CAPÍTULO 41

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Nota: Responder la pregunta al final del capítulo.


Aiden

Siento unas leves caricias en mi mano, lo que me hace abrir los ojos lentamente, aún somnoliento veo a mi costado y tengo a una Emily despierta.

«Es ella quien pasea uno de sus dedos sobre el dorso de mi mano, están unidas»

Amore — murmuro con la voz rasposa por haber estado dormido.

Cuando levanto mi cabeza por completo siento un tirón en mi cuello. Duele, maldición.

— Lamento si te desperté — habla ella. Con cuidado de no hacer algún movimiento brusco y lastimarla, me siento sobre la cama a su lado.

«Se suponía que yo debía velar su sueño y no quedarme dormido»

— ¡Qué tonto soy! — salgo de mi trance de idiotez y con delicadeza pego mis labios a los suyos — . Me quedé dormido...lo lamento.

Es lo único que sale de mi boca, ¿cuánto tiene despierta? ¿Le dolerá algo? ¿Me habrá llamado para que la ayude en algo? ¡No lo sé!

— Tranquilo, Aiden — me regala una sonrisa — . Lo importante es que estás aquí conmigo, y el que hayas descansado, en parte me hace estar más tranquila. Yo estoy muy bien.

Mis ojos se apartan de la venda que cubre sus ojos hermosos y bajan a sus labios.

— ¿Tienes despierta bastante tiempo? ¿Te duele algo? ¿Quieres que llame a alguien? ¿Quieres agua? — hago pregunta tras pregunta — ¡Soy un mal novio!

El apretón que le da a mi mano me hace salir de mis pensamientos.

— Estoy bien — repite — Y no llevo mucho tiempo despierta, tal vez han pasado solo 15 minutos — su voz es suave — . Y estaría dispuesta a pelear con quien sea que se atreva a decir que tiene al mejor novio, ese título es tuyo. Yo, Emily Williams, tengo al mejor novio.

Mi respiración agitada se va calmando y su respuesta me saca una sonrisa.

«Debería ser yo quien esté diciendo cosas bonitas y no al contrario»

— Haré que pronto la palabra novio sea reemplazada por otra mucho más bonita, Emily — dejo un beso en el dorso de su mano — . Quizás un cambio de apellido también.

— ...Aiden — detengo sus palabras con un beso. Con ella suelo decir lo que pienso y me termino delatando solo.

— No sabes lo inquieto y nervioso que estaba mientras estabas en la cirugía... Tuve mucho miedo. Miedo a no poder verte jamás... — admito, cambiando el tema — . No podría soportar el no tenerte más en mi vida, brünette, el no ser el dueño de esas sonrisas que tanto amo — admito.

Ella acomoda mejor su espalda sobre la cama de hospital y la ayudo a que no haga movimientos bruscos. No queremos que las cosas salgan mal antes de tiempo.

Alejo esos  pensamientos y me quedo embobado mirando sus labios al hablar.

— Ahora estoy aquí y solo deseo que me abraces y me des muchos besos — con su mano libre palmea un costado de la cama — . Te dije que guardaras las palabras bonitas para cuando volviera a tu lado, así que te escucho... ¿Qué tiene para decirme señor Müller?

Mr. Müller ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora