Rin ya llevaba varios días en casa de su padre, volver a ese lugar siempre era muy nostálgico para ella. Esa pequeña casa estaba llena de recuerdos de todo tipo; de su infancia, de sus travesuras, de su mamá y de su papá juntos... La mayoría eran recuerdos alegres, cariñosos y gratos, y después de un tiempo, algunos... ya no tanto. De todas formas, los atesoraba todos como si fueran una parte de ella que jamás dejaría ir.
- Ya ni siquiera deberías trabajar, papá, recuerda lo que dijo el doctor... - Lo regañaba dulcemente mientras lo ayudaba a ordenar y organizar el pequeño taller que tenía detrás de su casa. - Son muchos pendientes, ya no deberías recibir más.
- ¿Y qué se supone que haga en casa todo el día? Me aburro y esto me mantiene entretenido. - Le alcanzaba herramientas, mientras Rin las dejaba en su lugar. - Eso no va ahí...
La castaña suspiró y negó con su cabeza, mientras cambiaba la llave de lugar.
- Qué señor más terco. - murmuró - Podrías aprovechar de salir, caminar... estar al aire libre y no encerrado aquí todo el día.
- Cada día te pareces más a tu madre, ahora hasta me regañas igual que ella. - Rin lo miró de soslayo con una sonrisa de resignación - No iré al parque a alimentar a los patos de la laguna como un viejito jubilado, aquí me siento útil.
- Papá... eres un viejito jubilado. - Le respondió con una risita traviesa.
Él la miró con una expresión ofendida y luego soltó una grave y débil risotada mientras negaba.
- Ya nadie respeta a nadie en esta casa.
- Es sólo la verdad... - respondió entre risas cuando el sonido de su teléfono la desconcentró. - Es Kagome, papá, ¿me esperas? Vuelvo enseguida.
- Ve tranquila, princesa, ya es hora de tomarnos un descanso.
La castaña le sonrió y salió para contestar la llamada. Esa conversación le tomó bastante más tiempo de lo esperado, su papá la miraba divertido desde la ventana al ver como ella saltaba y chillaba de la emoción en el jardín.
Es que no podía creer la noticia que Kagome le estaba dando con tanta alegría...
¡Su mejor amiga e Inuyasha finalmente se habían comprometido!
- ¿Qué fue todo eso, pequeña? - Le preguntó apenas ella entró en la casa nuevamente.
- ¡Kagome se va a casar, papá!
- ¡Vaya! Qué bien... Dale mis más sinceras felicitaciones a la señorita Higurashi.
- Si, gracias papá... Y ya no será la señorita Higurashi, ahora será la doctora Taisho. - Dijo con una risita emocionada y su papá tosió por la sorpresa.
- ¿Taisho? - Rin asintió - Hija, ¿cuál es el nombre del novio de tu amiga Kagome?
- Inuyasha, papá, ¿por qué?
- Oh, no es nada, sólo... curiosidad. - Aclaró su garganta - ¿Y él es un buen joven? ¿Hace feliz a tu amiga?
- Si, Inuyasha es una gran persona. A veces puede ser un poco torpe y bruto - sonrió al pensar en eso -, pero está muy enamorado de ella, se le nota a kilómetros... Y además, hacen una linda pareja, en realidad son tal para cual.
Él sonrió débilmente.
- Me alegro... ¿Y cuándo será la fiesta?
- Tendrán una fiesta de compromiso en algunos días y para la boda aún falta. Ya sabes, necesitan tiempo para organizar todo... Kagome dice que quiere algo sencillo, pero estoy segura de que finalmente terminará siendo un evento gigante. La familia de Inuyasha es muy importante, así que probablemente tengan cientos de invitados.
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Sempiterno
FanfictionNi uno de los dos imaginó los estragos que causaría ese fugaz encuentro casual, ni que los recuerdos de aquel serían tan difíciles de borrar... Incluso para él, un hombre frío y calculador, que no deja detalles al azar y con su exitoso futuro cuidad...