Ahora que su entrenador se había dado cuenta de que nivel tenían todos podía empezar a enseñarles para que estuvieran listos para competir de manera interna.
Primero los cambio de parejas y les había enseñado como atacar con su asistente. Cuando ya todos aprendieron esa técnica, les enseñó otras que tenían el mismo propósito de atacar al oponente.
Cuando pasaron un largo tiempo aprendiendo cómo atacar y llevarse el punto antes que su oponente había llegado el momento del almuerzo.
Kagami al no tener amistades en Japón planeaba sentarse sola.
Justo en ese momento Sayuri la llama para que se siente junto a ella y los otros dos chicos destacados en la esgrima. Se saludan educadamente y se sientan a comer en silencio. Terminan de comer diez minutos antes de que termine el tiempo por lo que solamente da tiempo para que todos se presenten y digan sus nombres. Gracias a eso Kagami se da cuenta que ambos chicos tienen diecisiete y dieciséis exactamente y que sus nombres son Mako y Ryu.
Tuvieron unos treinta minutos libres antes de empezar nuevamente, pero esta vez sería para aprender a realizar técnicas defensivas. Durante ese tiempo juntos lograron llevarse muy bien, ellos al igual que ella habían estado fuera del país por lo que podían comparar los entrenamientos y las enseñanzas tanto en occidente como en Oriente.
Yamamoto Mako había vivido un tiempo en Italia y le había gustado la ciudad, pero siempre se acordaba de su adorada Tokio y se puso feliz cuando regresaron hace casi un año al país. Tanaka Ryu había vivo en Estados Unidos y pudo hablar con varios de los mejores esgrimista y practicar aunque fuera unos treinta minutos con cada uno de ellos. Sayuri era otro punto ya que ella no había salido del país por mucho tiempo como para apreciar demasiado la cultura occidental, lo único que podía decir es que había vivido en varias ciudades de Japón debido a que su padre enseñaba y competía algunas veces.
Kagami pudo aportarles algo de la cultura francesa de la cual tenían algo de interés, les platicó también sobre cómo eran las clases de esgrima por allá y cómo había pasado sus últimos dos años y medio allá. Les confesó que le había gustado estar ahí y conocer un país completamente diferente, pero que nada podía igualar a Japón para ella y que le gustaba estar de vuelta.
Habiendo terminado el descanso su instructor junto con su asistente les mostraron métodos defensivos que ninguno de los cuatro había visto anteriormente. Empezar a practicarlos fue algo complicado, les tomó algunas horas para poder dominar las nuevas enseñanzas que les había dado en ese momento. Ellos al final del día pudieron dominar casi a la perfección todo lo que él instructor les estaba enseñando.
Al final del día quizo practicar con cada uno de ellos todo lo que les había enseñado hasta ese momento.
Los demás compañeros se habían defendido muy bien, pero todos estaban siendo derrotados a los pocos minutos de haber empezado. Lo máximo que habían durado hasta ese momento eran veinte minutos dándole la batalla.
Durante el turno de Yamamoto también había sido derrotado con unos veintinueve minutos de pelea. En la pelea de Tanako logró mantenerle una batalla de unos treinta minutos que le pareció sorprendente a Kagami ya que casi parecía que podía ganar.
Su pequeña amiga que era algo más joven que ellos había demostrado el dicho que nunca se debía subestimar a las personas por su tamaño o su juventud demostrando la capacidad de poder mantenerle una batalla de treinta y cinco minutos antes de que se cansara y fuera derrotada a pesar del duro esfuerzo que hizo.
Ahora llegaba el turno de Kagami que a pesar de que no lo demostrará se encontraba nerviosa porque hasta ahora todos habían fallado a la hora de vencerlo. Ella podría ser la única en ganarle esa batalla, no durar demasiado haciendo quedar en mal la reputación de la familia ante todos los esgrimista o podía perder durando aún más tiempo que los demás.
La batalla había empezado y por el momento ella se estaba defendiendo muy bien con las maniobras que ya conocía, usando las que había aprendido en esos momentos y se le facilitaban para poder emplearlas. A pesar de que aún no había un claro ganador ella sentía que no había sido suficiente y empezó a pelear con más fuerza e hizo algunas otras maniobras que conocía en su familia y las que había aprendido ahí. La pelea estaba bastante reñida y por un momento todos parecían creer que el maestro podría ser derrotado por lo que prestaron aún más atención de lo que ya lo hacían en la pelea.
Desgraciadamente Kagami no pudo ganarle. Sin embargo terminó ganándose su respeto y le había dicho que era una de las pocas personas estudiantes que le habían sorprendido durando unos cuarenta minutos la pelea.
La Tsurugi estaba cansada, pero satisfecha de que a pesar de haber perdido se había ganado el respeto de su maestro y en el futuro esperaba algún día poder vencerle.
Los cuatro se habían quedado cuando habían salido los demás y habían acordado que el fin de semana empezarían a poder reunirse para poder conocerse mejor, practicar y mejorar en la esgrima.
La vida de Kagami no podía ir mejor a pesar de que en la mañana se había encontrado con su padre. Ahora tenía amigos tanto en París como en Japón, una madre que era un poco más flexible en cuanto tener amigos y tiempo para ellos, aparte del respeto de su tutor. Ahora con nuevas actividades podría estar ocupada que no notaria que olvidó su amor por el Agreste, serían amigos como antes y con nuevos horizontes podría conocer un chico que fuera fuerte, decidido, que no tenga miedo de expresarse ni de ser claro con lo que quiere hacer con su vida ni sus sentimientos. En otras palabras, quería alguien contrario a Adrien y estaba segura que en su nueva escuela lo iba a encontrar en cuanto olvidará al Agreste.
ESTÁS LEYENDO
Amor en París
FanfictionEn esta historia se van a contar las historias de amor de los personajes más importantes de la serie de Miraculous las aventuras de Ladybug y Chat Noir. La mayoría de los personajes son propiedad de Thomas Astruc, pero algunos son de mi invención. S...
