MARY MARGARET
Era solo cuestión de tiempo, unas horas más para que todo en mi vida recupere su orden respectivo. Mi pobre hija iba a sufrir por la bondad de su buen corazón, al poner su confianza en una mujer que no tiene corazón y cuya única finalidad siempre ha sido arruinar mi vida.
—Tengo lista la poción, suficiente para Emma y Henry —dijo Azul.
Ella entró en mi oficina, y se sentó frente a mi escritorio.
—Eso no será necesario. Emma volverá con nosotros por su propia voluntad.
—¿Y si eso no sucede? Esa mujer ha tenido tiempo suficiente para manipularla y ponerla en nuestra contra. Debemos estar preparadas; lo mejor es que ellos tomen la poción que Gold y yo preparamos, así podremos darles recuerdos nuevos.
—Me alegra que tengas mi espalda, afortunadamente lo tengo todo controlado. Mejor dime ¿cómo está Regina?
—La mantenemos sedada en el convento.
—Eso está bien. No debemos correr riesgos innecesarios.
—Voy a unirme al resto del equipo en la frontera, apenas tomemos a Henry te lo haremos saber, mi Reina.
—Gracias, Azul.
David entró apenas Azul se fue, después de tantos días sin verlo, esperaba con ansias que todo acabara pronto para poder recuperar el tiempo perdido.
—Neal cree que Emma no debe tardar en llegar.
—¿Estás seguro? Ustedes llegaron hace solo una hora.
—Sí. Apenas tomamos a Regina, Neal le envió el mensaje diciendo que nosotros la teníamos.
Suspiré con pesar. David de inmediato se acercó a reconfortarme.
—Vamos a recuperar a nuestra hija, David.
—Claro que sí —dijo sin dudar.
Cuando Neal nos avisó que Emma había cruzado la línea de la ciudad, no fue una sorpresa que ella hiciera una primera parada en casa de Regina, aunque Neal consideraba que ella debía estar planeando algo porque había ingresado innecesariamente con el auto al garaje para volver a salir en tan solo unos pocos minutos y dirigirse al centro de la ciudad. Lo que no esperaba era volver a ver a mi hija apuntando un arma contra nosotros.
—¡Vas a entregarme a Regina en este instante! —Gritó, totalmente fuera de sí.
—Baja el arma, cariño —mantuve la calma—. Ella... Regina está bien.
—¡No voy a repetirlo! ¡Quiero ver a Regina ahora!
—La verás después de escuchar esta grabación —David se movió hacia el escritorio y tomó el computador, que ya tenía preparada la grabación.
—¡Estás demente si crees que voy a escuchar sus tonterías!
David hizo caso omiso a las palabras de nuestra hija y dio clic para reproducir la grabación.
—Bien. Repitamos el pasado, volvamos a los viejos hábitos de odiar a Blancanieves y a toda su familia —Se escuchó la voz del hada de Regina y me di cuenta que la actitud de Emma cambió al reconocerla.
—Emma es su hija, no debería sorprenderme que sea igual a ella —la voz de Regina resonó en toda la Alcaldía.
—Vamos a matarla entonces. Así matamos todos los pájaros de un solo tiro.
—Henry nunca me lo perdonaría —sonreí al escuchar eso, me alegró poder demostrarle la clase de mujer que era Regina.
—¿Perdonaría a Emma por matarte?
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Not in a sexual way
RomanceUn simple coqueteo que no debe significar más que un juego inocente en el que Emma parece siempre perder y en el que Regina estará dispuesta a aprender. Leer bajo su propio riesgo. #Swanqueen
