Aclaró su garganta mientras caminaba por los pasillos junto al señor Jaken, escuchando los cientos de detalles e innumerables instrucciones sobre la casa. Su molesta tos había vuelto hace un par de días; desde la noche que se quedó hasta tarde en la terraza... el último día que había visto a Sesshomaru.
Inconscientemente dejó escapar un suspiro y se detuvo al ver una de las grandes ventanas abiertas. Miró hacia el amplio y bien cuidado jardín y como los rayos del sol de la mañana atravesaban las nubes, iluminando los frondosos árboles. Habían sido meses complicados, pero al menos ya había dejado de nevar, el viento ya no soplaba tan fuerte y constante y aunque los días todavía eran bastante fríos, ya no se sentían tan tediosos ni grises. El invierno siempre se le había hecho difícil, pero finalmente... parecía estar llegando a su término.
Y ahora que lo pensaba, eso también significaba que ya se cumpliría un año desde que había regresado a casa. Un año... tantas cosas habían ocurrido en menos de un año.
Y aunque en ese año parecía haber perdido mucho más de lo que había ganado, regresar... todavía se sentía como la mejor decisión que había tomado.
Bajó su mirada y sonrió ligeramente al ver a Ah-Un a su lado. Él se apegó aún más a ella, hasta apoyarse en su pierna. Desde el día en que ese - ya no tan pequeño - cachorro había llegado a su vida, el concepto de espacio personal había dejado de tener sentido para ella. Ah-Un la seguía a todos lados y dormía con ella todas las noches. Incluso lo había sorprendido esperándola afuera del baño muchas veces... Definitivamente lo iba a extrañar mucho cuando volviera a trabajar.
Era verdad, sobre eso...
- ¿Sabe, señor Jaken? - dijo de pronto, interrumpiendo su parloteo -. He estado pensando en que quizás, ahora que... todo está más tranquilo, podría viajar de vez en cuando a la ciudad, para poder ir a la consultora.
- ¿Quieres volver a trabajar? ¿Piensas dejar solo a tu padre? - le preguntó extrañado - ¿No es muy pronto todavía? ¿Estás segura?
- No quiero dejarlo solo, solamente serán algunos días por semana en un principio y luego veré cómo resulta todo - aclaró -. Papá se ve mucho mejor, lo veo con mejor ánimo y parece llevarse muy bien con la señora Aneko y el señor Hiro, sé que estará bien. Además, también estará Ah-Un para cuidarlo - dijo sonriendo, pero Jaken no dejó de mirarla seriamente -. No me iré para siempre, señor Jaken, no sea tan dramático. Es sólo que... extraño mi trabajo y ya me siento preparada para regresar. No es lo mismo hacerlo desde casa y... me gusta, soy buena en lo que hago... no quiero dejarlo.
Jaken dejó escapar un suspiro. Sabía que para alguien tan inquieta como Rin, pasar tanto tiempo sin poder moverse libremente, había sido un verdadero problema.
- Está bien, está bien... veré qué puedo arreglar al respecto.
- Usted no tiene que preocuparse de nada, señor Jaken - le dijo con una dulce sonrisa -. Sé que quizás lo parezco, pero no soy una niña... yo puedo arreglármelas sola. Y además... usted ya ha hecho más que suficiente por nosotros.
Jaken bufó.
- Bien, como digas - aceptó de malas ganas, con el ceño fruncido, y luego la miró de pies a cabeza -. Pero no sé de dónde sacaste que pareces una niña, ya estás bastante crecidita.
Rin soltó una risotada mientras él negaba con fastidio.
- Bueno, como mencionaba... - continuó hablando - la señora Aneko y el señor Hiro seguirán trabajando aquí como siempre lo han hecho. Ah, y a propósito de tu padre, el doctor Suikotsu vendrá hoy en la tarde a verlo. Quizás sería bueno que estuvieras presente, para que aproveche de darte algo para esa tos que tienes - decía -. Y sobre los jardines...
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Sempiterno
FanfictionNi uno de los dos imaginó los estragos que causaría ese fugaz encuentro casual, ni que los recuerdos de aquel serían tan difíciles de borrar... Incluso para él, un hombre frío y calculador, que no deja detalles al azar y con su exitoso futuro cuidad...