Los días pasaron y Lindsey, a pesar de la soledad de su casa, no se atrevía a visitar de nuevo el número doce de Grimauld Place porque Sirius logró perturbarla con su declaración de amor. No quería lastimarlo con su presencia, no quería que se hiciera falsas ilusiones porque ella no podía amar a nadie más que no fuese Severus. Jamás quiso generar sentimientos románticos en él, tan solo quería su amistad. Sin embargo, tal vez solo estaba confundido y lo que de verdad le molestaba era precisamente que ella amara a Severus, a quién consideraba un enemigo.
Necesitaba salir de su casa, quería ver a Severus (aunque no para revelarle lo sucedido con Sirius) sino porque lo extrañaba y necesitaba tener noticias suyas y de Harry. ¿Qué rayos estaría ocurriendo en Hogwarts? Pero el pobre estaría demasiado ocupado, ahora sin Dumbledore... él y la profesora McGonagall debían evitar que Umbridge le hiciera daño a los estudiantes.
También le hubiese gustado haber hablado con Charity... ni siquiera pudo despedirse de ella... ¿Cómo rayos podría comunicarse con Severus, Charity, McGonagall o Pomfrey?... todo estaba vigilado, esa Umbridge era como una pesadilla viviente, pues muchas veces Lindsey había mandado cartas, incluso sin claves ni información comprometedora, tan solo quería saber como estaban todos y principalmente su sobrino, pero jamás obtuvo respuestas, lo que evidentemente derivaba en que la nueva directora del colegio había interceptado las esquelas y habría evitado que llegaran a sus destinatarios por pura maldad.
De pronto recordó a Molly Weasley y su invitación del año anterior para que ella visitara la Madriguera... Tal vez visitarla le haría bien y tal vez hubiera logrado comunicarse con sus hijos aunque sea en claves. ¡Sí! Eso es precisamente lo que haría, iría a visitarla, pero antes le escribiría para anunciarse.
Por otra parte, luego de varios días y semanas, Severus también se encontraba ansioso por no haberse podido comunicar con Lindsey, y por no tener idea del paradero de Dumbledore. En un par de ocasiones le escribió a la medimaga sin obtener respuestas, y Charity afirmaba que lo mismo le sucedía... Umbridge estaba en todas partes, atenta, acechando... ¡Bestia de mujer! Por eso no se atrevía siquiera a salir de Hogwarts e ir a visitar a Lindsey, por temor a que lo siguiera y hallara la forma de lastimarla. Para colmo, las cosas en Hogwarts estaban de mal en peor desde la salida de Dumbledore: el interrogatorio de Harry Potter por medio de Verita Serum, fuegos artificiales volando por el castillo, los gemelos Weasley huyendo, no sin antes haber dejado una parte del colegio sumergida en un pantano, el despido de Hagrid y finalmente el ataque cruel y cobarde contra la profesora McGonagall (quién había ido a parar a San Mungo). Definitivamente no podía salir de Hogwarts.
Allí estaba, sumergido en sus cavilaciones mientras contemplaba el humo ascendente del brebaje que estaba elaborando para la enfermería, cuando de pronto unos golpes en la puerta lo despabilaron...
—¡Profesor Snape! —llamaban al otro lado.
—Adelante.
Era Draco Malfoy que entró sudoroso y un poco despeinado por la carrera.
—Señor, lo solicita la directora en su despacho... tiene a Potter y... a su parranda de amigos indeseables —dijo el muchacho tomándose el costado que le dolía debido a la carrera.
Lo que faltaba —pensó Snape. ¿Qué habría hecho esta vez el mocoso? Ese chico era un dolor de cabeza, pero definitivamente él no podía permitir que Umbridge le hiciera daño, así que tendría que intervenir.
Lindsey fue muy bien recibida en La Madriguera, la encontró muy acogedora, a pesar de algunos gnomos de jardín que correteaban de un lado al otro. Molly, tan amable como siempre, la recibió al salir de la chimenea con un plumero para sacudirle el hollín.
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Lindsey Cooper II
FanfictionLindsey Cooper, la hermana de Lily Potter ha llegado al Reino Unido para revolucionar la vida de todos: se ha ganado el cariño de su sobrino, el amor de Severus Snape y la simpatía de muchos dentro y fuera de Hogwarts. En esta ocasión todos intentar...
