Hijos de muggles

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Remus regresó a casa al día siguiente, después de vagar por las calles pensando seriamente en lo que le había dicho Lindsey, pero sobre todo en lo que le había dicho Harry en su encuentro en Grimauld Place, a pesar de haberse enfadado con el muchacho luego de decirle que pretendía acompañarlo en su travesía, aunque eso implicara dejar a Tonks aún estando embarazada, las palabras de Harry y la furia con la que le habló lo hizo reflexionar, era verdad, James y Lily habían muerto defendiéndolo, en ningún momento lo habían dejado solo, al menos el poco tiempo que pudieron estar juntos lo disfrutaron al máximo, y lo mismo debía hacer él, debía darse la oportunidad de criar a su hijo, además tenía la mirada de dolor de Tonks clavada en su corazón, era natural que ella creyera que no la amaba, a pesar de que eso no era cierto en lo absoluto, pero su actitud la había llevado a creer que era así, tenía que regresar a casa y sacarla de ese error.

Al llegar fue muy bien recibido por Lindsey, aunque Andrómeda y Ted no dejaban de hacer reproches que ella se encargó de contener.   

—Está aquí, eso es lo importante —dijo la pelirroja—, ¡Lo sabía, Remus! ¡Sabía que regresarías junto a ella como corresponde! 

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—Está aquí, eso es lo importante —dijo la pelirroja—, ¡Lo sabía, Remus! ¡Sabía que regresarías junto a ella como corresponde! 

—¿Remus? —preguntó Tonks saliendo de la habitación, sus ojos estaban enrojecidos por el llanto.

—Te lo dije, amiga, te dije que él recapacitaría, solo estaba asustado. 

—¡Cariño! Yo... perdóname, solo tenía miedo de... de que el mundo te lastimara, que pasaras por lo mismo que yo he tenido que pasar muchas veces, no quería perjudicarte más de lo que ya lo he hecho con mi presencia.

—Me perjudicas con tu ausencia, mi amor —dijo ella abalanzándose a su pecho donde él la recibió con un abrazo fuerte—, me perjudicas con tu abandono, no puedo evitar sentir que me desprecias.

—Me perjudicas con tu ausencia, mi amor —dijo ella abalanzándose a su pecho donde él la recibió con un abrazo fuerte—, me perjudicas con tu abandono, no puedo evitar sentir que me desprecias

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—Pero si yo no te desprecio, Dora —dijo Remus sin dejar de estrecharla—, al contrario, siempre me sentí inferior a ti y por esa razón no quería involucrarme contigo y lo sabes.

—Pero yo te amo, Remus —respondió ella mientras lo miraba a los ojos—, ¿Por qué no terminas de entenderlo de una vez? Al diablo el resto del mundo y sus prejuicios, a mí solo me importa mi familia y tú eres parte de ella.

Lindsey Cooper IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora