Kagami aún se sentía bastante triste a pesar de las sabias palabras que le había dicho su madre para que perdonará lo que había sucedido y no dejará de ser la persona que era.
Descanso durante un momento en su habitación hasta que pensó que necesitaba despejarse. Durante el momento en el cual ayudó a su madre a preparar la comida y éstas estuvieron comiendo pensó que la mejor manera de olvidar lo sucedido era salir a recorrer Tokio ya que nunca lo había hecho.
Le contó su plan a su madre mientras lavaban los trastes sucios y aunque al principio tuvo sus dudas al fin accedió a que saliera un rato con la condición de que volviera antes del anochecer algo que prometió Kagami.
Puede que ella fuera nativa de allí, pero nunca antes había salido sola por lo que optó por no ir tan lejos de su casa recorriendo algunas calles, viendo algunos puestos, las nuevas películas que estaban tanto de su país como de otros países y al final decidió entrar a ver una enorme tienda.
Lo bueno de venir sola es que podía pensar como iba a llevar la situación de ahora en adelante sin que nadie le preguntara cómo se sentía en ese momento. Al estar cerca de una tienda de artículos de esgrima a la cual pensaba entrar se encontró con que su padre estaba hablando con él encargado de la tienda por lo que sin que la viera se fue en dirección opuesta con la intención de no cruzarselo.
En la dirección opuesta encontró una tienda en donde se exponían pinturas tanto de su país como de artistas de otros países y desconocidos. Entró a la tienda con bastante curiosidad para apreciar mejor las obras y no la encontrará ese hombre que era su padre. Todas las pinturas eran hermosas, sin embargo, una logró tener toda su atención.
A simple vista podía ser la más sencilla de todas al presentar solamente una pradera con diversas flores en el amanecer. Para ella era la mejor por el simple hecho de que podía significar demasiadas cosas. El amanecer era el comienzo del nuevo día que nos decía que teníamos un día más de vida por delante para poder enfrentarla y hacer que valga la pena. Aunque pareciera una persona sin sentimientos ella podía ser sensible en algunas ocasiones algo que le disgusta porque la hacía sentir débil.
Estaba tan concentrada en ese hermoso paisaje que no se dio cuenta que un hombre estaba parado detrás de ella observándola con una sonrisa.
- Te gusta mucho esa pintura verdad... Si es bastante hermosa, te demuestra lo que uno ve cuando se despierta por primera vez... En el momento en el que aún no habla nadie y ves que eres afortunado para ver otro día más - Le dijo su padre mientras estaba detrás.
Kagami se asustó mucho porque había pensado que lo había perdido de vista cuando se fue en dirección opuesta. Ahora le quedaba claro que la había dejado ir a la dirección opuesta para poder encontrarla sin que pudiera escapar. En este momento ella volteo a verlo dándose cuenta por primera vez que tenían el mismo color y forma de los ojos. No quería seguir viendo a ese hombre por lo que empezó a correr para poder escaparse de ese lugar y no seguir insistiendo. Lo malo de todo eso fue que no vio por donde iba y terminó destrozando el jarrón de €10, 000 de un hombre que planeaba venderlo a una tienda a un precio mucho más alto.
Kagami intentó disculparse sin embargo sabía que estaba metida en un gran problema. Aquel hombre la empezó a regañar y a pedirle que le pagará al doble de lo que valía y lo malo de todo eso es que no llevaba dinero y no sabía cómo decirle a su madre lo que acababa de ocurrir porque seguramente la regañaría antes de arreglar el asunto.
Por suerte su padre intervino y habló con aquel hombre con el cual ahora que se percataba era el mismo con el cual estaba hablando hace un momento. Resultaba que eran amigos y habló con él para que dejará de regañarla y le pagó el precio que pedía más una cantidad extra por los inconvenientes ayudándola a salir del apuro e incluso la presentó como su hija delante de él y con mucho orgullo algo que la hizo.
Por primera vez en su vida su padre estaba con ella y le ayudaba en cualquier dificultad que atravesará cómo había pensado desde hace muchos años. Se sentía bastante feliz sólo que en el fondo sabía que no debía ilusionarse porque podía desaparecer de su vida cómo lo había hecho antes.
Ambos salieron juntos de aquella gran tienda sin saber que sucedería entonces. Kagami consideró que debía disculparse y agradecerle todo lo que había hecho por ella en esos momentos como si fuera un desconocido. Estaba dispuesto a pagarle el favor que le había hecho en este momento.
- Señor muchas gracias por lo que hizo por mí. Estoy dispuesta a pagarselo y... - Kagami no sabía cómo seguir para agradecerle.
- No tienes que agradecerme. Es lo mínimo que puedes hacer después de tantos años de abandono - Suspiro mirándola a los ojos.
Kagami no pudo mantenerle la mirada y miró frente a la calle con dirección a su casa. Estaba a punto de irse cuando su padre la detuvo inmediatamente ofreciéndose a llevarla a su casa para que no la regañara su madre. Al principio pensaba negarse, luego lo pensó mejor porque estaba anocheciendo y si se le hacía más tarde su madre la regañaria.
Él viaje a pesar de ser corto lo sintió largo e incómodo porque aunque fueran padre e hija en realidad eran unos extraños que compartían sangre. Cuando estaba delante de su casa y empezaba a bajarse para poder entrar su padre la detuvo nuevamente.
- Se que soy insistente, pero quisiera hablar contigo de todo... No pretendo que me perdones sino quieres tan sólo déjame decirte lo que quiero y sino logras perdonarme entonces me alejare y no volverás a saber nada de mi. Te lo juro - Le suplicó su padre antes de soltarla.
En otra ocasión Kagami se hubiera negado. Ahora con la charla que había tenido con su madre y con la muestre de interés que tenía con ella al haberla salvado sentía curiosidad por saber toda la historia desde su punto de vista. De todas formas si dos personas en las que confiaba la habían traicionado, unos desconocidos ahora eran sus únicos amigos y su madre era más comprensiva ¿por qué no lo iba a escuchar para poder tener una segunda opinión de él?
Ante el silencio que estaba en el coche su padre continuó.
- Prometo no ser irrespetuoso y... - Le dijo desesperado.
Está vez Kagami lo interrumpió para poder hablar.
- No podré entre semana porque tengo clases en la academia de esgrima y clases en mi casa normales así que si quieres hablar conmigo tendrá que ser el fin de semana y tendrás que venir por mí - Le dijo al final su hija luego de tanto silencio.
Su padre sonrió agradecido de que quisiera hablar con él y la dejó salir para que entrará a su casa. Antes de que se fuera Kagami tenía una duda que quería que le respondieran.
- ¿Cómo te llamas? - Le dijo su hija.
- Me llamó Ryu - Le dijo su padre antes de marcharse.
Kagami lo vio alejarse y se quedó pensando que así se llamaba uno de sus amigos y que lo había visto anteriormente en la academia de esgrima.
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Amor en París
FanfictionEn esta historia se van a contar las historias de amor de los personajes más importantes de la serie de Miraculous las aventuras de Ladybug y Chat Noir. La mayoría de los personajes son propiedad de Thomas Astruc, pero algunos son de mi invención. S...
