Extra 15: Tomoe

15 4 2
                                        

Tomoe Tsurugi había la mejor esgrimista que Japón había tenido en su mejor momento y ahora estaba retirada mientras entrenaba a su hija que parecía tener talento para seguir los pasos de la familia.
En esos momentos se encontraba sola en su hogar. Su hija había salido a algún lugar cercano con sus amigos y luego regresaría a su casa. La semana siguiente tendría que empezar a practicar esgrima.
Tenía que admitir que le gustaban más estos amigos que los que tenía en París... Sobre todo el hijo de su amigo Gabriel que le rompió el corazón a su hija quedándose con la única satisfacción de que él tampoco aprobaba el comportamiento de su hijo y Marinette que a su criterio era una interesada en la amistad de su hija por su cercanía al modelo. Ella era su menos favorita cómo amiga de su hija. La buena noticia es que su amiga había visto las verdaderas intenciones de esa chica y habían terminado su amistad.
Se encontraban en su hogar con un poco más de libertad, pero con responsabilidades y un poco más ligera ahora que su hija había arreglado las diferencias con su padre. No le hubiera gustado que siguieran disgustados por el hecho de que él se había dejado llevar por sus sentimientos de inferioridad marchandose de su lado.
No tenía ni idea de cuánto tiempo estuvo pensando hasta que escucho que alguien entraba en su hogar. Sin embargo, no era Kagami. Puede que estuviera ciega, pero conocía el ruido de la puerta cada vez que ella entraba y está vez había sido diferente.
Estuvo a punto de preguntar a la persona quién era, pero lo supo en el instante en el que logró encontrarse frente a ella. Era el que seguía siendo el amor de su vida y padre de su hija: Aoyama Ryu.
A pesar del tiempo seguía usando la misma colonia y parecía completamente nervioso ante su presencia sin saber que decir. Al parecer ella tendría que hablar y tener la iniciativa cómo siempre.
- Kagami salió a comer fuera con sus amigos y tú hija... No tengo idea de a qué hora regresen, pero cuando lo hagan le pediré a nuestra hija que la acompañe de regreso - Le dijo suavemente.
Ella no podía verlo sino sentir solamente cada uno de sus movimientos. Y era como si estuvieran nuevamente en el internado y empezando su romance antes de que esté terminará en tragedia debido a a los orgullos de ambos y sentimiento de inferioridad por parte de él.
-.... En realidad no venía a ver a Kagami sino a verte a ti. Hace tanto tiempo que no te veía que quería... No necesitaba saber si te encontrabas bien - Terminó dudoso.
Ella lo conocía lo suficiente para saber que se encontraba nervioso cómo si pensará que se había expresado mal y ella se lo reprocharia. Esa era una de las cosas que le habían gustado de él al ser una persona completamente interesada en los sentimientos de los demás y ella era mucho más dura. A lo mejor por ser tan diferentes su relación no había funcionado.
¿El amor era suficiente para mantener viva una relación? Al parecer no en su caso porque ella había acabado sola con Kagami y él tenía una esposa y tres hijos más aparte.
- Me encuentro bien y mucho más tranquila de que hayas arreglado las cosas con Kagami.... Ella a pesar de que se muestre dura es una chica con una gran capacidad para sentir y necesitaba a alguien más aparte de mí... Me alegra que haya heredado tú capacidad para sentir empatia porque hubiera sido terrible que se pareciera a mí en ese sentido - Admitió con una pequeña sonrisa.
- Puede que no la veas físicamente, pero te puedo decir que se ve igual a ti cuando tenías su edad.... Creo que ella saco lo mejor de los dos porque es tan buena esgrimista cómo tú. Yo era una persona que se consideraba inferior a los demás y me alegro de que ella sea segura de sí misma - Su tono de voz era seguro.
Aquel tono de voz lo usa a en las pocas ocasiones en las que se sentía bastante seguro de lo que decía y sentía. No pudo evitar recordar cuando declaró su amor por ella una vez cuando se encontraban a solas mientras Gabriel se había ido a meter con una pelirroja que no sabía su nombre y seguro que él tampoco y André hacia todo lo posible por ser educado con Audrey al tener de novia a Alice que se encontraba todavía en Londres.
Ella había pensado que durarían siempre. ¿Cómo se había deteriorado todo que ni siquiera se dieron una última oportunidad?
Ella tenía que reconocer que jamás le había visto la cara y nunca se la vería, pero aunque no fuera todo lo apuesto que le decían sus amigas al describirselo ella se había enamorado de sus sentimientos por ella y de la seguridad que sentía por ello. Quizá por eso no había buscado otra pareja porque no lo había superado a pesar de los años transcurridos y el tuviera una nueva familia.
-Tomoe... ¿Te encuentras bien? - Su voz era preocupada.
Ella asintió y agradeció su comentario anterior. Entonces fue imposible encontrar algún tema de conversación y él decidió que era momento de marcharse a su hogar. Y aunque siempre se había distinguido por ser una persona prudente no pudo evitar preguntar.
- ¿Aún me amas del mismo modo que antes? - Su voz era débil.
En ese momento se odio al haber demostrado debilidad cosa que le habían enseñado a evitar porque uno quedaba expuesto ante los demás.
- Sí... Aún te amo, pero no con la misma intensidad que antes sino con más intensidad... Eres mi primer y único amor y siempre lo serás, pero me rendí tan rápido y éramos tan distintos que teníamos peleas y reconciliaciones todo el tiempo... No hubiera sido un buen ambiente para Kagami así que creo que hicimos bien en no volver a interlo, pero fallé cómo padre... Eso es lo único que lamento... Y ahora estoy casado y tenemos una conexión mucho mejor que la que teníamos tú y yo y le he llegado a tener cariño... Sin embargo, no siento con la misma intensidad que contigo... Te amo, te he amado siempre y siempre lo haré pero al parecer nuestro destino no es estar juntos. Ya tenemos una forma de vida y es mejor dejar las cosas cómo están - Terminó de hablar.
-¿Cómo pueden dos personas amarse tanto y no comprenderse? - Terminó de decir Tomoe.
Ella esperaba qué él tuviera la respuesta y dijera que había remedio, pero no respondió rápido.
-No lo sé... A lo mejor no intentamos lo suficiente o nos rendimos muy rápido. Ya me tengo que ir y nunca más hablaremos del tema - Su voz era seria.
Tomoe asintió sabiendo que a pesar de los sentimientos mutuos ya era demasiado tarde iniciar de nuevo teniendo cada uno su propia vida y ella amaba la independencia que tenía. Antes de retirarse sintió sus labios sobre los de ella en señal de despedida y luego de unos instantes lo escuchó alejarse y cerrar la puerta de ese modo tan característico suyo......
Al fin era libre.... Al fin se sentía en paz al tener todas las respuestas de lo que había deseado preguntarle en su día.
Ahora se dedicaría a su hija y su felicidad. Esperaba que Kagami no cometiera los mismos errores que ella.

Amor en París Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora