Ponernos de acuerdo fue lo más difícil, pero al menos todos sabíamos que no podíamos estar separados, y que debíamos mantener a Henry lo más protegido posible.
—Puedo ayudar, se usar una espada.
—No. Tengo que entregarte intacto con tu madre, ella va a contar cada uno de tus cabellos para asegurarse que estás tal cual como te dejó, y ya estás demasiado sucio, eso es más de lo que ella va a tolerar.
—Ella va a estar bien ¿cierto?
—Por supuesto.
No era una mentira, era mi gran deseo de tener razón y que Regina estuviera bien.
Ruby era prácticamente lo mejor que nos había pasado, tan solo me hubiese gustado tener a Regina cerca para besarla por ser siempre tan inteligente, iba a estar por siempre en desventaja después de que su táctica extrema con mi madre también funcionó. Mientras seguía caminando, sin dejar de sostener la mano de Henry, me di cuenta que habían sido mis planes los que fallaron totalmente.
—Hay alguien cerca, puedo olerlos.
Por supuesto que Ruby podía olerlos; desenganché mi espada de mi cinturón, intenté no mirar a Ruby convertirse en una loba, era demasiado perturbador; Mary Margaret alistó su arco, Tink sacó una daga y mantuvo a Henry con ella. Lo único que no era parte del plan era que un grupo de hombres que olían muy mal se entregaran muy fácilmente a Ruby. Los trajo a nosotras y ellos simplemente mantuvieron las manos en alto defensivamente y una sonrisa en sus rostros.
—No pretendemos hacerles daño —dijo el más grande—. Hemos estado esperándolos.
—¿Quiénes son ustedes? —Pregunté.
—Los hombres alegres —contestó uno de ellos.
—¡Son delincuentes! —Mary Margaret tensó su arco apuntando con una flecha al más grande.
—¿Al igual que los hombres alegres de Robin Hood? —pregunté evitando reír.
—No podemos confiar en ellos, Emma —insistió Mary Margaret.
—Tu mujer está en nuestro campamento, está a salvo.
—¿Y esperas que te crea?
—Casi me arranca el brazo de una mordida. Pueden venir con nosotros y verla ustedes mismos, sus enemigos están pidiendo sus cabezas al igual que las nuestras. Los fugitivos somos como hermanos.
Todos los hombres rieron.
—Emma. Esto es una muy mala idea. Estos hombres son criminales, no podemos confiar en ellos, esto tiene que ser una trampa.
—Intentamos ser amables, si quieren hacerlo de la forma difícil los arqueros en los árboles que su loba no puede oler no tendrán problema en dispararles unas cuantas flechas.
Una flecha aterrizó en el suelo para dejar en claro que estaban hablando en serio.
Tomé la mano de Henry, y muy a mi pesar seguimos a esos hombres a su campamento. No tenía idea lo que pasaría con nosotros, las palabras de Mary Margaret no dejaban de atormentarme, pero sabía que debía hacer hasta lo imposible por mantener a mi hijo a salvo.
—Es como un campamento de guerra —dijo Henry casi susurrando cuando vimos el lugar—, es como en las películas. ¿Ellos viven aquí todo el tiempo?
—No lo sé.
El lugar era más grande de lo que había esperado, lleno de hombres en su mayoría, pero sorprendentemente también había mujeres y niños. Grandes y pequeñas carpas dispuestas en filas, tendederos de ropa improvisados en los árboles, varios círculos de piedras con fogatas apagadas, dos largas mesas hechas con troncos de árboles cerca de donde un ciervo acababa de ser colgado en unos troncos, su sangre goteando sobre la tierra mientras lo desollaban.
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Not in a sexual way
RomanceUn simple coqueteo que no debe significar más que un juego inocente en el que Emma parece siempre perder y en el que Regina estará dispuesta a aprender. Leer bajo su propio riesgo. #Swanqueen
