MARY MARGARET
Inútil, es la palabra que usaría para describir cómo me sentía. No había sido muy sensato usar un arma, pero tiempos desesperados exigen medidas desesperadas, fue prácticamente lo mismo que Sarah me dijo.
—No he pasado por todo lo que he pasado para que las cosas tomen este rumbo. No puedo permitirlo. No voy a quedarme de brazos cruzados y ver cómo todo se desmorona a mi alrededor —dijo Sarah muy seriamente.
—Pienso igual. Deberíamos deshacernos de Tink.
—Va a estar bien, ella no es el problema. Rumple lo es. No puede utilizarnos cuando se le antoje. Hay que detenerlo.
—Ni siquiera sabemos dónde buscarlo, Emma dice que sí, pero es muy poderoso.
—Todos tenemos debilidades... y este mundo no es como el nuestro. Sé lo que tengo que hacer.
—¿Sí? ¿Qué?
—Quédate aquí...
—No. Quiero hacer algo, es mi hija.
—No tienes magia.
—Emma dijo que...
—Emma está en negación, su hija va a nacer y ella elegirá creer que fue una cigüeña quién se la trajo.
—Es un mundo sin magia.
—No es así. Deberías escuchar más a tu nieto.
No tuve más opción que dejarla ir, por muy tentada que estuve a seguirla, Emma llamando a mi celular me detuvo. No dudé en correr a su lado, dejé a David cuidando de Tinker Bell, recogí a Henry y a Emma donde me dijeron y fuimos juntos por Regina a la estación de policía. No podía creer lo que Emma había hecho, aunque no abrí la boca al respecto mis ojos debieron decirle lo que pensaba.
Emma llevó su carro de regreso mientras que yo me encargué de llevar a un Henry silencioso en el asiento trasero y una Regina enojada en el asiento de copiloto. No éramos amigas, no sabía qué decir así que no dije nada, solo la observé de reojo, sus manos frotaron suavemente su vientre durante todo el camino. Cuando llegamos Emma ya estaba en casa, esperando por nosotros en la puerta de entrada, Regina se bajó y pasó de largo sin ni siquiera mirarla.
—¿Por qué no le das un momento? Si hablan estando enojadas solo conseguirán discutir —le dije a Emma.
—No tengo pensado hablar con ella en este momento. ¿Dónde está Sarah?
—Dijo que se encargaría de todo.
—¿De Rumple?
—Al parecer el viaje que hizo fue para conseguir ciertos ingredientes mágicos de un tal Dragón.
—Estoy pensando seriamente que si tuviera pleno uso de mi magia podría resolver esto en un instante.
—No me gusta admitirlo pero quizá Sarah puede ocuparse de esto mejor que nosotras.
Emma hizo un par de llamadas y me pidió que cuidara de Regina y de Henry, y que no tardaría en volver.
Henry comió y fue directo al cuarto de visitas a tomar una siesta. David me entregó dos tazas humeantes de té de manzanilla y me dejó a solas con Regina. Ciertamente no esperaba verla sentada en mi sofá cerca de la chimenea secando las lágrimas que resbalaban por sus mejillas rosadas. Le entregué la taza y por suerte la aceptó.
—No es bueno para el bebé que te alteres. Bebe un poco, quizá te ayude a dormir.
No dijo nada, continuó secando sus lágrimas y bebió el té despacio, su mano derecha frotaba de vez en cuando su barriga.
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Not in a sexual way
RomansUn simple coqueteo que no debe significar más que un juego inocente en el que Emma parece siempre perder y en el que Regina estará dispuesta a aprender. Leer bajo su propio riesgo. #Swanqueen
