Esmee Claire no podía quejarse de la vida. Tenía un buen trabajo, a su hermana con ella viviendo la vida que deseaba para ella. Su trabajo algunas veces era cansado, pero siempre podía disponer de tiempo para poder estar con su hermana pequeña o está podía estar con su amiga Abby o con él hijo de su jefe el cuál era su amigo.
Estaba bastante feliz con su vida. Lo único malo de la situación es que se había propuesto a sí misma conocer los tormentos de su jefe para así poder ayudarlo, algo con lo cual sería como si ejerciera la carrera que dejó años atrás para poder mantenerse a ella y su hermana.
Hasta el momento no había descubierto gran cosa ya que notó que casi no le gustaba hablar con los demás más de lo necesario, que amaba a su hijo que le recordaba mucho a su fallecida esposa, sentía culpa por la muerte de su anterior asistente de la cual se había dicho públicamente que había fallecido de tuberculosis, pero le daba la impresión de que no era toda la verdad y aún quedaba el misterio de porque a pesar de tratarla bien y apreciar su trabajo evitaba la mayor parte del tiempo mirarla a los ojos por si pudiera saber todos sus tormentos al mirarlo solamente.
Estaba segura de que quería a su hermana como si fuera una hija a la cual le pagaba las clases de piano que recibía junto con su propio hijo y sin embargo parecía como si todavía le faltará algo cuando superficialmente tenía lo que todos quieren tener.
Hasta hace unos días pensó que nunca descifraria el misterio de su jefe hasta ahora.
Su jefe necesitaba firmar unos papeles importantes con urgencia en ese momento y no se encontraba ni en su casa ni en la empresa y el único otro sitio donde podía encontrarse era en la cripta familiar donde se encontraban enterrados todos sus familiares y su anterior asistente que había sido casi de la familia para poder visitarlos y llevarles algunas flores.
Pidió un taxi y fue a la cripta familiar que tenían desde hace generaciones con el propósito de que firmará los papeles y luego lo dejaba tranquilo con su duelo. Ella no planeaba escuchar nada de lo que decía, pero el escuchar por fin sus tormentos fue demasiado tentador para poder entenderlo y no pudo irse aunque su moral se lo indicará.
Su jefe estaba a espaldas de ella y había dejado dos ramos de flores de dos tumbas de mujeres. La de lado derecho era más arreglada y parecía tener tres años de antigüedad por lo cual era la de la señora Agreste y la de lado izquierdo a pesar de estar bien cuidada y hecha aún parecía que la estaban terminando al no tener todavía el año lo que le indicaba que era la tumba de la anterior asistente.
-.... Ustedes fueron las mejores mujeres que he conocido y tuvieron la mala suerte de tener que enamorarse de mí que seguramente soy la peor persona que puede haber en el mundo. Cada día que estoy vivo y ustedes están ahí por mí es como si fuera un castigado. Lo único bueno que he hecho en está vida es Adrien y sin embargo siento que no le doy la suficiente atención que se merece. Cómo me gustaría que estuvieran aquí... Ustedes sabrían que cosa hacer en situaciones cómo está. No confío en la forma en la cuál me gusta resolver mis problemas después de todo el primer error que cometí fue obsecionarme tanto con la historia de los miraculous que por mi culpa lo usaron en mal estado con la intención de ayudarme y terminaron muriendo por una causa que no valía la pena.... Amor mío, mí amada Emilie jamás quise aceptar el hecho de que ya nunca pudieras estar a mi lado que había decidido traerte de cualquier forma sin importar el precio que tuviera que pagar para conseguirlo conviertiendome en el villano de París, en ese ser que todos despreciaban con el único propósito de poder traerte de vuelta. No quise aceptar la realidad y continuar haciéndole daño a mucha gente a mi alrededor... A Adrien, a la pobre Nathalie que se convirtió en mi cómplice sin importarle las consecuencias que tuviera que pagar por mi culpa y terminó del mismo modo que tú... - Dijo el señor Agreste en tono contenido.
Para ese momento Gabriel puso las flores en la tumba de su esposa con cuidado y cariño y se dirigió a la tumba de su ex asistentente para dirigirle unas palabras.
- Apreciada Nathalie espero que estés en un lugar mejor que en el que estoy yo... Tú mereces toda la paz del mundo mientras yo espero no ir a un infierno tan malo. Fuiste la mejor persona del mundo con alguien tan miserable como yo que merecía que lo entregaras a las autoridades algo lo cual esperaba y no te hubiera culpado si lo hacías. Fuiste mejor de lo que merecía al comprenderme y volverte mi cómplice sin que te preocupara en caso de que nos descubrieran. El peor error que cometiste fue el haberte enamorado de mí ya que mi corazón está y seguramente siempre estará ocupado por mi amada esposa... A pesar de que no hubiera estado ocupado no merezco que buenas mujeres cómo ustedes se enamoren de mí. Merecías una vida mejor, enamorarte de alguien mejor, casarte y tener una bella familia... Lo sacrificarse todo por mí.. No puedo y nunca podré pagarte lo suficiente por no delatar me y apoyarme. Lo único que puedo prometerle a ambas es que estoy haciendo todo lo posible por hacer las cosas bien y ser una mejor persona algo de lo cual espero que estén orgullosas de mí - Finalizó su discurso antes de acomodar las flores.
Ahora comprendía su comportamiento y el porque parecía como si quisiera pagar por todos sus pecados al no haber contratado una asistente antes, el porque evitaba mirarla a los ojos por miedo a que descubriera sus sentimientos. En ese momento sentía que debía irse y que los papeles podían esperar después cuando llegará a casa.
Tuvo la mala suerte de que en ese preciso momento su jefe sintió su presencia volteando la a ver y por primera vez en lo que llevaba trabajando mantuvo su mirada fija en sus ojos como si quisiera descubrir si sabía su secreto.
Los ojos azul zafiro y verde esmeralda se encontraron sabiendo que ahora ella sabía quién había sido él: El villano de París, la persona más odiada, Sombradoptero y no había marcha atrás.
ESTÁS LEYENDO
Amor en París
FanfictionEn esta historia se van a contar las historias de amor de los personajes más importantes de la serie de Miraculous las aventuras de Ladybug y Chat Noir. La mayoría de los personajes son propiedad de Thomas Astruc, pero algunos son de mi invención. S...
