Aiden
Habíamos regresado de las Bahamas hace unas semanas atrás.
Ya estamos en el mes de Diciembre.
Mi familia regresó de Francia y ya está aquí en Inglaterra; la de Emily: Matt, Sofía y Mary, también regresó a la ciudad. Las cosas han estado volviendo a la normalidad respecto a los infelices periodistas; han dejado de lado mi relación con mi novia. Se vieron presionados con la demanda que los dejaría en la quiebra, el dinero de la demanda por sus calumnias no fue para mí, sino para excelentes fundaciones que necesitan de apoyo económico. Otro de mis motivos para llegar a un acuerdo con dichas empresas fueron las personas que se quedarían sin una plaza de trabajo.
Las palomitas que me tiran a la cara me saca de mis pensamientos.
— ¡Préstale atención a la película!— se queja Lía apoyada sobre mi hombro.
Me había obligado a ver una película con ella cuando vine a visitar a mis padres, mis días de ausencia en la empresa me pasaron factura al regresar y casi no los he visto.
— Siempre ves la misma, Lía. —me quejo también.
Meto mi mano en el bol con palomitas y me llevo un puñado a la boca.
Ella suelta un bufido y le sube el volumen justo en la parte que comienzan a cantar el coro.
Ella comienza a cantar con el control remoto en la mano y me anima a que la siga, no lo hago, simplemente me dedico a escucharla y a reír por su voz horrible y movimientos extraños.
«Qué bueno que no quiso ser cantante y estudió gastronomía»
Extrañaba pasar tiempo con ella, aunque me saque de quicio la mayoría del tiempo.
Si algo tengo que elegir
Quiero tu risa para mi
A donde tu estés allí yo te seguiré
Muy dentro en mi corazón
Por siempre estarás por mi y yo por ti...
— ¡Canta conmigo o me voy a enojar!— me amenaza con el control remoto y entrecierra los ojos en mi dirección.
«Esos ojos que son idénticos a los míos»
— Dos voces una canción...— canto entre dientes y ella aplaude emocionada.
— ¡Bien hecho! — se cuelga de mi cuello y se aparta rápidamente— Aunque jamás podrás ser mejor que yo, soy la mejor en todo lo que haga querido hermanito.
Soba sus nudillos sobre su pijama en un gesto de superioridad.
— Que lo digas no significa que sea cierto.— apoyo mi espalda sobre el respaldo de la cama.
Me saca el dedo de en medio y pone música de Michael Jackson, le encantan.
— ¿Qué se siente ser más viejito en unos días?— se sienta sobre sus talones y comienza con sus preguntas.
— Nada en especial, o tal vez sí... cada día estoy más guapo y sexy. — le guiño un ojo.
— Idiota— me golpea el hombro— Los abuelos vienen pasado mañana para poder estar en tu cumpleaños.
Asiento y le quito el mando para bajarle el volumen de la música.
— Mi mamma ha estado toda esta semana recordándomelo. — suspiro y hecho mi cabeza para atrás.
Parece disco rayado con el tema.
— ¿Cómo vas tú? ¿Acaso te gusta el cabeza de yema de huevo de la Floristería?— sigo hablando.
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Mr. Müller ©
Literatura FemininaEmily Williams, alrededor de un año de edad fue abandonada en las puertas de un Orfanato en Londres, fue encontrada envuelta en una sábana dentro de una canasta, en malas condiciones con un golpe en su cabeza y una nota diciendo: Emily... Lo siento...
