Capítulo 26: Anatomía o magia

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REGINA

—Regina.

Una voz familiar me despertó. Sentí una mano acariciando mi rostro y al abrir mis ojos me encontré con los ojos de ella.

—Mi pequeña princesa, es hora de despertar —mi madre sonrió para mí, al igual que las pocas veces que tuvimos días de calma y yo era lo suficientemente buena para ser tratada con amor—. Ven conmigo.

Me levanté de la cama, caminé descalza vestida únicamente con mi largo camisón blanco. Mi madre iba por delante de mí, girando la cabeza para constatar que yo la seguía.

—Mamá —dije intentando alcanzar su mano.

—Voy a ayudarte —tomó mi mano llevándome fuera del castillo—. Voy a ayudarte a recuperar tu magia.

—¡Regina! —Emma me detuvo tomando mi mano, haciendo que mi madre volviera a esfumarse—. ¿Qué estás haciendo? ¿A dónde ibas? ¡Vas a congelarte!

—Mi madre estaba aquí.

—Tu mamá está muerta.

—Lo sé.

—Hablaremos de esto adentro. ¿Por qué tienes las manos calientes? —Tocó mis mejillas y mi frente.

—Es mi magia... estoy sintiendo mi magia otra vez.

—Eso no es excusa para salir medio desnuda, está nevando.

—Necesito recuperar mi magia.

—Creo que tienes fiebre. —dijo volviendo a tocar mis mejillas.

Me levantó del piso y puse mis brazos alrededor de su cuello para sostenerme.

—No. Bájame. Me vas a dejar caer.

—No te voy a dejar caer —dijo llevándome con gran esfuerzo y volviéndome a acomodar en sus brazos.

—¿Soy muy pesada?

—No. Estás un poco pesadita, pero el mayor problema que tengo contigo es que eres excesivamente terca —dijo malhumorada.

—Y crees que estoy loca.

—Siempre he creído que estás un poco loca.

—Pero lo que digo es cierto, vi a mi mamá, y vi a Daniel —Me dejó caer sobre la cama y ella se recostó a mi lado, agitada por tanto esfuerzo—. ¿Dónde está Henry?

—En la cocina, desayunando con Sarah. Ni siquiera te diste cuenta cuando te levantaste.

—¿Tú estabas despierta?

—Un poco.

—¿Y me espiaste?

—No te espié, pero si lo hice no vi a tu madre por ningún lado.

—No estoy loca. Quizá sea algún tipo de hechizo o una maldición.

Tomó mis mejillas y me dio un beso.

—No hay ninguna maldición, debió ser una pesadilla.

—Es obvio que prefieres creer que estoy loca.

—No, solo estoy descartando teorías.

—Pero crees que estoy loca.

—¿Tu mamá te dijo algo? —Preguntó, y yo guardé silencio—. Regina. ¿Cora te dijo algo?

—Que iba a ayudarme a recuperar mi magia.

—¿Por eso tienes las manos calientes? ¿Ibas a hacer bolas de fuego?

Not in a sexual wayHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora