Capítulo 53: El regalo Parte 1

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REGINA

Las mañanas se habían convertido en una rutina para Charlotte y yo; por lo general Emma me ayudaba ocupándose de dejar preparado el desayuno, despedir a Henry en la entrada de la casa cuando lo recogían para llevarlo a la escuela, cambiar el pañal de Charlotte y dejarla en cama conmigo cuando yo dormía un poco más de la cuenta, intentábamos estar presentes en cada una de las comidas, pero con nuestra hija de seis meses a veces dormir era determinado por ella.

Descubrir que podía sentarse por su cuenta había sido maravilloso, y ella tenía un montón de energía y parecía siempre dispuesta a explorar, sonriente y absolutamente maravillosa; la razón por la que nos tenía muy cansadas era su dentición, con Henry había sido sumamente duro, al menos esta vez tenía experiencia y un gran apoyo.

Nos quedamos en cama más allá de nuestra hora, sostuve a Charlotte sobre mi pecho y sobé su espaldita confortándola, esperando que quizá desee dormir un poco más después de haberla alimentado, pero no tuve mucha suerte, eso me indicaba que era muy probable que tendríamos un día difícil.

—Mi pequeñita hermosa, ¿qué vamos a hacer hoy?

Se negó también a comer su papilla, la mayor parte terminó regada en el piso de la cocina al igual que todo lo que alcanzaba a agarrar. Se entretuvo mucho más con un mordedor frío de un patito amarillo que se había convertido en su favorito, y sin soltar su manta de unicornios que empezaba estropearse un poco por tanto uso, afortunadamente la experiencia me hizo comprar a tiempo unas más en caso de ser necesario.

Aproveché el tiempo para continuar trabajando en mi proyecto secreto, la idea había surgido hace tan solo unas semanas después de subir unas fotos de la habitación de Charlotte y la oficina de Emma a mi cuenta personal en redes sociales, la había abierto cuando estaba embarazada pero solo la usaba para ver cosas, y tras subir un par de fotos de la nieve cayendo en el lago y un lindo atardecer desde la ventana de mi habitación, simplemente subí las otras fotos, me sorprendí mucho al leer la cantidad de comentarios preguntándome quién había decorado la habitación de mi hija y la oficina de mi esposa.

No había abandonado la idea de trabajar, pero al mismo tiempo no quería apartarme de Charlotte; la sola idea de dejarla al cuidado de una extraña o que comparta demasiado tiempo con la insufrible de su abuela me había convencido de que estar en casa y ser una mamá de tiempo completo era una buena idea.

El problema es que había pasado demasiado tiempo siendo una persona productiva, ocupada, que disfrutaba trabajar, y cuando tenía tiempo para mí en el que no estaba cansada o con sueño... me aburría. Emma tenía mucho trabajo y no podía pasar todo el tiempo al teléfono conmigo, hablábamos todos los días unos minutos, y a pesar de conversar de vez en cuando con las madres de los compañeros de Henry debía admitir que no era el tipo de persona que hacía amigos con facilidad.

David y Nieve tenían su propio grupo de amigos por supuesto, porque en todas sus versiones y realidades lograban encajar con facilidad, y con trabajos de tiempo completo al menos no los teníamos abrumándonos todo el tiempo. Ver lo bien que les iba profesionalmente también me hacía sentir inútil, por esa razón mantenía oculto mi pequeño proyecto de distracción, el cual consistía en redecorar la casa, tomar fotos y subirla a mi cuenta en redes, y acababa de crear un blog en donde podía compartir con mayor detalle la información de los lugares donde compraba las cosas y sugerencias de cómo decorar cada habitación.

No era un trabajo real, solo me mantenía entretenida.

La segunda y más importante misión que me encontraba intentando cumplir era conseguir un cupo en un grupo de estimulación temprana para asistir con Charlotte, en Storybrooke no teníamos eso y sabía que sería muy bueno para el desarrollo de mi hija, también era uno de los requisitos en ciertas escuelas.

Not in a sexual wayHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora