Perdón

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Kagami se encontraba en esos momentos en un restaurante comiendo con sus dos padres algo lo cual era muy extraño.
Por el momento no se dirigían la palabra de ninguna manera algo que le daba tiempo para pensar. Aún no sabía si lo quería en su vida, pero estaba segura de querer a su hermana en la de ella.
Había pasado mucho tiempo sin personas de su edad para jugar deseando desesperadamente algún amigo, hermano o mascota algo que no había tenido en Japón. Cuando estuvieron en París ella había creído tener nuevos amigos e incluso un novio, pero todo había resultado un completo desastre.
Él Agreste había sido su primer amor y su primera decepción sentimental que le hacía plantearse si de verdad estaba enamorada de él o solamente había estado tan desesperada de afecto que decidió salir con él a la primera que se lo pidió. ¿No? Pensó rápidamente. Ella no era una chica delicada y había creído ver más cosas en él que su físico algo que al parecer Adrien no vio en ella.
Era mejor no mencionarlo ya que era un tema pasado y ya estaba en proceso de olvidarlo completamente.
No se percató cuanto tiempo estuvo pérdida en sus pensamientos porque luego de unos instantes su madre se paró indicando que ya sé marchaba a su hogar. Estaba dispuesta a seguirla hasta que le indicó a su padre y que él la llevaría a su casa.
No quería quedarse con él, pero tampoco quería llevarle la contraria a su madre así que asintió y se quedó a regañadientes esperando que esa charla acabará lo más rápido posible.
Kagami no pensaba que fuera a decir algo que le impactará demasiado y lo cierto es que aún no decía ni una palabra.
Suspiró y decidió tomar la iniciativa después de todo el silencio era bastante incómodo y entre más rápido acabará con eso más rápido estaría en su hogar.
- ¿Cómo está Sayuri? - Fue lo primero que se le ocurrió.
Y la verdad es que ella quería saber su estado de salud.
- Está algo frustrada por no haberte visto ni a ti ni a los chicos en la competencia, pero se está recuperando.... Supongo que está viendo televisión o leyendo un libro con su madre y hermanos - Lo último lo dice indeciso.
- ¿Cómo se llaman mis hermanos? - Preguntó con interés.
Un interés que a ella también le sorprendía.
- Se llaman Raiden que tiene diez años y Kazuki de ocho años - Le dice con una leve sonrisa.
Ella también sonríe un poco sin entenderlo ya que debería estar ofendida porque recuerde más de sus otros hijos que de ella, pero lo cierto es que no.
Se había sentido sola durante mucho tiempo y siente que esas personas nuevas que están entrando en su vida la complementan al igual que sus hermanos con los cuales espera poder relacionarse y quizá tener una relación de amistad con su padre y madrastra que al parecer no la trataba mal.
- ¿Cómo se llama tú esposa? - Lo cierto es que a ella le intriga mucho saberlo.
- Se llama Hiroko... Y ella sabe perfectamente que eres mi hija, pero se sorprendió de que fueras a platicar con Sayuri - Explicó rápidamente.
Kagami ya no sabía que decir así que quizo darle la señal de que ya quería ir a su hogar, pero Ryu Aoyama al parecer había encontrado el valor que no había tenido anteriormente porque detuvo a Kagami para que lo escuchará antes de tener que llevarla a su hogar.
- Kagami has hecho un logro increíble, no te imaginas lo orgulloso que estoy de ti aunque no creo que te interese saberlo .... No he sido un buen padre contigo y te puedo asegurar que estoy intentando ser un mejor padre para mis otros hijos para no cometer los mismos errores que cometí contigo tanto antes cómo ahora....Todo empezó en Suiza dónde conocí a tu madre y a otros compañeros como el señor Bourgeois, el señor Agreste, Audrey Benson y las gemelas De Vanily, entre otras personas. Cada uno demostraba un talento y aunque yo era bueno en esgrima no lo era tanto cómo tu madre a pesar de practicar mucho más que ella con cualquiera que se atreviera a retarme .... Me enamoré por su habilidad, destreza y porque no era la típica chica delicada que espera ser rescatada por un hombre. Me había costado mucho trabajo convencerla de que valía la pena salir conmigo, pero lo logré y justo cuando nos metimos de llenó a una academia en Japón terminando Suiza empezaron los problemas debido a mis inseguridades.... Ella incluso con sus problemas de visión era mucho mejor que yo, mucho mejor que todas y eso me hacía sentirme completamente inferior tanto a ella como a su familia... Ella venía de una familia antigua de esgrimistas con renombre además de antepasados nobles y guerreros mientras que yo venía solamente de una familia rica en la cual solamente yo me quise dedicar profesionalmente a la esgrima... Ambos somos y éramos bastante competitivos además de que no nos gusta la derrota sólo que yo era mucho peor. Terminábamos y luego volvíamos constantemente, podrías decir que nuestra relación era tóxica, pero aun así vivimos un tiempo y las cosas se volvieron peores... No logré avanzar en mi carrera de esgrimista cómo yo pensaba algo que me frustrada mucho más y tampoco ayudaba que dependueramos económicamente de ella. No mucho tiempo después de enterarme de que se encontraba embarazada al final me rendí y las dejé para dedicarme a trabajar en la empresa de mi padre que ahora dirijo..... No me atreví a verte porque me consideraba un fracaso para ambas. Luego de un tiempo me recompuse y forme a mi familia -  Termina de explicar avergonzado.
Está claro que no se siente cómodo en admitir su debilidad frente a una extraña, aunque sea su propia hija.
Ahora que comprende todo puede entenderlo un poco más  y disfrutar un momento de complicidad.
Kagami admite a su padre querer formar parte de la vida de sus hermanos y que lo perdonaba por no haber estado en su vida. No le prometía llamarlo padre, pero esperaba que con él tiempo pudieran tener una relación más estrecha y quizá algún día lo llamará padre.
Perdonar era un descanso para su cuerpo y para su alma porque cuando Kagami fue a dormir se sintió en paz consigo misma luego de mucho tiempo sin poder hacerlo.

Amor en París Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora