a pesar de que lo llevo corto. Este año cumpliré 24 años, lo que me hace una solterona y siendo sincera no creo que alguna vez encuentre un hombre que se enamore de mí ¿Enamorarme yo? Ha pasado, pero siempre me rechazan o corren de mí.

Hoy, como todos los días he salido a correr en la mañana, soy un soldado y como tal mi cuerpo siempre tiene que estar en su mejor condición. Siempre sigo la misma ruta, pero desde hace ya 4 días una fragancia deliciosa flota en el aire. El origen es una casa tienda que hace poco volvieron a ocupar, al parecer el dueño tiene el hobby de hacer pan y exhibirlo, ya que la casa no tiene nada que la identifique como una tienda, extrañamente en Ciudad Academia este tipo de hobbys no son tan raros.

Pero hoy había algo nuevo, en medio de la calle había un varón de cuerpo ancho con lo que parecía una bandeja, al verme rápidamente se me acerco, quizás tenía problemas y necesitaba que le ayudara un soldado.

- Disculpe dama, no quiero causarle molestias pero me gustaría ofrecerle una muestra de mi pan – dijo el varón de ancho cuerpo.

Me sorprendió, poca gente se da cuenta que soy mujer cuando visto mi armadura, si, salgo a correr en armadura, un soldado siempre debe estar listo. Con cierto recelo tome un trozo de pan de la bandeja y lo comí. Estaba delicioso, vengo de una familia rica y durante mi infancia probé diversos panes, pero el pan de este varón ancho es el más delicioso que he probado. Sin querer susurre

- Delicioso

- ¿Verdad? Puedes comprar y comer mi pan cuando quieras , lo estoy vendiendo en mi tienda- Dijo el varón ancho mostrando la casa de donde provenía el olor delicioso

- ¿Es una tienda? No tiene nada que la identifique como tal – Respondí mientras tomaba otro trozo de pan.

- Pensé que si ponía pan en las vitrinas y esparcía su aroma la gente sabría que es una panadería- dijo el varón

- Quizás en otra ciudad eso funcionaria, pero en esta ciudad hay varios excéntricos que fabrican productos solo para exhibirlos en vidrieras, deberías colocar un cartel – le dije mientras el quinto trozo de pan entraba a mi boca.

La cara del Varón que hace pan delicioso se puso pálida, sus ojos se agrandaron y salió corriendo hacia su casa, volvió antes de que me pusiera nuevamente en marcha y me puso en las manos una gran bolsa de pan.

- Muchas gracias dama, si no hubiese sido por usted seguiría abriendo mi tienda sin vender solo porque obvie lo del cartel, no es mucho pero tome este pan, está recién horneado. – Dijo el varón panadero

- No se preocupe, es mi deber- Sin saber porque, cuando termine de decir esto sonreí lo cual me hizo sentir vergüenza, la cual oculte poniéndome rápidamente en marcha.

***Cambio de vista Pam***

Soy un imbécil, un verdadero y gran imbécil. Abrí mi tienda hace ya cinco días y durante los últimos cuatro días llore hasta quedarme dormido porque nadie vino a mi tienda, si llore, un poquito, bueno bastante. Pero al fin entiendo el motivo, no puse un cartel de abierto ni uno con el nombre de mi tienda.

Pero logre darme cuenta gracias a la dama soldado de caderas anchas, si, si, admito que durante los últimos cuatro días me he detenido a observar a la dama soldado, pero créanme que es casi imposible no hacerlo, su armadura le da un aspecto robusto pero cuando corre mueve su cadera y hasta para un inepto olvida carteles como yo es notorio que ella posee buenas curvas.

Volviendo al tema importante, es decir el pan y mi tienda, apenas abrieron las tiendas mande a hacer los carteles para mi tienda. Un cartel de madera tallado con el nombre de mi tienda no es exactamente mi estilo, pero no sé dónde pueda conseguir carteles led en este mundo. Pero he de admitir que se ve bien, busque un nombre fabuloso y recordé que en cierto anime, que obviamente trataba de pan, existía una tienda llamada Pantasía y decidí "tomar prestado" el nombre, un nombre perfecto para la tienda de un hombre cuya fantasía es vivir y morir por el pan.

Por cierto, escribí mal el nombre y fue así como mi tienda pasó a llamarse Pantasya, si, puedo ser un imbécil cuando no se trata de pan.

PantasyaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora