CAPÍTULO 5

44.9K 3K 112
                                        

Emily

Me encontraba en mi habitación con la pesada de Sofí que no dejaba de hablar de lo guapo y sexy que era el tipo que esperó por el ramo de rosas. Rojas.

— En serio Mily, es muy guapo — suspiró

Venía diciendo eso desde que subimos al auto para venir a casa y no se cansa de hacerlo.

«Y yo si estoy cansada del mismo tema»

— Te recuerdo que estoy ciega, porque parece que se te olvida— dije hastiada.

—Y para que veas lo buena amiga que soy te lo he descrito a él detalle a detalle —replicó— No seas malagradecida, estoy siendo una buena amiga contigo.

Detalles que no pedí.

—Porque sin esa información me iba a morir, ¿Cierto?—dije sarcástica y me recosté sobre la cama.

—Odio cuando te pones en ese plan— bufó— si pudieras verlo no dirías eso, seguro sería yo quien estaría de odiosa como tú ahora.—acusó.

—Pero no puedo hacerlo así que... ya cállate por amor a Dios.—supliqué— Además, que sea guapo para ti no significa que lo sea para mí, tal vez tengamos un concepto de belleza muy diferente.—dije

—No lo creo. De seguro es bueno en la cama, tiene pinta de serlo, se ve que es todo un maestro en la materia.

—¿En qué momento pasaste de hablar de su físico al cómo sería en el sexo?— fruncí el ceño.

— Ese hombre puede hacer que tengas orgasmos visuales—ignoró olímpicamente mi pregunta— es difícil no pensar en eso además su voz... ¡Dios!

—Ok, te gusta. Pero ya no hables más de sexo, la primera vez que me hablaste sobre eso fuiste muy explícita— sonreí al recordar ese momento.

Estaba loca.

Flashback

Al pasar los días la hija de Mary y yo hemos tenido más acercamiento y nos llevamos muy bien y cada que podemos nos encerramos en su habitación o en la que ahora tengo a platicar de temas de chicas y debo decir que me gusta, nunca lo había hecho. En hora buena Matt ya no dormía conmigo, duerme en otra solo. Seria incomodo hablarlo si estuviese aquí.

—Hoy te voy a hablar de sexo, ¿Qué sabes del tema?— dijo entusiasmada

—Me gustaría decir algo sobre ello pero en donde vivía no hablaban del tema— hice una mueca.

No mentía.

—Descuida, cuentas con una maestra en el tema y te hablaré de ello.—Habló decidida. Y así comenzó una larga charla que duró horas, las que no sentí pasar.

Estaba muy atenta a lo que ella me decía para no tener que preguntar después.

—A mi excitan los hombres con la espalda y manos grandes, me los imagino agarrándome fuerte y dándome nalgadas, ¡oh sí!— exclamó— sobre todo si tienen las venas marcadas en sus brazos y manos, ya sabes lo que dicen.

—¿Qué cosa? — pregunté curiosa de inmediato porque no sabía.

—Que si así está la rama, ¿cómo estará el tronco? — soltó.

«Y me sorprendí de lo rápido que le entendí»

Eras una pervertida reprimida.

Silencio conciencia, no estorbes.

—¿Cómo aprendiste todo esto, Sofí? Sabes mucho— dije extrañada, no la conocía desde hace mucho tiempo pero quería saber.

—Pues digamos que... leo mucho y... veo una que otra cosita jejeje—dijo recelosa acompañado de una risa nerviosa.

Después de preguntar qué era esa otra, me colocó unos auriculares y escuché los gritos de una mujer, palabras obscenas y sonidos de cuerpos chocando entre sí.

Correcto, es lo que están pensando.

Estaba escuchando un video porno.

Fin de flashback

—Está para comérselo pero...— se calló unos instantes.

Sabía lo que iba a decir y aproveché para desquitarme por su descripción muy... detallada.

—Pero no es Josh, el chico que te tiene en sus redes— completé.

—No...no es cierto, iba a decir que me da miedo—corrigió.

—Pues para darte miedo sí que te tomaste el tiempo de mirarlo—señalé— Y muy bien.

—¿Ya te he dicho que no me caes bien cuando te portas así? Porque lo haces—dijo

—Puedo vivir con eso—me encojo de hombros— así que adiós, sal de la habitación me quiero ir a dormir.

No sentí que se moviera y tampoco dijo nada, así que seguí.

—Le diré a Josh que...— no me dejo terminar.

— Eso es chantaje, ya no te quiero Emily Williams.— oí que cerraba la puerta después de decir eso.

Definitivamente está loca, pero así la quiero.

Luego de unos minutos me di una ducha, lavé mis dientes, me puse mi pijama y me fui a dormir.



Aiden

Llegué a la casa de mis padres y directamente me dirigí al patio en donde se encontraban celebrando a mi madre.

—Feliz cumpleaños, Mamma— me acerqué a ella y la abracé. Correspondió mi abrazo y me sonrió.

Busqué su regalo que había dejado sobre una silla y se lo tendí.

—Espero te guste—dije sincero.

—Muchas gracias, hijo.—me miró y volvió a abrazarme.

«No, otra vez no, por favor» . Conocía muy bien esa mirada y sabía lo que estaba por decirme o mejor dicho, pedirme.

—No Mamma, eso ya lo hemos hablado.— me adelanté a decir.

—Pero no he dicho nada, Aiden.—replicó—Pero ahora que TÚ has sacado ese tema, no habría mejor regalo para esta pobre mujer, a la que puede sucederle cualquier cosa en algún momento, que unos lindos Nipoti en casa.—soltó como si nada.

—No solo quieres uno sino que quieres varios, eres increíble— dije irónico.

No me mal entiendan, yo sí quiero ser padre; pero un hijo es una responsabilidad muy grande que por ahora no quiero tener, sumándole que no tengo a quien sea la madre de mis hijos, eso es muy importante, en algún momento de mi vida ví a Amy como mi esposa y madre de mis hijos y es algo que ya no va a ser, al menos no con ella.

Ladeé mi cabeza alejando esos pensamientos.

Saludé a mi padre y a varios invitados, me escabullí de ellos y me acerqué a la barra por un trago.

—Por esa cara que traes supongo que ya recibiste la petición desesperada de una mujer que quiere ser abuela— dijo burlón Nate.

Y ese es Nate, un idiota que es mí mejor amigo; nos conocemos desde pequeños y sabe más que nadie lo irritado que ponen las reuniones familiares por este tipo de cosas.

—Cállate Nate, no estoy para tus chistecitos.— le dirigí una mirada molesta— un whisky— pedí ya sentado en un banco al lado de la barra.

—Cálmate y relájate tigre— dijo tratando de ocultar una sonrisa— Y dime, ¿Por qué tardaste tanto en venir?— preguntó.

—Eres peor que una vieja chismosa, Nate.

—Sí, lo que sea, pero responde— insistió.

Giré la cabeza hacia los lados verificando que no haya nadie cerca y respondí.

—Pues... puf olvidé que era el cumpleaños de mi madre— dije sin ganas de seguir hablando.

—Jajaja yo lo sien... jajaja— se agarró el estómago.

— Te calmas tu o te calmo yo— apreté la mandíbula enojado — No quiero que Lía me vea y me venga a fastidiar.

No la había visto desde que llegué y prefería que sea así.

—Con que tu pequeña hermana te salvó el trasero con el cumpleaños de tu madre— otra vez esa sonrisita que me fastidiaba en estos momentos.

Suspiré pesadamente y no dije nada.

—¿Y qué te pidió esta vez? porque gratis no ha de ser, la última vez que te hizo un favor pidió...—lo interrumpí.

—ya sé y no me importa, con que se mantenga con la boca cerrada todo bien.

—¡Aiden! — sentí unos delgados brazos abrazarme por la espalda.

—Hola Lía, no estoy sordo para que me grites— regañé y ella no le tomó importancia a lo que dije y se sentó a mi lado.

Definitivamente sería una larga noche.


☆Vota☆

♡Comenta♡

¤Comparte¤

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.



☆Vota☆

♡Comenta♡

¤Comparte¤

Mr. Müller ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora