Un gran apoyo

664 66 37
                                        

—¿En qué demonios estabas pensando, Albus? —preguntó Severus, mientras tomaba la mano del director, mientras él se bebía una poción.

—No lo sé... sentí... curiosidad, Severus, de cualquier modo... ya no importa —respondió Dumbledore. 

—¿Cómo que ya no importa? —preguntó Severus con una escueta risa irónica—. ¿Cómo puede no importarme y cómo puedes ser tan frío al respecto? 

 ¿Cómo puede no importarme y cómo puedes ser tan frío al respecto? 

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


—No, no me malinterpretes, hijo, no es cuestión de frialdad, sino que lo hecho... hecho está, y ya no podemos hacer nada al respecto. 

Severus dejó escapar un suspiro de impaciencia. 

—De momento pude contener la maldición en tu mano pero... con el tiempo se extenderá.

—¿Cuánto tiempo me queda? —preguntó Dumbledore, mirando el anillo maltrecho sobre el escritorio.

Severus lo pensó por unos segundos y luego respondió con voz queda. 

—Un año...

—Entonces debemos actuar rápido...

—¡Albus!...

—Debes hacerlo tú, Severus, debes hacerlo tú en lugar de Draco Malfoy.

—Debes estar alucinando —espetó Severus, mirándolo con incredulidad—, ya te dije que Draco no hará nada contra ti, no tiene las agallas, el Señor Tenebroso solo lo escogió para martirizar a su familia, en venganza por la ineptitud de Lucius.

—Lo sé, Severus, estoy completamente seguro de eso, pero si él no lo hace... Voldemort la tomará contra él. Salva a ese muchacho de sí mismo, libéralo de esa "responsabilidad", no quiero que su alma se pierda. Hazlo tú, y con eso obtendrás la total confianza de Voldemort, es algo muy valioso para nuestra causa.

—¿Y qué hay de mí?... No te importa lo que le suceda a mi alma.

Dumbledore se tomó la mano herida con la otra y sonrió con indulgencia. 

—A tu alma no le sucederá nada, muchacho, tú solo estarías haciéndome un gran favor, tú estarías salvándome de caer en manos de verdaderos verdugos como Bellatrix Lestrange, o ese Greyback. Piénsalo, necesitas de un acto así para ganar posición ante él....

—¡No quiero ganarme su favor! ¡Me asquea rodearme de ellos! ¡Ya no quiero seguir haciendo esto! 

—No creas que para mí es fácil pedírtelo, sé lo que significa para ti...

—¡No! ¡No lo sabes! Si lo supieras no me lo pedirías. ¡No soy un asesino, siempre traté de evitarlo lo más que pude!

 ¡No soy un asesino, siempre traté de evitarlo lo más que pude!

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Lindsey Cooper IIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora