CAPÍTULO 19

38.7K 2.5K 150
                                        

Emily

Llevaba a mi boca las palomitas que Mary había preparado para nosotros. Nos encontrábamos sentados en el sillón de la casa, ellos viendo y yo escuchando la película, bueno, fingiendo escuchar.

«Estaba aburrida»

Y no es por culpa de ellos, después de pasar ese momento tan lindo con Aiden y Matt, no dejaba de pensar en él. En como cada día que pasa quiero estar más cerca suyo, poder besarlo, abrazarlo y millón cosas más.

Cuando llegamos de la feria Matt se durmió en el trayecto a casa y él lo tuvo que cargar hasta su habitación, luego de eso fuimos besos y abrazos hasta que se marchó. Nunca podré olvidar esto, al menos no voluntariamente. En mi cama no pude dejar de recordar cómo se siente la tibieza de sus labios sobre los míos.

Volviendo a mi presente, Matt, se removió a mi lado izquierdo.

—No me gustó—se queja—Yo quería ver Spiderman.

—Pero si tú también votaste para ver Hulk.—replicó mi amiga.

—Sí, pero no me gustó—repite.

—¡Ay Matt! ¡Mi niño!—habla Mary—Vamos, te llevo a tu habitación, está haciendo mucho frío. Además, no quiero que Sofía te moleste.

—¿Mamá, me estas cambiando por este enano?—cuestiona ella.

—Es el pequeño de la casa y tengo que cuidarlo, tú ya estás grande Sofía.

—Increíble...

—Que descanses, Mary.—me despido—No olvides lavarte los dientes, Matt.—le recuerdo

—Lo haré, hasta mañana.

Mary y Matt se despiden de nosotros y se van a dormir, a pesar de que es temprano.

Hoy no abrimos Flowers Paradise.

—Ya vengo, Mily, iré a preparar chocolate caliente.

—Yo buscaré las galletas— las dos nos dirigimos a la cocina.

Cuando tuvimos todo listo volvimos a la sala de estar.

—¿Cómo vas con Aiden?—pregunta una vez nos sentamos.

—Yo creo que bien—doy un sorbo a mi chocolate caliente— aunque hoy no hemos hablado—cuento.

—¿Por qué lo dices medio triste?

—No lo sé, ¿Y si ya no quiere estar conmigo?—la escucho toser.

—¡Carajo, me quemé!—suelta un bufido— No puedo creer que digas esas tonterías, Emily, solo porque el pobre hoy no te ha llamado.

—Estoy exagerando ¿Cierto?—cierro mis ojos con fuerza.

—Demasiado—resalta— Él no puede estar siempre contigo, también tiene una vida, trabajo, etc.

—Lo sé, esto es tan... nuevo para mí.—admito— Tengo que tener claro que no estoy en el Orfanato.

—Emily—llama— no puedes quedarte estancada allí, aprende y sigue adelante. Tienes a un hombre que independientemente de lo que posea en su cuenta bancaria, ha demostrado un interés genuino a ti. Y no olvidemos a Matt.

—Tengo miedo a que me lastime.

—Eso es algo que lamentablemente nadie descifra, nadie sabe si tal persona te va a lastimar.—comienza— Pero muchas se atreven a correr ese riesgo, tal vez, esa persona sea un error en tu vida o no, pero no te prives de hacer cosas.

—¿Te ha roto el corazón, Sofía?—suelta un suspiro.

—Sí, y me dolió mucho pero no morí y sigo aquí.

—¿Quieres hablar de eso?—inquirí

—Fue en la secundaria, mi primer novio. No era el más guapo o popular del Instituto pero me gustaba, me gusta observar mucho y lo que ví en él llamó mi atención, me acerqué a él, y fuimos amigos...era todo un nerd—suelta una risa burlona— Tiempo después me pidió ser su novia, Emily, no sabes cuán feliz fue ese día—su voz sonó rota— A los tres meses de estar juntos quería tener sexo conmigo. Yo no estaba lista y lo aceptó, todo iba tan bien hasta que...— exhalo fuerte— fui a verlo a la biblioteca; me había dicho que estaba en un curso luego de clases, lo encontré con una chica besándose. Me dolió como no tienes idea, Mily.

Me acerqué y la abracé.

—Fue un completo idiota, se perdió a una mujer con un gran corazón.—le susurro.

—Ese día me di cuenta que hasta la persona más inofensiva puede hacerte mucho daño.—continuó— Según yo, él era un gran chico, incapaz de hacerme daño.

Nos quedamos abrazadas un largo tiempo.

—Nuestro chocolate ya debe estar frío—rompí el silencio.

—Tanta plática nos hizo olvidarlo.—reímos.

—¿Es por eso que no sales con Josh?—me atreví a preguntar.

—No. Josh me gusta mucho, sólo que se lo hago difícil para que cuando acepte salir con él lo piense dos veces antes de hacer cualquier estupidez.

Ella es única. Puede pasar de estar triste a estar feliz en segundos. Y no por ser bipolar o algo así.

—No lo hagas esperar mucho, puede que alguien se adelante.

—Hay algo que no te he dicho...

—No me asustes, Sofía. ¿Qué cosa?

—Saldré con Josh el Domingo.— abro la boca impactada por la noticia.

—¡No!—chillo emocionada.

—¡Sí!—contradice.

—¡Aaaahhh! ¡Qué emoción!—grito, pero segundos después tapan mi boca.

—Cállate, Williams. ¡Dios!

—¿Cuándo pasó?—la interrogo.

—Fue el día que saliste con Aiden a la feria, yo llegaba a casa y lo encontré a unos metros de la puerta, me acerqué y me dijo si podía hablar con él. Hablamos por varios minutos hasta que me preguntó si podía salir con él y le dije que sí.

—Me alegra mucho esa noticia.

—Estoy nerviosa.—admite

—Todo saldrá bien, eres Sofía Jones.

Mientras platicábamos alguien llamando a la puerta nos interrumpió.

—¿Esperas a alguien?—dijimos las dos al mismo tiempo.

—No—volvimos a hacer lo mismo.

—¿Qué hora es?—pregunté.

— 8:43 pm. Déjame ir a ver quién es.

—Te acompaño—ella no se negó y nos dirigimos a la puerta.

—No me lo puedo creer—musita

—¿Quién es?

—Tu novio, Aiden.—responde, para luego abrir la puerta.

Él está aquí.

—Hola, ¿A qué se debe tu visita imprevista a esta hora?—interroga y escucho como carraspea él.

—Hola Sofía. Vine a visitar a mi novia, ¿Acaso no puedo hacerlo?

—Es tu novia, claro que puedes hacerlo pero en horas... permitidas.

Vaya, no sabía que tenía horario establecido.

Hallo, schöne.—me saluda.

Hallo, Aiden.—devuelvo el saludo.

Cuando estamos juntos él me enseña a pronunciar ciertas palabras en alemán.

—Llevaré a Mily conmigo.—se dirige a Sofí.

No refuto nada porque yo también quiero estar con él.

—Si ella está de acuerdo no hay ningún problema.— yo asiento con la cabeza.—Cuídala bien.

Estaba por salir de la casa cuando recordé que estoy en pijama.

—Ya regreso que voy a cambiarme.—aviso

— Estás perfecta tal y como estás ahora.—me detiene Aiden.—No lo hagas.

—¿En pijama?

—Sí, eres hermosa con lo que sea.—afirma.

Lo medito unos segundos y acepto, tampoco tenía mucha ganas de subir las escaleras.

—Ok, vamos. Ya regreso, Sofí.

—Uhm...no lo creo—frunzo mis cejas—Descuiden, yo los cubro.

¿Qué está diciendo?

—Sofía, ¿Qué...— me interrumpen.

—Gracias, Sofía—dice Aiden y pasa un brazo por mi cintura.

— Adiós, chicos.—se despide Sofí.

Salgo de casa guiada por Aiden, segundos después se escucha la puerta ser cerrada.

Una vez que llegamos al auto, él me acorrala contra el mismo.

—Hola, Brünette.—mi cuerpo es presionado contra el auto con su cuerpo.

Me gusta.

—Hola, no sabía qué me iba a secuestrar hoy, Señor Müller.

Lo escucho soltar una risita.

—Pues tiene que acostumbrarse, Señorita Williams.—rodea mi cintura y me eleva del suelo.—Quiero tener a mi novia cerca, ¿Sabe quién es?—muerdo mi labio inferior.

—Lamento decirle que no, no la conozco.—paso mis brazos alrededor de su cuello.

Lo quiero tener cerca de mí.

—Déjeme y le recuerdo quién es su novio.

Sus labios moviéndose sobre los míos me hizo soltar un suspiro—deseaba probar sus labios— sin perder tiempo correspondí, nuestros labios se encontraban en una danza deseosa de más. Llevo mis manos a los costados de su rostro y lo atraigo más hacia a mí.

Su agarre en mi cintura se hizo más fuerte y nuestro beso se volvió más intenso.

— Usted señorita Williams es mi novia—susurra sobre mis labios— Que no se le olvide.—vuelve a besarme.— ¿Quedó claro? Eres meine Brünette.

Trato de calmar mi respiración agitada a causa de nuestros besos, el sonido de algo ser abierto me detiene al querer hablar.

Una ventana.

Pasé saliva asustada —No quiero espectáculos fuera de casa, chicos, mis pobres ojos no pueden dejar de verlos.—era Sofía.

Todavía me encontraba entre los brazos de Aiden.

¡Qué brazos!

—No habría problema si no fueses una curiosa—responde él— Y descuida, ya nos vamos.

Me deja en el suelo, abre la puerta de su auto y me ayuda a subir. Segundos después la puerta a mi lado es abierta y su fragancia invade mis fosas nasales.

Una gran sonrisa se forma en mis labios.

Estoy feliz.

—¿A dónde me llevas?

—A mi departamento.

Mr. Müller ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora