Emily Williams, alrededor de un año de edad fue abandonada en las puertas de un Orfanato en Londres, fue encontrada envuelta en una sábana dentro de una canasta, en malas condiciones con un golpe en su cabeza y una nota diciendo: Emily... Lo siento...
En un Orfanato a las afueras de Londres se encontraba Emily, preparando las pocas cosas que tenía para dejar el lugar que había sido su hogar durante veinte años. A pesar de no haber recibido buen trato en el lugar, al menos tenía un techo donde dormir y comida. Una de las pocas personas que habían sido buenas con ella por no decir solo una, enfermó y ya no está para ayudarla. Ya había cumplido la mayoría de edad hace tres años, a esa edad los que no fueron adoptados partían del lugar y no podía seguir quedándose.
Salir al mundo que existía fuera de las paredes del convento no era lo único que la atemorizaba, sino también su pequeño Matt, un angelito que había sido su compañero durante cinco años, el tiempo que llevaba el pequeño allí. Ella no quería abandonarlo y dejarlo solo, y tampoco veía conveniente llevárselo porque no sabía a donde iba a ir cuando se encuentre afuera y no se sentía segura de poder protegerlo; pero Matt no quería quedarse y Emily no tenía fuerza de voluntad para dejarlo. Por ello, ambos hicieron un plan para que puedan estar juntos.
— ¿Tienes claro lo que debes hacer Matt? — preguntó ella al niño.
— Sí, vamos.
Una hora más tarde ella se encontraba despidiendo de las personas con quienes había compartido toda su vida hasta ese momento. Con un bastón en mano y una pequeña mochila en su espalda fue guiada a la salida. A los demás no se les hizo raro que Matt no estuviera despidiéndose de Emily, porque ellos se encargaron de fingir que se habían enojado porque ella tena que irse y no quería volver a verla.
Cuando las puertas del Orfanato se cerraron, ella se dirigió lo más rápido que su condición le permitía al lado derecho, donde un Matt escondido entre las ramas de un árbol la esperaba, una vez que el la vio bajo rápidamente y la tomo de la mano.
— Dios mío, ¿te encuentras bien? ¿No te lastimaste nada?— preguntó divisando una pequeña silueta
— Estoy bien, debemos irnos antes de que la bruja se dé cuenta que no estoy y yo me quiero ir contigo — dijo nervioso
— Cálmate, y sigamos por el lado derecho. Recuerda que debes ser los ojos de los dos, cuando vayamos a cruzar una calle mira hacia los dos lados, no sueltes mi mano Matt.— le recordó lo que habían planeado unos días antes.
— Te quiero mucho Mily, gracias por no abandonarme. — susurró con los ojos rojos reteniendo sus lágrimas.
— Yo te quiero mucho más y nunca te dejaría, eres mi única familia nunca lo olvides.— Le dijo atrayéndolo a ella para darle un abrazo para luego partir de allí.
«Que Dios guíe nuestros pasos y proteja » fue el pensamiento de Emily mientras avanzaba a un futuro incierto.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Hola, ¿Cómo estás?, Espero que muy bien. Si llegaste a leer hasta aquí desde ya tienes una parte de mi corazón, gracias por haberte tomado el tiempo de leer esta historia que apenas empieza.