Emily
En situaciones como estas es donde quisiera poder ver y saber lo que está pasando a mi alrededor.
La ex de mi novio, con la que follaba meses atrás está aquí. Joder.
Mis pensamientos me hacen una mala pasada y no puedo evitar pensar que tal vez ellos pueden estar besándose y yo no lo sabría.
Respira y deja de pensar estupideces. «Aiden nunca nos haría eso»
—No sabía que teníamos compañía — me quedo en silencio y sé que me ella me está viendo porque puedo sentir su mirada sobre mi.
«Él la dejó entrar»
Le hago caso a mi conciencia y trato de tranquilizarme. Pero todo se va a la mierda cuando ella insinúa cosas que me hacen enojar.
— Lástima, yo que quería jugar contigo, como en los viejos tiempos — añade segundos después.
Me muerdo la lengua para no decirle alguna grosería que me harían rebajar a alguien que pelea por un hombre.
«Los celos no son buenos» pienso.
— No digas tonterías, Amy — dice él de inmediato — . ¿Por qué viniste hasta aquí?
No he pasado mucho tiempo con ella pero ya me cae mal, debo admitirlo.
— ¿Acaso estás sordo?, te dije que vine porque me avisaron que tu me andabas buscando.
La tensión que se formó en el departamento es demasiado intensa. Me debato entre regresar a la habitación y que hablen solos o quedarme aquí y saber de primera mano qué es lo que hace aquí.
Me giro y con pasos lentos camino a la habitación de Aiden, no quisiera caerme con ella presente. Sería demasiado vergonzoso y yo no estoy para eso.
— ¿Emily, a dónde vas?— su pregunta hace que detenga mis pasos y enderece mi espalda.
— A la habitación, para que hablen solos de lo que sea que vayan a hablar — respondo como si nada.
Él me dijo en nuestro viaje que necesitaba hablar con ella y por lo que escuché, aún no lo han hecho.
— Gracias, ahora sigue tu camino y déjanos hablar a solas— se mete ella, haciendo que me muerda la lengua para no responderle.
O es muy estúpida o le gusta joderme.
— Cállate, Amy — dice molesto—. No es necesario que te vayas, tú puedes escuchar lo que sea que ella venga a decirme, amore.
En cuestión de segundos tengo su presencia detrás de mi, para girarme y agarrar mi cintura con sus grandes manos.
Su característico olor mezclado con jabón llega a mis fosas nasales.
— Es mejor que los deje solos para que puedan hablar sobre la mujer del hotel — hablo bajito —. Además, confío en ti.
Esto último lo digo más alto de lo normal para que ella también pueda escuchar.
— ¿Segura?, yo preferiría que estés a mi lado — insiste.
Sonrío y acaricio sus brazos alrededor de mi cintura.
— No. Yo me iré a dar una ducha y a alistarme para ir a trabajar.
No me dice nada y simplemente estampa sus labios sobre los míos en un beso dulce.
— Está bien, brünette — susurra sobre mi boca.
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Mr. Müller ©
Literatura FemininaEmily Williams, alrededor de un año de edad fue abandonada en las puertas de un Orfanato en Londres, fue encontrada envuelta en una sábana dentro de una canasta, en malas condiciones con un golpe en su cabeza y una nota diciendo: Emily... Lo siento...
